La propuesta corrió como pólvora en las redes sociales: no asistir a la celebración del Grito de Independencia en protesta por los acontecimientos que han exhibido ineficiencia y corrupción de las autoridades estatal y federal.
De norte a sur, de este a oeste el llamado se replicó por cada Estado y Nuevo León no fue la excepción.
El último Grito de Independencia encabezado por el gobernador Rodrigo Medina de la Cruz, quien en los últimos meses ha sido acusado de enriquecimiento ilícito, se caracterizó por la baja convocatoria que logró, a pesar de los tradicionales “acarreos”.
El descontento general por la actual administración se dejó sentir en una de las celebraciones más arraigadas en la ciudad.
Y es que, a pesar de que las cifras oficiales dieron un conteo de 25 mil asistentes, en realidad la conglomeración en la Explanada de los Héroes no superaba los 7 mil regiomontanos.
“No soy hipócrita con mi patria. Soy mexicana, pero por lo sucedido en mi país no tengo la libertad que ellos gritan.
“No fui porque muchos de nosotros ya estamos cansados de la misma porquería de gobierno”, expresó a través de Facebook Lizet Guel, una cibernauta que decidió no acudir este año a la celebración.
Durante la mayor parte de la velada patria, la plaza cívica lució a dos tercios de su capacidad.
En su última ceremonia patria al frente de la entidad, Medina de la Cruz convocó apenas a más de la mitad de ciudadanos que la noche del 7 de junio se congregó en la misma explanada para celebrar el triunfo histórico del gobernador electo de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón.
“Había más gente con ‘El Bronco’ cuando ganó que ahorita”, señaló Diego Ramírez, un joven de 25 años quien se mostró sorprendido por el bajo aforo de ciudadanos a la ceremonia.
Las intermitentes precipitaciones que se registraron en la mancha urbana durante el 15 de septiembre jugaron a favor de los inconformes, quienes más que celebrar el Grito de Independencia festejaron el “despertar ciudadano”.
Desde temprana hora se afinaron detalles para la noche mexicana. Un escenario se colocó justo al frente del Palacio de Cantera para que artistas regionales amenizaran los festejos.
Grupos de folklore y artistas como Los Mier, La Sonora Dinamita, Bobby Pulido y La Leyenda fueron los acompañantes de los regiomontanos en la capital del Estado desde las 16:30 horas.
Y es que desde temprana hora, decenas de niños, jóvenes y adultos comenzaron a arribar a la Explanada de los Héroes, por cuenta propia o a través de “camiones de acarrero” que para esta ocasión sumaron alrededor de 30 unidades.
Conforme pasaron las horas, los colores patrios comenzaron a inundar el corazón de Monterrey. El verde, blanco y rojo se dejan ver en el rostro, vestimenta y accesorios de los asistentes, quienes cargaron con sombreros, banderas, playeras, gorras, matracas, silbatos, objetos luminosos y demás artículos tricolor.
Por su parte, los vendedores ambulantes hicieron suyos los espacios aledaños a la Explanada, en donde comercializaron todo tipo de productos mexicanos, desde comida hasta juguetes.
Desde temprana hora, el Estado anunció el despliegue de elementos de seguridad de la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena), Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), Fuerza Civil, Protección Civil de Nuevo León, policía y tránsitos de Monterrey para prevenir incidentes durante los festejos patrios, por lo que el corazón de Monterrey lució custodiado todo el tiempo.
Alrededor de la Explanada de los Héroes se instalaron filtros de seguridad, que incluían marcos detectores de metal, pero fueron retirados tan pronto el gobernador dio el Grito de Independencia.
A los 22:45 horas, el aún gobernador de Nuevo León salió acompañado de su esposa y tres hijos para conmemorar los 205 años de lucha independentista.
Teniendo como marco el Palacio de Cantera iluminado con el verde, blanco y rojo, el Ejecutivo Estatal exclamó el tradicional “viva México”, que fue replicado con menor intensidad que en años anteriores, especialmente por los beneficiarios del programa PASO de la Secretaría de Desarrollo Social del Estado.
Luego de que Medina de la Cruz ondeó la bandera, el espectáculo de fuegos pirotécnicos comenzó. El cielo se iluminó de múltiples colores para conmemorar la lucha iniciada por el cura Miguel Hidalgo y Costilla en Dolores Hidalgo, Guanajuato.
El Grito se dio, pero no con la misma intensidad que en años anteriores. En esta ocasión, el silencio y la indiferencia de los inconformes provocó mayor eco en la ciudadanía, un eco que seguramente fue escuchado y apreciado por los gobernantes en turno.







