‘La naturaleza no distingue condición social’

María de Alba presenta ‘Lo que guarda el río’, su más reciente novela… “un libro conmovedor que habla de la supervivencia y del apocalipsis, de la luz y del abismo que la vida oculta a nuestros pies”

La ciudad de Monterrey ha sido víctima de la furia de dos huracanes: El Gilberto y el Álex.

Ambos ocasionaron desastres y muertos, pero el último trae otros recuerdos como la violencia, la inseguridad y el miedo que dominaban a los habitantes de la Sultana del Norte y municipios aledaños.

María de Alba rescató esos recuerdos de lo que pasó en el 2010 y los plasmó en “Lo que guarda el río”,  su más reciente novela editada por Planeta que en palabras de Rosa Montero es “Un libro conmovedor que habla de la supervivencia y del apocalipsis, de la luz y del abismo que la vida oculta a nuestros pies”.

Y en el 2010 ocurrieron otros dos acontecimientos importantes que son muy significativos para la historia y también para María: El asesinato de dos estudiantes del Tecnológico de Monterrey, donde actualmente la autora es directora de la Carrera de Letras Hispánicas.

“Desde el principio pensé que iban a ser tres personajes (con su respectiva situación) pero la historia que se me ocurrió primero de las tres, fue la de Elías,  el albañil , porque yo viajo diario desde el municipio de Santa Catarina hasta acá al Tec, entonces todo los días hago el trayecto por todo Morones Prieto.

“Yo veía el río lleno de agua, y luego empezaron el desagüe , empezaron las construcciones de los puentes y en medio de esto estaba la violencia; entonces pensaba ¿qué pasaría si encontraban una fosa en este río ? y por supuesto el hecho doloroso para todos los que somos parte de la comunidad del Tec por el asesinato de Jorge Antonio Mercado y Javier Francisco Arredondo, dos jóvenes estudiantes que fueron asesinados mientras se salieron del campus a comprar unos tacos para cenar”,  relató.

Mencionó que al construir sus personajes, tenía claro que debían de ser de clases sociales y edades muy diferentes, para reflejar sus propias realidades y la forma en que le afecta a cada personaje lo que sucede en su entorno, en este caso las situaciones trágicas, que irónicamente unen a todos los ciudadanos, pero sólo temporalmente.

“La idea de todo esto es: no importa la clase social que tengas o la edad que tengas, la violencia y la naturaleza, te va a afectar y cómo los actos de solidaridad surgen por una situación límite.

“Es decir, estás en el límite por el huracán o el límite por la situación de violencia y entonces hay un acto de solidaridad, pero este acto solidario sólo ocurre mientras dura el evento y después se acaba”, señaló.

Recordó cuando en una ocasión se topó con un narcobloqueo , observó las diferentes reacciones del resto de los automovilistas y la mayoría se mostraron solidarios y ofrecían ayuda, pero una vez que se despejó el camino, la gente asumió su actitud de siempre.

“A final de cuentas es muy triste como la sociedad está tan fracturada y tan dividida, por eso quería mostrar tres ciudadanos de Monterrey que viven realidades súper distintas”.

A través de “Lo que guarda el río” el lector se asoma por la vida de Isabel, una reportera de edad media y de clase media: tiene muchas cuentas que pagar, tiene demasiados pendientes, en fin muchos conflictos internos que son muy típicos de una persona que está muy saturada de trabajo .

Así como Memo, un estudiante de clase alta que se rebela al plan que sus padres tienen para él  y Elías, un albañil quien está tratando de juntar dinero para cruzarse al otro lado y su mayor preocupación es mejorar su calidad de vida.

Algunas de las cosas que le suceden a Isabel, María las vivió en carne propia, pues entre 1993 y 1995 se desempeñó como reportera en los diarios Reforma y El Norte.

“Este personaje compara mucho lo de 1994 con lo que está sucediendo en 2010 y me importaba mucho el papel que juega el periodismo, porque el periodismo es lo único que nos ayudó para saber que es lo que sucedía”, apuntó.

TODOS SOMOS UNO

Partiendo de la premisa de la novelista, sobre que la naturaleza y la violencia no distinguen raza, religión,  ni condición social, también recurrió a un símbolo no sólo local, ni regional, para reflexionar sobre algo que nos une como mexicanos: los tacos.

“En México todavía hay muchísima discriminación de todo tipo. Por ejemplo, el personaje del albañil… todo lo que sufre y todo lo que sufre la clase baja en nuestro país.

“Y por otro lado, existe una cosa como un elemento democratizador en todas las clases sociales es esta cuestión del taco, pues en la novela hago referencia de que todos comen tacos.

“Jorge y Javier, los estudiantes que cruzaron la calle es que iban a cenar tacos; ademas creo que es una práctica democratizadora que todo mexicano hace, entonces se me hace interesante porque en realidad hay pocas cosas que nos unen y una de ellas son los tacos, porque todo mundo come tacos “, enfatizó.

Entre los capítulos, la autora intercala semblanzas de siete iglesias muy representativas de la ciudad y su intención es mostrarlas  más allá como “casas de Dios”, sino como recintos en los que las personas -en especial las madres – pueden encontrar un refugio, además de que algunas por su antigüedad, son una especie de testigos mudos que han visto pasar la historia de la Sultana del Norte.

“Pienso que las personas que tienen familiares desaparecidos, van a buscar información con las autoridades pero no encuentran respuestas y lo único que les queda es rezar; y no es que yo sea religiosa, sino creo que la religión o Dios es el último que les queda, o sea, no les queda más que eso.

“Entonces, traté de hacer como un recorrido al igual que se hace en la Semana  Santa con los siete templos y es un personaje que no sé si sea real o no -eso depende de cada lector- pero que representa a las madres,  las madres de los desaparecidos, las madres de los muertos que hacen este recorrido tratando de encontrar algo que le calme el dolor”, explicó.

Entre sus agradecimientos María de Alba incluye a Raúl Verduzco, quien la acompañó a visitar los templos, a Gabriela Riveros, quien la ayudó en la revisión de la novela, Roberto Domínguez,  elegido como el primer lector de “Lo que guarda el río” y quien la animó a enviarla a dictamen para su publicación.

Así como a la comunidad universitaria del Tecnológico de Monterrey, las casas del migrante en Guadalupe y Santa Catarina, a CADAHACy FUNDEN y del grupo de mujeres bordadoras de pañuelos “porque todo su esfuerzo es necesario y vital”.

Últimas Noticias

Hora Cero Nuevo León 518

La risa de Samuel

Cuando se le preguntó al gobernador de Nuevo León,...

Ya se ve luz hacia 2027

C uando cada vez más se acercan las elecciones del...

¡DETENGAN ESE TREN! Tren trans

Ya no se hacen comedias como ¡Detengan ese tren!Con...

Hora Cero Nuevo León 518

La risa de Samuel

Cuando se le preguntó al gobernador de Nuevo León, Samuel García, sobre la denuncia por enriquecimiento ilícito presentada por MORENA en la Fiscalía Anticorrupción...

Ya se ve luz hacia 2027

C uando cada vez más se acercan las elecciones del primer domingo de junio de 2027, se empieza a aclarar el panorama dentro de los...

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí