McAllen, Tx.-
Con los primeros segundos del mes de septiembre ha entrado en vigor, en el estado de Texas, una nueva ley que permite la portación de armas de fuego sin la necesidad de un permiso para hacerlo; los más preocupados al respecto son los agentes del orden.
La ley destaca que a partir del 1 de septiembre, salvo algunas excepciones, los texanos podrán portar armas de fuego en público, sin tener que recibir capacitación para ello y mucho menos contar con un permiso.
Ya de por sí, la posesión de armas de fuego, calificada por algunos políticos como un derecho divino, es objeto de una constante disputa de opinión entre la comunidad norteamericana, en particular luego de alguna masacre o atentado doméstico, como suelen llamar las autoridades a las agresiones masivas en contra de algún sector de la población a manos de los propios norteamericanos.
Esta nueva posibilidad de portar un arma sin la exigencia de un permiso para hacerlo, ha reavivado el temor entre quienes no comulgan con estas libertades y la preocupación de los agentes del orden, quienes tienen que enfrentarse a la posibilidad constante que cualquier persona en la calle puede encontrarse armada y dispuesta a enfrentarlos.
Para el gobernador de Texas, Greg Abbott, la firma del proyecto de ley, en junio pasado, reafirman la libertad que se goza en el estado, en el que, dicho sea de paso, se han registrado algunas de las peores masacres de la unión americana de 1991 a la fecha.
Por su parte, agentes de la ley temen que la eliminación de las restricciones para portar armas de fuego incidan en el incremento de las tasas de delincuencia, y a su vez, de los riesgos para la población y los propios agentes.
En conclusión, a partir de este primero de septiembre, cualquier persona, de 21 años o más, tiene permitido portar un arma de fuego en un lugar público, sin necesidad de un permiso o capacitación, siempre y cuando la ley no les prohíba poseer un arma de fuego.
Esto es: que hayan sido condenadas por delitos graves o violencia doméstica, aunque las empresas, negocios o instituciones conservan el derecho de prohibir que en sus instalaciones las personas porten armas de fuego, a la vista u ocultas, para lo cual podrán colocar carteles o anuncios aprobados oficialmente, destacándose además que también pueden pedirlo de manera verbal.
Por Carlos Espriella
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