Fueron muchas personas que salieron a votar el pasado domingo 6 de junio en la casilla Contigua 01 en el Jardín de Niños de la Colonia Villa Mitras de Monterrey, ubicada en la calle Cofre de Perote; la mayoría tenía entre 60 y 80 años. Algunos ingresaron con silla de ruedas, mientras que otros se apoyaron con bastón y andador. Eso sí, lo hicieron con mucha dignidad.
Al ser funcionaria de esta casilla en calidad de presidenta, puede constatar que en esta sede hubo gran participación, en especial de los adultos mayores, quienes también iban acompañados por un familiar que les facilitaba cumplir con su deber ciudadano.
Y fue grato ver a madres de familia -en menor porcentaje- que fueron con uno de sus hijos pequeños para que a ellos también les marcaran su huella digital, y en sus caritas se notaba la emoción de que habían hecho algo muy importante.
El inicio de la votación fue a las 9:11 de la mañana, ya que no podíamos montar las mamparas y armar las urnas antes de las 7:30, porque así lo marca el reglamento. Cuando llegué con todo el material del INE para la instalación de la casilla, ya había una fila importante que se hizo más larga en una hora.
Cabe señalar que es complicado acomodar todo lo necesario para poder recibir a los votantes. No se podía empezar hasta que estuvieran presentes los funcionarios, suplentes y los representantes de los partidos políticos.
El día apenas comenzaba, pero ya se sentía calor en el ambiente. Y los ánimos de la gente que estaba en espera ya estaban lo suficientemente “caldeados” debido el tiempo que tuvieron que esperar.
La verdad es que mis compañeros funcionarios de casilla y yo nos quedamos muy sorprendidos de esta gran afluencia que se mantuvo durante toda la jornada. Yo ya había estado en otras elecciones y recuerdo que no había tal participación como la que se registró ahora, aún con las altas temperaturas de alrededor de los 37 grados.
Y es que cuando no acude mucha gente a votar, los funcionarios tienen oportunidad de tomar un refrigerio e incluso votar, pero como iban llegando uno tras otro, tuvimos que turnarnos y comer algo rápido, porque la gente seguía llegando, lo cual indicaba que al menos los vecinos de la Colonia Villa Mitras sí quisieron vencer al abstencionismo.
Igualmente sucedió en la casilla básica, que estaba al lado de la nuestra, pues veíamos cómo en su mesa estaban igual que atareados que nosotros, revisando la lista nominal, entregando las boletas, perforando credenciales y llenando de tinta el dedo pulgar de los asistentes.
ELECCIONES EN PANDEMIA
Lo que definitivamente va a caracterizar estas elecciones es que se llevaron a cabo en la pandemia, algo totalmente inusual, pero la ironía fue que en vez de quedarse en casa como en otras ocasiones, esta vez más ciudadanos decidieron acudir a votar.
Todo se realizó con las medidas de higiene recomendadas por el Sector Salud, pues entre lo que nos entregó el INE se destinó una bolsa que contenía cajas con cubrebocas para proporcionar a quienes no lo llevaran, o en su caso, tuvieran el nombre de algún candidato o candidata; así como de algún partido político.
También se les aplicó el gel antibacterial en la entrada, se desinfectaba constantemente con spray la mampara y se les proporcionaban toallitas a los votantes para que ellos limpiaran la superficie antes de marcar sus boletas.
También mucha gente optó por votar con su propia pluma, pero había marcadores para que pudieran seleccionar la opción de su preferencia. En suma, no había ningún pretexto para no votar, porque se había contemplado cualquier imprevisto.
CONTEO RIGUROSO
Sin embargo, hubo inconvenientes. Se retrasó el inicio de las votaciones, y en mi casilla tuvimos como problema que uno de los blocks de las boletas tenía el punteado muy pegado y era difícil desprenderlo, entonces algunas hojas se rompieron y las tuvimos que anular.
Después de las seis de la tarde y una vez cerrada la casilla, se procedió al conteo de votos que fue, diría yo, una labor casi titánica, debido a que en cada urna nos llevamos alrededor de una hora y media, porque se mostró voto por voto a los representantes de los partidos políticos quienes “no perdían pie, ni pisada”, pues estuvieron muy atentos a cada uno de nuestros movimientos.
Y como dice la canción entonada por Joaquín Sabina: “Y nos dieron las diez y las once, las doce…”, ya que al finalizar el conteo había que llenar las actas y los paquetes que correspondían a las Diputaciones Federales, Locales, Ayuntamiento y Gubernatura.
Como dato curioso, en el Jardín de Niños sí había luz, pero no la suficiente para alumbrar las mesas, por lo que el capacitador del INE nos llevó un foco con una extensión y para adaptarlo, y este se “insertó” en una escoba que se adaptó a una silla; y como dicen: solución a la mexicana, pero que resultó ser muy útil, a diferencia de otras casillas que tuvieron que usar las lámparas de sus celulares. Al menos nosotros tuvimos mejor suerte.
Creo que estas elecciones serán un parteaguas en la historia, principalmente por haberse llevado a cabo en tiempos de pandemia, con efervescencia política desbordada, división entre los mexicanos, pero de todas maneras prevaleció -aunque no votara el 100 por ciento de la población-, el deseo por tener una verdadera democracia.

















