Temblor en las manos, brazos, piernas, mandíbula y rostro, rigidez corporal, lentitud para moverse, problemas de equilibro y falta de coordinación, son algunos de los síntomas que se presentan debido a la enfermedad de Parkinson.
De acuerdo a la profesora del Servicio de Neurología del Hospital Universitario “Dr. José Eleuterio González”, Ingrid Eloísa Estrada Bellmann, el padecimiento puede afectar sólo un lado del cuerpo, pero es una enfermedad neurodegenerativa que le cambia completamente la vida a quien la padece.
Comentó que en México se estima que hay 500 mil pacientes con este problema crónico degenerativo, de las 7 millones de personas que existen en el mundo con el padecimiento.
Dicha enfermedad se comienza a manifestar con trastornos en la percepción de los colores y los olores, así como depresión y ansiedad, aunado a pesadillas e insomnio, pero con el paso de los años se va haciendo más latente.
El mal de Parkinson provoca la muerte de ciertas células nerviosas (neuronas) por lo que no se produce suficiente dopamina, que es una sustancia química importante ya que proporciona la energía mental, nos ayuda a mejorar la atención, al control de los impulsos, motivación y determinación.
La neuróloga mencionó que este padecimiento ataca principalmente a los hombres y que se presenta después de los 60 años de edad, pero que el 15 por ciento de los pacientes presentan síntomas desde los 20 años de edad.
Sin embargo, debido a la falta de información, en el Estado las personas demoran hasta dos años (luego de presentar los síntomas) en acudir con un especialista.
“Si el doctor no está familiarizado con los síntomas invisibles del Parkinson, puede ser un poco tardío el detectarlo debido a que se confunde con otro problema”, señaló la doctora.
A medida que el tiempo pasa, los síntomas empeoran y las personas con la enfermedad pueden tener dificultades para hacer labores simples y se pueden ir desarrollando complicaciones como achaques y dolores musculares, presión arterial baja al levantarse, postura encorvada, estreñimiento, sudoración y no ser capaz de controlar la temperatura corporal.
También mencionó entre los síntomas el parpadeo lento, dificultad para deglutir, babeo, habla más tranquila y lenta y voz monótona, así como falta de expresión facial (como si estuviera usando una máscara).
Mientras que los problemas del movimiento pueden incluir: dificultad para iniciar el movimiento, como comenzar a caminar o pararse de una silla, dificultad para continuar el movimiento, movimientos lentos, pérdida de movimientos pequeños o finos de la mano (la escritura puede volverse pequeña y difícil de leer) y dificultad para comer.
Dentro del padecimiento la especialista explicó que también se presentan los síntomas de agitación (temblores), que ocurren en mayor frecuencia cuando las extremidades no se están moviendo, lo que se denomina temblor en reposo; también cuando se extiende el brazo o la pierna.
Estos pueden llegar a desaparecer al comenzar un movimiento, pero pueden empeorar con el cansancio, la excitación o el estrés. Pueden provocar frotamiento involuntario del pulgar y dedos de la mano y pueden ocurrir en la cabeza, los labios, la lengua y los pies.
Otro de los síntomas que podría padecer un paciente de Parkinson son ansiedad, estrés, tensión, confusión, demencia, depresión, desmayo y pérdida de la memoria.
Tratamiento
En ocasiones el mal de Parkinson es hereditario, pero en los demás casos es más complicado reconocer el padecimiento si la enfermedad y los síntomas no están muy desarrollados.
La especialista en neurología señaló que el médico puede diagnosticar la enfermedad basándose en los síntomas del paciente y en un examen físico, a pesar de que son difíciles de evaluar, especialmente en personas de la tercera edad.
El examen puede mostrar dificultad para iniciar o finalizar los movimientos voluntarios; movimientos espasmódicos y rígidos, atrofia muscular, temblores y cambios en la frecuencia cardiaca.
Y es que aunque no hay cura para la enfermedad de Parkinson, existen cerca de 30 medicamentos que ayudan a atenuar los síntomas, señaló la doctora Estrada Bellmann.
“En casos severos, una cirugía y estimulación cerebral profunda (electrodos implantados en el cerebro que envían pulsos para estimular las partes del cerebro que controlan el movimiento) pueden ayudar.
“Pero no es nada más el medicamento, hay más factores que mejoran la cognición, como lo es la sana alimentación, la rehabilitación, el mejorar el estado de ánimo a través de actividades culturales y el deporte”, aseguró Estrada Bellmann.
Por otra parte, también recomendó que los niveles de estrés de un paciente se mantengan bajos, prevenir la diabetes y la hipertensión ya que estos factores pueden propagar la enfermedad.
Además se recomienda no fumar. Cambios en los alimentos o bebidas, en caso de tener problemas de deglución; utilizar la terapia del habla para adaptarse a los cambios en la deglución y el habla, mantenerse activo, descansar cuando sea necesario durante el día y evitar el estrés.
Así como utilizar la fisioterapia y la terapia ocupacional para ayudarle a ser independiente y reducir el riesgo de caídas. Se recomienda emplear pasamanos en el domicilio del paciente para ayudar a prevenir caídas, especialmente en el baño y a lo largo de las escaleras.
Hasta el momento no existen antecedentes que determinen cuáles son las personas más propensas a padecer esta enfermedad, pero se ha detectado que se da principalmente en aquellos que sufren múltiples golpes como boxeadores, además los soldadores y quienes trabajan con sustancias tóxicas y metales pesados.
Por lo que al estar expuestos a factores de ese tipo, se acelera la muerte de las células por sí mismas, así lo indicó la profesora del Servicio de Neurología del HU.
Hace un par de meses la doctora Avorak Montiel Condando, profesora investigadora de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL), se encuentra trabajando en una investigación para descubrir las posibles causas de la enfermedad del Parkinson.
La especialista ha marcado pauta en México por comprender el mecanismo molecular que lleva al desarrollo de la enfermedad, tanto por la parte de factores genéticos como ambientales.
Grupos de autoayuda
Con el objetivo de apoyar en forma integral al paciente y su familia, el Hospital Universitario “José E. González” ofrece grupos de autoayuda que abordan programas educativos para abatir la desinformación que existe de enfermedades como el Parkinson.
El grupo que es coordinado por el Servicio de Neurología programa reuniones informativas que ayudan a los pacientes a superar y enfrentar las enfermedades que impiden llevar una vida saludable.
Para mayor información, los interesados pueden comunicarse al 8347-1059, con Selene Muñiz y Margarita Zapata.
“Las consultas que ofrecemos pueden ser gratuitas, ya que contamos con protocolos que permiten llevar a cabo exámenes que son utilizados a consentimiento de los pacientes para investigaciones del HU”, puntualizó Estrada Bellmann.
Los grupos de apoyo para el mal de Parkinson pueden ayudarle a hacerle frente a los cambios provocados por la enfermedad.
Para detectarlo a tiempo
:: Dificultades para hacer labores simples
:: Achaques y dolores musculares
:: Presión arterial baja al despertar
:: Postura encorvada
:: Estreñimiento
:: Sudoración
:: Temperatura corporal variable
:: Parpadeo lento
:: Dificultad para deglutir
:: Babeo
:: Habla más tranquila y lenta
:: Voz monótona
:: Falta de expresión facial
:: Dificultad para iniciar o continuar un movimiento, comenzar a caminar o pararse de una silla
:: Movimientos lentos
:: Pérdida de movimientos pequeños o finos de la mano
:: Dificultad para comer







