De la felicidad a la tristeza

Algunas veces noto que la gente intenta llevar la vida lo más normal posible. Antes de morir mi papá disfrutábamos momentos en familia que algunas veces yo compartía por el Facebook. Publicar cosas por aquí se ha vuelto casi una religión para muchos de nosotros, es sorprendente como consciente o subconscientemente terminamos poniendo asuntos por este lugar. El caso es que ni por la cabeza nos pasó que mi papá fuera a contagiarse y luego a morir de una forma tan horrible, enseguida de haber sido intubado. Ni lo imaginamos y ese virus nos alcanzó y terminó cortando trágicamente la vida de mi padre joven aún. Y veo que la gente pública sus fiestas, que se la pasan de maravilla (que bueno, coincido en qué hay que vivir lo más felices que se pueda porque mañana quien sabe si estemos), pero creo que es importante no confiarnos tanto, porque ahorita puedes ser feliz y mañana todo puede cambiar y podrías verte en una situación tan terrible pidiendo oración por tus seres queridos o por ti mismo.

Una humilde recomendación es que sí seas muy feliz, si sales de viaje y quieres presumirlo estás en todo tu derecho, pero no te quites el cubrebocas. Noté que en los informes de gobierno nuestros servidores públicos se retiran la mascarilla para tomarse la foto y lo mismo ocurre en todas las esferas, cuando hay reuniones familiares, de trabajo y con los amigos (pensando ingenua e imprudentemente ‘no creo que pase nada malo’). Señores estamos ante una pandemia, esto es un volado y hasta los vacunados se están contagiando y muriendo. Hay que agarrar la onda. Sí debemos intentar ser felices pero mis amigos ahorita no es tiempo de andarnos abrazando como si nada pasara, qué no se nos olvide que la muerte está a la vuelta de la esquina…

También sé que para muchos es importante celebrar cumpleaños, bautizos, piñatas, bodas, lo que sea que haya que celebrar, pero desgraciadamente muchos hogares no tienen mucho que festejar. A mí de ninguna me molesta, tal vez haya quienes sí se indignen que mientras unos lloran otros publican momentos felices (alguna vez también lo hice), pero en cambio sí me preocupa ver qué a veces andamos como si no pasara nada.

Y si somos humildes con nosotros mismos muchas cosas las hacemos por vanidad, tenemos que reconocerlo. La vida en sí es vanidad como lo dijo el rey Salomón. Cuál sea el caso a mí me encanta ver qué alguien tenga un triunfo, un logro, lo celebro en mi corazón, pero porfa si están con muchas personas procuren no quitarse el cubrebocas, usar gel antibacterial, no se confíen mis amigos, no son inmortales a este cuerpo, no se anden saludando de mano, de beso y mucho menos abrazando.

Y recuerden que hoy podemos poner una cosa feliz en el Facebook y la siguiente semana estar afuera de un hospital preocupados, angustiados con el alma en un hilo. Repito, ilusamente pensamos que esto no nos va a alcanzar, o que si ya nos dio pues ya no nos dará tan fuerte. Estamos viendo la tempestad y no nos hincamos. Si pueden compartir, háganlo, pasen la voz, en Tamaulipas tenemos contagios que superan los cientos diarios, y así dudo mucho que vayamos a poder liberarnos tan fácil, y muy probablemente mañana o pasado nos enteraremos de otro conocido, de otro amigo, de otro familiar, de alguien cercano o vernos nosotros mismos en esa trampa llamada Covid-19.

Los invito a la reflexión y por instinto humano o al menos por un poquito de lógica elemental básica, no se quiten el cubrebocas. Desinfecten cosas cuánto les sea posible y sean responsables para que esta felicidad terrenal perdure y no andemos llorando mañana a la muerte que anda rondando. Antes de organizar algo pensemos qué tan conveniente puede ser. Evitemos entrar a los hospitales para no contagiarnos y pidamos por las personas que ahí trabajan arriesgando sus vidas. La mejor manera de ayudarlos es protegernos y evitar exponernos en reuniones.

Últimas Noticias

El Mundial desde mi X

Como parte del equipo de Hora Cero Deportes tuve...

Que no se vuelva a repetir

M ás allá de los discursos de Samuel García de...

TOY STORY 5. La amenaza de la tecnología

En Toy Story 5, la franquicia de animación llega...

El caso Taller Abierto

Estaba un día El Apuntador viendo qué es lo...

La familia real

La presente columna no es precisamente una defensa numantina de la familia. Pretende, en base de observaciones empíricas de mi entorno y de anécdotas o historias vividas que conozco de primera o de segunda mano, ser un diagnóstico que nos ayude a ver a esos miembros de nuestra propia sangre simplemente como son y no como quisiéramos que fuesen.

Galanes de banqueta

Andaba muy bravo el Senador AMÉRICO VILLARREAL ANAYA durante un encuentro con los diputados locales electos, los mismos que están por entrar a la...

Emprender en pandemia

Durante la cuarentena, mientras a algunos se les cerraron las opciones que tenían como venta directa al público en locales; a otros se les...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí