El sector del entretenimiento ha sido uno de los más afectados por la pandemia del Coronavirus, ya que desde el inicio de la contingencia fueron catalogados como no esenciales y durante varios meses se mantuvieron fuera de operación.
Erick David Sauceda, joven de 22 años y empleado del área de mercadotecnia en un casino del municipio de Guadalupe, relató cómo estos últimos 11 meses han sido un “sube y baja” entre el home office, adaptarse a la nueva normalidad y volver a cerrar.
“El primer cierre nos cayó prácticamente de sorpresa porque nunca hubo un precedente, el hecho de estar trabajando desde enero hasta mediados de marzo con normalidad y que de repente te digan que dejes de acudir de manera presencial y te manden a trabajar desde casa no es tan fácil de digerir.
“En mis casi casi tres años trabajando ahí jamás había vivido una experiencia similar y sinceramente pensé que sería algo de dos semanas o máximo un mes, nunca nos imaginamos que se extendería tanto tiempo. Haciendo el recuento, fue algo bastante extraño e inesperado”, comentó.
Ante la implementación del trabajo a distancia, señaló que de principio fue complicado pues estaba acostumbrando a trabajar desde una oficina y las juntas por videoconferencias se han visto entorpecidas por la mala conectividad a Internet de varios compañeros.
“Realmente ha sido pesado porque en diversas empresas ha habido muchos despidos y al menos donde yo laboro han recortado personal e inclusive muchos optaron por darse de baja”, agregó.
Durante marzo y septiembre, Erick David reveló que prácticamente los ingresos en el área de marketing fueron escasos, motivo por el que se vio tentado a considerar otras ofertas laborales con el fin de asegurar una estabilidad económica.
“Me dieron la posibilidad de irme a trabajar a otro lugar, fueron seis meses bastante duros. Les tomé la palabra, pero sinceramente no busqué un trabajo como tal porque tuve la confianza de que hasta cierto punto el casino volviera a abrir y pudiésemos laborar con normalidad.
“Al día de hoy sigo considerando la oportunidad de generarme un ingreso secundario. Comencé con sueldo completo, pero con el avance de la pandemia tuve una reducción de hasta el 50 por ciento y con el pasar del tiempo hubo suspensiones: no nos pagaban y a la vez no trabajábamos”, detalló.
Otra constante derivada por la crisis económica han sido las múltiples protestas encabezadas por el Clúster de la Industria del Entretenimiento, Deportes y Alimentos (CIEDA), los cuales exigen incansablemente que las autoridades estatales les permitan la reapertura.
Respecto a estas manifestaciones, Erick David afirmó estar a favor de ellas, argumentando que para muchos de los que laboran en estas áreas es su única fuente de ingreso y a la par, la mayoría tienen familias que alimentar.
“Siguen viviendo un agobio con el pasar de los meses, se encuentran en una constante desesperación. Muchas personas que fueron despedidas, principalmente jóvenes, se vieron obligados a conseguir trabajo como cajeros o repartidores, sin embargo, los que han construido una vida alrededor de estos les es difícil desprenderse de ello.
“Afortunadamente las protestas fueron pacíficas y lograron su cometido: que el gobierno los volteara a ver y se sentaran a negociar el tema de la reapertura”, recalcó.
LA NUEVA NORMALIDAD
Entre varias especulaciones, el viernes 3 de septiembre del 2020 el gobernador Jaime Rodríguez Calderón confirmó que los cines, casinos y gimnasios reanudarían actividades bajo la nueva normalidad.
Ante la alegría y descontento de una población dividida, destacó el siguiente comentario de un usuario en redes sociales: “tenemos que aprender a aceptarlo, esta es la nueva normalidad. No es obligatorio ir y que se saturen, es decisión de cada quien ir o no, así de simple”. Se quejan porque cerraron muchos negocios y ahora que reabren también se quejan, quien los entiende”.
Sobre el poder volver a laborar, Erick David admitió que la noticia le dio bastante tranquilidad y afirmó que para todos aquellos que trabajaban en el área operativa del establecimiento fue “una bocanada de esperanza”.
“A diferencia de lo que muchas personas pueden creer que un casino no es seguro, antes de la reactivación nos proporcionaron cursos a todos los trabajadores, desde los protocolos sanitarios, las señalizaciones y cómo limpiar adecuadamente las maquinas.
“Fue un cambio algo extraño pero necesario para que pudiéramos reanudar actividades. A los que trabajamos en el corporativo seguimos desde casa y a menos que sea sumamente necesario tenemos que ir a la empresa, en mi caso desde noviembre no piso las oficinas”, destacó.
Al ser cuestionado si hubo contagios de Covid en el casino, reveló que a lo mucho se reportaron de dos a tres casos y comentó que si algún empleado presentaba síntomas, acudía al área de recursos humanos y era enviado a casa directamente.
“Después les pedían que se realizarán la prueba y si salían positivos les otorgaban la incapacidad laboral, esto con el fin de no correr el riesgo de que las autoridades nos cerraran.
“Reconozco que supieron implementar buenos protocolos para evitar un brote, además los que se encontraban como casos sospechosos en todo momento acataron las indicaciones y no fueron obligados a ir a trabajar”, remarcó.
Respecto a los cambios implementados bajo la nueva normalidad, Erick David precisó que las restricciones como el aforo limitado e impedir el acceso a la población vulnerable hicieron que el personal operativo se adaptara a las necesidades del cliente.
“Tuvimos permitido el 30 y 50 por ciento de la capacidad máxima y fue bastante significativo ver como se redujo la clientela. También rotábamos bastante al personal con el fin de evitar aglomeraciones innecesarias.
“Pasamos de tener abarrotado el casino, donde aproximadamente registrábamos entradas de entre mil y 2 mil personas por día y el bajar a un máximo de 300 o 400 personas fue un cambio muy notorio”, reconoció.
EL CIERRE TOTAL Y REGRESO
Con el fin de evitar la saturación hospitalaria y un “escenario catastrófico” en vísperas del Año Nuevo, el 31 de diciembre Manuel de la O Cavazos, titular de salud estatal, ordenó nuevos cierres a negocios no esenciales y suspender toda actividad económica los domingos.
Las autoridades defendieron la decisión después de registrar cuatro indicadores en “riesgo máximo”, entre los que destacaron los contagios y muertes, mismos que presentaron récords en el transcurso del mes.
Al enterarse de que volverían a suspender actividades en los giros no esenciales, Erick David confesó que la noticia le cayó “como un balde de agua fría” y afirmó que trató de anticiparse al ver como aumentaban los casos tras las fechas decembrinas.
“Me tuve que preparar económicamente porque presentí que iba a llegar la llamada de que volverían a cerrar y reducir sueldos. Definitivamente fue un duro golpe, nosotros estábamos satisfechos con la reapertura independientemente de las restricciones.
“El hecho de que nos cerraran nuevamente fue algo pesado y más a inicio de año. Tuvimos que adaptarnos a la circunstancia y nos mentalizamos que de seguir las indicaciones de las autoridades, no tardarían en darnos luz verde”, añadió.
Respecto al comportamiento de la población ante la pandemia, atribuyó que su irresponsabilidad ha sido uno de los principales factores para que giros como cines, casinos y gimnasios se hayan visto obligados a suspender operaciones.
“El gobierno hace lo que puede, la responsabilidad cae en la ciudadanía y es lamentable ver que aún hay personas que se la pasan paseando en las calles como si no hubiese una pandemia y además sin utilizar cubrebocas.
“No hay a quien más culpar, el que lo sigan tomando a la ligera provoca que otras personas repliquen esas acciones. Una cosa es tener que salir a trabajar y otra es andar en la Presa de la Boca o haciendo fiestas masivas, es una falta de respeto tanto para el personal médico como los que sí respetan la cuarentena”, reafirmó.
El 4 de febrero, después una serie de protestas y negociaciones, De la O Cavazos confirmó que los giros del entretenimiento se sumarían a la reapertura, a pesar de que el Semáforo Estatal de Reactivación Económica presentó seis indicadores en “riesgo máximo”.
El funcionario estatal defendió la decisión argumentando que las hospitalizaciones y contagios se redujeron los últimos siete días, con lo que se reintegrarían cines, casinos, gimnasios, boliches, clubes deportivos, ligas deportivas y salones de eventos, por mencionar algunos.
Con esto, podrán operar de lunes a sábado en un horario de las 05:00 a las 23:00 horas con un aforo máximo del 30 por ciento y sin permitir el acceso a la población vulnerable, además del cumplimiento de los protocolos sanitarios como el uso obligatorio de cubrebocas, distanciamiento social y revisión de temperatura.
Tras darse a conocer la noticia, Erick David calificó el momento como otra “bocanada de esperanza” y para concluir envió un mensaje a sus colegas y a la población en general con el fin de continuar una reapertura responsable.
“Hay que seguir acatando las medidas sanitarias y como representantes del entretenimiento tenemos que cuidar a nuestros clientes lo más posible y darles la confianza de que van a evitar considerablemente el contagiarse en nuestras instalaciones.
“Salir a disfrutar y despejarse es necesario. Como mínimo, nosotros como trabajadores de estos giros tenemos que poner el ejemplo y contribuir positivamente a mantenernos abiertos”, finalizó.











