Desde hace un par de años parvadas de pericos pueden observarse en el cielo de Monterrey, lo que resulta asombroso pues estas aves han encontrado en las plazas de la ciudad el mejor lugar para establecerse. De acuerdo con el delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en Nuevo León, Víctor Jaime Cabrera Medrano, ni una de estas especies es originaria de Nuevo León.
Pareciera que la vida en Monterrey cada vez se vuelve más complicada.
La contaminación, falta de áreas verdes, vialidades colapsadas por el creciente aumento de vehículos, ruido constante y sobrepoblación, son sólo algunos de los principales problemas que amenazan la calidad de vida de la capital del Estado.
Y aunque esto pueda espantar a sus habitantes, en los parques de la zona centro y sur de la ciudad hay seres para los que estos factores no son nada y que no les impiden desarrollar su vida tranquila: los pericos.
Sólo basta con pasear en la Macroplaza, la Alameda o algún parque aledaño del área metropolitana para poder apreciar las parvadas de perico cabeza amarilla, nuca amarilla, cabeza roja, loro frente blanca y perico quila, especies que rondan en los árboles, volando de uno a otro y gritando al por mayor.
Estas aves han encontrado en las plazas de la ciudad el mejor lugar para establecerse, pues de acuerdo con el delegado de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente en Nuevo León, Víctor Jaime Cabrera Medrano, ni una de estas especies es originaria de Nuevo León.
“Son ejemplares que se han escapado, que alguien los tenía en cautiverio y empezaron a reproducirse; pero no son originarios de Nuevo León, provienen principalmente del estado de Tamaulipas, Veracruz y la costa del Pacifico”, señaló.
Explicó que estos pericos no migran a otros lugares, sino que se encuentran en un proceso de adaptación en la región.
Generalmente, la temporada donde se puede apreciar el vuelo de parvadas más abundantes es en verano, indicó el titular de la dependencia, ya que en tiempo de frío los cotorros suelen resguardarse.
ESPECIES EN PELIGRO
DE EXTINCIÓN
Apreciar el vuelo de la amplia variedad de pericos en los parques es un gran privilegio, no una oportunidad de caza o comercio, ya que todas estas especies se encuentran en peligro de extinción.
De acuerdo con el delegado de la Profepa, cada una de las especies de psitácidos mexicanos están enlistados en la NOM–059–SEMARNAT–2010, en la categoría de protección especial, amenaza y peligro de extinción.
“Las especies que se encuentran en peligro de extinción son la cotorra serrana, perico cabeza amarilla, perico nuca amarilla, perico cabeza roja, loro orejirojo y el perico de Socorro”, reiteró.
En caso de que alguna persona buscara atrapar una de estas especies, ya sea para uso privado o para su comercialización, estaría violando la ley, ya que de acuerdo con el artículo 420 fracción cuarta del Código Penal Federal, este es un delito que se castiga con pena de uno a nueve años de prisión y una multa equivalente a 300 o 3 mil días de multa.
Si se comprueban fines comerciales, se aplica una pena adicional de hasta tres años más de prisión y mil días de multa adicionales.
Cabrera Medrano informó que a la fecha han sido detenidas 5 personas por comercializar pericos de las cuales 3 fueron procesadas y les fue dictado auto de formal prisión. Dos más están en espera de que sean vinculados a proceso penal.
Es por esto que el delegado de la Profepa recomienda no capturar a las aves y dejarlas en libertad; y en caso de alimentarlas, hacerlo con frutas como papaya, manzana, mango o plátano.
En caso de encontrar algún ejemplar herido, o querer realizar una denuncia por comercialización de especies en peligro de extinción, se puede comunicar a la Profepa o a asociaciones protectoras de animales como Kakatuwa, dedicada exclusivamente a la protección de estas aves. v








