Luego de controversias, alertas, protestas, malos augurios, obras inconclusas y desconfianza en general, finalmente a las 13:00 horas del 11 de junio, el brasileño Wilton Sampaio hizo sonar su silbato y el balón Adidas Trionda comenzó a rodar sobre la cancha, marcando de manera oficial el arranque de la competencia deportiva más importante del mundo.
El escenario no pudo ser mejor: más de 80 mil fanáticos desafiaron los desorbitados precios de los boletos para asegurar un lugar en el partido inaugural entre México y Sudáfrica en un impresionante Estadio Ciudad de México, que vivió su tercera ceremonia de este tipo en su historia.
Quienes gastaron hasta la herencia de sus próximas dos generaciones no salieron decepcionados: la Selección Mexicana inauguró la Copa del Mundo 2026 con un triunfo de 2-0 sobre Sudáfrica.
Julián Quiñones y Raúl Jiménez anotaron para que la escuadra que hoy dirige Javier ‘el Vasco’ Aguirre rompiera con ello una racha de siete partidos inaugurales de Mundial sin ganar y, de paso, diera un poco de tranquilidad a los mexicanos en el arranque de las actividades del Grupo A.
La mañana se tornó verde, blanco y rojo, pues siete horas antes del encuentro, las inmediaciones del inmueble ya presentaban un flujo grande de aficionados.
Luego de una colorida y musical ceremonia de apertura, las gargantas de millones de personas se focalizaron en el coso que todos conocen como Azteca, que volvió a rugir con un lleno total. Los miles de asistentes lograron que este histórico inmueble volviera a imponer respeto sobre los adversarios, así como al silbante.
Minutos antes de que el balón rodara, el inmueble fue testigo de una ceremonia de inauguración que contó con la participación artística de Maná, Danny Ocean, Los Ángeles Azules, Belinda, J Balvin y Shakira.
El corazón del Coloso de Santa Úrsula se llenó de colores, fuegos artificiales y cultura para inaugurar el Mundial 2026.
El evento comenzó con una lona color turquesa desplegada sobre toda la superficie del campo. En el centro se colocó una plataforma sobre la que se posaron los protagonistas del show y una réplica inflable de la Copa del Mundo.
La representación prehispánica no pudo faltar, con referencias a las diferentes culturas que existen en México presentadas por la cantante Lila Downs, quien no quedó exenta de las críticas, pues pese a esa representación autóctona, se habló inglés durante gran parte del mensaje inicial.
Posteriormente, de a poco, comenzaron a desfilar los artistas musicales interpretando sus principales temas, ocasionando que el estadio retumbara.
Al final, las letras de la FIFA se posaron sobre el centro del campo, dejando una postal increíble en la cancha.
A unos minutos de comenzar el encuentro, Andrea Bocceli y EJAE interpretaron la canción oficial del torneo.
DEBUT BUENO… A SECAS
La primera ocasión de gol llegó a los 4 minutos luego de un desborde por derecha. El pase en diagonal llegó a Raúl Jiménez, que de zurda impactó, pero el portero atajó de buena manera, ahogando el grito de gol.
Pero la olla de presión no tardó en destaparse. Erik Lira apretó en la salida y provocó el error rival afuera del área; el esférico quedó para Julián Quiñones, que fusiló con un derechazo para que el Ciudad de México hiciera erupción con un ensordecedor grito de gol en apenas 8 minutos.
Incluso Quiñones, más mexicano que muchos, celebró frente a las bancas haciendo el mítico baile de Tshabalala en aquel 2010.
Los aztecas eran amos y señores del encuentro. Aunque la tempranera anotación bajó un poco la tensión, el dominio y el control seguían estando en el campo de los vestidos de verde.
La asociación y el toque le estaban dando los mejores frutos al combinado tricolor, que buscaba el arco rival.
Aunque la diferencia fue mínima al descanso, pudo haber sido mayor, pero un poste a Quiñones y un par de atajadas del portero sudafricano Ronwen Williams impedían que la ventaja crezca en favor de los locales.
Para la segunda parte, el panorama pintó muy similar con el control de balón. A los cuatro minutos del segundo tiempo, Brian Gutiérrez se escapó de cara al marco, pero fue derribado por Siphephelo Sithole, que vio la tarjeta roja, quedando la mesa servida para México.
El público se comenzó a desesperar con la circulación del esférico tan prolongada. Pero todo volvió a la calma y la felicidad gracias a Raúl Jiménez, que a centro preciso de Roberto ‘Piojo’ Alvarado, remató en el área chica para el 2-0 que aseguraba las tres unidades.
Para poner el último clavo en el ataúd sudafricano, tras una revisión en el VAR, se mostró la segunda tarjeta roja al conjunto visitante, en esta ocasión para Themba Zwane a los 84 minutos. El único asterisco fue la tarjeta roja que recibió César Montes en el tiempo agregado.
Con este triunfo se inaugura el nuevo Mundial y México se coloca en el liderato del Grupo A, esperando su segundo compromiso ante Corea del Sur el próximo jueves 18 en el Estadio Guadalajara.
MOTIVACIÓN, FUNDAMENTAL
Javier “el Vasco” Aguirre, director técnico de la Selección Mexicana, señaló que su equipo está “preparadísimo” para encarar la Copa del Mundo.
Resaltó el aspecto motivacional, que jugará un papel importante en su tercera justa mundialista con México.
“Recuerdo mucho la seguridad con la que salimos al terreno de juego, la confianza antes de jugar contra Bélgica. Sentíamos que ese partido no iba a ir mal; (me toca) transmitirle a mis jugadores que puede ser un buen día, que pase lo que pase, la gente estará con nosotros. Será una fiesta que perdurará décadas. Que nos sintamos tranquilos, que no dudemos de la manera de jugar, de nuestra fortaleza mental. Mañana puede ser un día histórico”, dijo.
Sobre el apoyo del Estadio Ciudad de México, reconoció que le juega a favor a los jugadores, quienes en varias ocasiones se han autonombrado como “una familia”.
“Ellos mismos han utilizado la palabra familia de forma natural. Se sienten cómodos, eso es algo muy poderoso. Ellos solitos han ido creciendo como familia, lo han interiorizado, eso me facilita la chamba”, señaló.
INFANTINO, EN MEDIO DE LA TORMENTA
El inicio de la Copa del Mundo ha estado envuelto en polémicas, sobre todo en los accesos de selecciones, árbitros y aficionados a Estados Unidos, y Gianni Infantino, presidente de la FIFA, lo tiene claro… pero dice que “no puede controlar todo”.
Ante las problemáticas en las diversas fronteras del país vecino, el mandamás de la FIFA señaló que “no son los reyes del mundo” y no pueden intervenir en las leyes de cada país, como en el caso del árbitro somalí Omar Artan, a quien se le negó el acceso a Estados Unidos en el Aeropuerto de Miami.
“Es desafortunado lo que pasó, pero no controlamos todo. Tenemos que respetar el hecho de que no somos los reyes del mundo, no controlamos a los gobiernos, somos una organización deportiva. Queremos unir al mundo. Si me quieren criticar, critíquenme”, señaló.
La declaración se dio momentos después de que el jerarca del fútbol mundial se presentara optimista y hasta contento frente a la prensa acreditada, que sufrió un largo proceso burocrático para conseguir un acceso autorizado para el torneo.
“Estoy feliz de estar aquí porque estamos dando la patada inicial a la Copa del Mundo número 23. Es un momento de unirse, es un momento de felicidad, de celebración y estoy muy feliz de ver este balón rodando en unas horas y el trofeo que hace soñar a la gente”, mencionó.
Halagó al Estadio Ciudad de México, dado que será el primer inmueble en albergar tres Copas del Mundo y ser sede del partido inaugural en esas tres justas mundialistas, convirtiéndolo en un templo del fútbol.
“Es un estadio icónico. El estadio donde Pelé y Maradona ganaron la Copa del Mundo. Donde se jugó el partido del siglo. El único que tendrá tres partidos inaugurales. Es una parte del mundo que está bendecida por el dios del fútbol, de lo contrario no habríamos vivido tantos momentos aquí”, expresó.
Sin embargo, la prensa no perdió la oportunidad para cuestionarlo sobre Irán, ya que en meses anteriores amagaron con no asistir al Mundial y hace un par de semanas mudaron su campamento base a Tijuana, ante los posibles problemas geopolíticos que podrían enfrentar en Estados Unidos.
“Permítanme decir sobre Irán: me da mucho gusto porque fui a ver al equipo en Turquía, cuando decían que no era posible que viniera al Mundial, les prometí que vendrían.
“Si yo tenía que traerlos en camión de Irán acá, lo haría. Esperemos que el lugar donde juegue Irán esté lleno de una atmósfera positiva, para que la gente olvide su realidad y se pueda centrar en el partido. Me da mucho gusto haber podido traer a Irán”, agregó.
Infantino presumió su rol en la negociación para que el conjunto asiático participe.
“Esto es el espíritu del fútbol. La gente debería enfocarse en los partidos, así que estoy feliz de que logramos que Irán juegue esta Copa del Mundo; estoy orgulloso y agradecido con la organización de los tres países (Estados Unidos, México y Canadá) por haber cooperado.
“Logramos que Irán juegue en Estados Unidos y no sé quién más podría haberlo logrado de esa manera”.
El directivo suizo destacó que en los meses previos al Mundial gestionó que algunos países africanos tengan rápido acceso a las visas y que “eso no lo ha hecho ningún gobernador, sólo nosotros por nuestros aficionados”.
A la vez indicó que en la FIFA siempre se han buscado soluciones a los problemas que se presentan, por lo que recomendó a los aficionados disfrutar los partidos.
“A veces es bueno relajarse, no podemos con todo y gritar es lo contrario a buscar una solución. Créanme o no, pero siempre buscamos soluciones”, finalizó.






































