Toman las calles de Monterrey por el 8M

Desde las 15:00 horas, cientos de mujeres comenzaron a congregarse en la Explanada de los Héroes para participar en la marcha del 8M en la ciudad de Monterrey. Con pancartas, pañuelos morados y verdes, las asistentes fueron ocupando poco a poco el primer cuadro de la ciudad, mientras las voces de feministas empezaban a escucharse entre los grupos de manifestantes.
Grupos de jóvenes, madres de familia junto a sus hijas y señoras de la tercera edad, arribaron con carteles en los que exigían justicia por casos de mujeres desaparecidas. Entre los mensajes se recordaban nombres de familiares, amigas y también casos que han marcado la opinión pública, como el de Debanhi Escobar, cuyo nombre volvió a resonar durante esta jornada.
Momentos antes de que iniciara la movilización, una gran concentración de manifestantes se extendía por la explanada. A través de megáfonos, integrantes de colectivos feministas recordaban que la marcha era un espacio separatista, por lo que se negó el acceso a hombres que se identificaban como “aliados” e incluso a algunos integrantes masculinos de medios de comunicación.
“Hombres fuera de la marcha, es espacio separatista”, se escuchaba entre las participantes.
Minutos antes de que el contingente partiera desde la calle Ignacio Zaragoza, a un costado de la Explanada de los Héroes, se registró un chubasco que provocó precipitaciones ligeras. Sin embargo, la lluvia no detuvo la movilización.
Ante las condiciones climáticas de este día y con la presencia de cielos nublados, comerciantes ambulantes aprovecharon para vender impermeables, además de la oferta de paliacates morados y verdes.
Fue entonces que, antes de arrancar con la marcha, integrantes del colectivo “Morras Feministas” denunciaron abuso de poder por parte de elementos de Fuerza Civil, señalando que algunas mujeres habían sido agredidas por autoridades, entre ellas, una mujer embarazada.
“Acaban de quitarnos un radio que teníamos para comunicarnos porque es una protesta pacífica, acaban de golpear a una mujer embarazada y patear a otra compañera. Y a nosotras también, a su servidora y a otras compañeras del colectivo comenzaron a empujarnos sin ninguna razón. Sin ninguna razón la Fuerza Civil comenzó a atacarnos. Estamos enojadas, estamos cansadas de esta violencia porque aún aquí hay represión”, expresó una de las integrantes.
“Por eso estamos saliendo tarde y ni la lluvia nos va a detener”, agregó.
Momentos después, el contingente comenzó a avanzar. Un mar de mujeres tomó la calle Ignacio Zaragoza, iniciando el recorrido por el centro Histórico de Monterrey hasta rodear el Palacio Municipal y posteriormente continuar por la calle Juan Zuazua y regresar hacia la Explanada de los Héroes.

Durante el trayecto por el centro, las organizadoras insistieron en mantener el orden dentro del contingente. En distintos puntos se escuchaba el llamado a caminar de manera organizada y respetar el carácter separatista de la marcha.
Aunque se observaron algunas mujeres acompañadas por sus parejas, se reiteró en todo momento que los hombres no podían participar dentro del contingente.
Entre la multitud también destacaba la presencia de niñas que, tomadas de la mano de sus madres o familiares, sostenían carteles con mensajes como “Calladita no me veo más bonita”, “Las niñas no se tocan” y “Quiero crecer sin miedo”.
En contraste, algunas madres marchaban con pancartas que reflejaban la esperanza de un futuro distinto para sus hijas, con frases como: “Marcho con mi hija para no marchar por ella”.
A lo largo del recorrido, el contingente morado avanzó de forma pacífica entre consignas, cantos y aplausos. Las manifestantes aprovecharon el espacio para visibilizar casos de desapariciones no resueltas, así como situaciones de violencia, feminicidios y abusos que han generado indignación en Nuevo León.
En varios carteles, mujeres denunciaron públicamente a sus agresores, escribiendo nombres y mensajes que buscaban señalar la impunidad que persiste en muchos de estos casos.
Entre consignas, pancartas y pañuelos morados ondeando bajo el cielo nublado, las manifestantes continuaron avanzando mientras coreaban frases como: “No somos una, gobierno cuenta bien”, en referencia a las cifras de violencia contra las mujeres en el país y “Mariana no eres aliada, eres privilegiada”.

TENSIÓN FRENTE A CATEDRAL

Antes de que el contingente arribara a la calle Juan Zuazua, un grupo de personas voluntarias se congregó a las afueras de la Catedral de Nuestra Señora de Guadalupe con el objetivo de proteger el recinto religioso de posibles actos de vandalismo o, como la llaman los colectivos de mujeres: iconoclasia.
Las personas se colocaron frente al templo sosteniendo una manta blanca mientras el contingente avanzaba por la zona. En un principio, el ambiente se mantenía en calma, mientras las manifestantes continuaban con consignas sobre esta vialidad.

Sin embargo, el ambiente cambió cuando algunas mujeres comenzaron a lanzar señalamientos contra la Iglesia por casos de pedofilia y violación atribuidos a sacerdotes. Fue entonces cuando varias manifestantes se acercaron a la manta blanca que sostenían los voluntarios y comenzaron a realizar pintas sobre ella.
“Aborto sí, aborto no, eso lo decido yo”, se escuchaba entre las consignas.
“No les indigna la pederastia, la pedofilia, las violaciones de mujeres y de infancias cometidas por sus propios sacerdotes”, gritó una de las manifestante.
Entre los mensajes que quedaron plasmados sobre la tela se podían leer frases como “pedófilos” y “violadores”. La manta también fue cubierta con pintura roja alusiva a sangre y con las huellas de manos de decenas de mujeres que se acercaron para marcarla. Pese a los reclamos y algunas confrontaciones verbales, la situación no escaló a mayores.

PINTAS DURANTE EL RECORRIO

A medida que la marcha continuó su recorrido, la indignación de algunas manifestantes se volvió cada vez más evidente. Durante el trayecto, algunos establecimientos cercanos al contingente fueron vandalizados por grupos de mujeres.
En las paredes y cortinas metálicas comenzaron a aparecer pintas con nombres de presuntos abusadores y agresores, así como nombres de mujeres que han sido víctimas de desaparición forzada o feminicidio.
Las consignas y mensajes también buscaban mantener viva la memoria de quienes ya no están; ya que para muchas de las participantes, la movilización representaba un espacio para exigir justicia por las mujeres asesinadas o desaparecidas.
Además de las pintas, un grupo de manifestantes derribó un poste del gobierno municipal, lo que generó alerta entre algunas de las mujeres que caminaban cerca del lugar; sin embargo, la situación no derivó en incidentes mayores.
Conforme el contingente avanzaba de regreso hacia el punto de partida, frente al Palacio de Gobierno, las paredes del primer cuadro de la ciudad quedaron cubiertas de mensajes como: “Ni una menos” y “Viva la quiero encontrar”, reflejando así el reclamo de justicia y el deseo de encontrar con vida a las mujeres desaparecidas.

EXPLOSIVOS FRENTE A PALACIO DE GOBIERNO

Una vez que la movilización pacífica concluyó, y una parte de las asistentes comenzó a retirarse de la Explanada de los Héroes, un contingente de vestimenta negra permaneció en la zona y comenzó a concentrarse frente al Palacio de Gobierno.
Fue entonces cuando algunas de las manifestantes arremetieron contra las vallas colocadas como medida de resguardo por autoridades, lanzando artefactos explosivos, arrojando diversos objetos y pateando las estructuras de seguridad instaladas.
Durante estos momentos de tensión, integrantes del contingente también insistieron en que no se tomaran fotografías ni videos, por lo que pidieron tanto a la prensa como a otras personas que se encontraban en la explanada (mujeres o no) guardar sus teléfonos y cámaras y retirarse de este espacio.
Cabe mencionar que estos actos acontecieron poco antes de que cayera la noche, a eso de las 19:00 horas, por lo que la presencia de fuego mantenía iluminada el área en el que estas mujeres se encontraban, mientras disminuía la concentración de personas.
Aproximadamente a las 20:45 horas, cuando unas bocinas dentro del Palacio de Gobierno invitaron a las mujeres a retirarse de la Explanada, además de contar con la presencia de patrullas de Fuerza Civil que comenzaron a arribar a los alrededores con sirenas encendidas.
Poco después se registró una confrontación entre manifestantes y autoridades que no pasó a mayores, mientras que la mayor parte de las feministas optaron por comenzar a retirarse.

‘Ya estoy grande y puedo hablar’

En medio de la multitud, la voz de una menor que buscaba ser escuchada llegó hasta los micrófonos de Hora Cero. Una niña de 15 años, identificada como Maritza aprovechó la movilización para recordar la situación de abuso que vivió cuando tenía tan sólo 6 años de edad, y que sufrió durante un año, hasta cumplir 7.
La joven, quien portaba un cartel en el que acusaba a su agresor, identificado como “Pedro Jorge Cruz”, originario de Ciudad de México, aseguró que no ha sido la única víctima de este sujeto.
“Ya lo hemos reportado a las autoridades y no hacen nada. Ha abusado de niñas, de niños y de más personas. Ya ha tenido varias demandas, como pueden observar aquí, y hay muchas más en las que las personas no han hablado”, expresó la menor mientras señalaba el cartel con la información mencionada.
En el marco de la conmemoración del Día Internacional de la Mujer, la adolescente señaló que fue hasta ahora, a sus 15 años, cuando se atrevió a alzar la voz y hablar públicamente sobre lo ocurrido, por lo que también invitó a otras mujeres a denunciar y no guardar silencio.
“Yo ya estoy grande y puedo hablar. Si yo pude, todas las personas, las mujeres, niñas y abuelitas también pueden”, dijo.
Asimismo, exigió a las autoridades que su caso no quede impune, pues aseguró que, a pesar del paso de los años, continúa sintiendo miedo al salir a la calle.
“Que por favor lo agarren para poder caminar sin miedo y salir a la tienda sin tener que estar volteando a todos lados, porque me da miedo salir”, relató.
Finalmente, hizo un llamado a otras víctimas a atreverse a hablar, reconociendo que no es un proceso sencillo.
“Que se atrevan a hablar. Yo sé que no es fácil; es difícil estar frente a una abogada o frente a una psicóloga hablando de lo que te pasó. Pero así como pude yo y tuve la valentía, ahora que tengo 15 años lo voy a encontrar. Donde quiera que esté… y si está debajo de las piedras, lo voy a hacer”, concluyó.

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