Con el resurgimiento del sarampión en las últimas semanas en Monterrey y el área metropolitana, se han encendido las alarmas entre la población, especialmente entre padres de familia con niños de uno a cuatro años de edad.
El sarampión es una enfermedad viral infantil altamente contagiosa que en décadas pasadas fue sinónimo de hospitalizaciones y brotes masivos; por eso, las filas kilométricas para vacunación hoy cada vez son más comunes en centros comunitarios y brigadas en colonias.
La preocupación tal vez se deba a que, en el peor de los casos, puede derivar en la muerte y que el sarampión es altamente contagioso, aún más que el Covid-19, influenza, SARS o la gripe porcina.
En comparación, mientras que un individuo con Covid-19 puede contagiar de 1.5 a 4.5 personas, alguien con sarampión puede contagiar de 12 hasta 18.
El sarampión es altamente contagioso y se transmite de persona a persona, principalmente por la vía respiratoria cuando se entabla una conversación o hay algún estornudo.
La secretaria de Salud de Nuevo León, Alma Rosa Marroquín, explicó en una rueda de prensa que cuando una persona se contagia, puede incubar el virus hasta 14 días antes de comenzar con los síntomas.
Sin embargo, la enfermedad se puede propagar desde cuatro días antes y cuatro días después de que aparezca la erupción en la piel, período al que se le denomina exantema maculopapular o día cero.
En esa etapa, las personas pueden presentar síntomas como diarrea, conjuntivitis, malestar general, fiebre y dolor en todo el cuerpo; posteriormente se puede presentar, en algunos casos, neumonía, diarrea crónica, úlceras corneales, entre otros.
Los pacientes con enfermedades crónico-degenerativas pueden presentar mayores complicaciones, pues al tener un sistema inmunológico comprometido, el riesgo de daño en algunos órganos se incrementa considerablemente.
Según datos de la Secretaría de Salud de Nuevo León, el sarampión es causado por un virus del género morbillivirus.
Antes de la existencia de una vacuna eficiente, prácticamente todos los niños contraían la enfermedad en algún momento de su infancia, y sus complicaciones como neumonía, encefalitis y, en casos graves, la muerte, eran comunes en muchos países.
La introducción de la vacuna contra el sarampión en la década de 1970 a nivel mundial, y su inclusión sistemática en los programas nacionales de inmunización, marcó el principio de una nueva era en salud pública.
En México, la vacunación masiva inició en esos años y, con el tiempo, logró disminuir de forma drástica los contagios; para finales del siglo XX, la enfermedad fue prácticamente controlada en el país y el continente americano alcanzó el estatus de región con transmisión interrumpida, gracias a campañas de vacunación sostenidas y cobertura alta entre la población infantil.
EL RESURGIMIENTO
Los signos de un retorno preocupante comenzaron a hacerse evidentes en 2025; aunque ese año Nuevo León registró apenas dos casos importados, uno en julio y otro en noviembre, las autoridades estatales comenzaron a reforzar las campañas de vacunación y la promoción de la prevención como medida prioritaria para evitar brotes locales.
Sin embargo, la tendencia se aceleró en 2026; informes oficiales indicaron que los casos confirmados en la entidad ascendieron rápidamente y en febrero de 2026 se reportaron ya más de 24 casos en Nuevo León, con la mayoría concentrados en el área metropolitana de Monterrey.
Según datos de la Secretaría de Salud del Estado, este nuevo brote de sarampión se debe a que se bajó la cobertura de vacunación por debajo del 95 por ciento, además de la movilidad social y los grupos anti-vacunas.
Un cambio en el esquema de vacunación también ayudó a crear confusión entre la población y personal médico que aplicaba la vacuna, provocando que un fuerte sector de la población quedara desprotegida en los últimos años.
Pues dado que en un tiempo se aplicaba a los 12 meses y posteriormente a los dos años; hace algún par de años se recorrió el refuerzo a los 18 meses.
Fue en ese período cuando personal médico consideraba que ya no se podía aplicar el refuerzo, pues a las personas se les “había” pasado el tiempo.
LAS BRIGADAS
Frente a este escenario, la Secretaría de Salud de Nuevo León desplegó una amplísima estrategia de vacunación gratuita en toda la entidad, incluyendo brigadas extramuros en parques, centros comunitarios y espacios públicos destinados a acercar la vacuna a la población.
Una de las campañas más recientes, denominada Macrobrigada contra el sarampión, convocó a miles de personas en la Explanada de los Héroes en Monterrey.
Aunque su apertura estaba programada para las primeras horas de la mañana del pasado sábado 14 de febrero, desde antes de las 8:00 horas se observaron largas filas de padres de familia y sus hijos esperando ser vacunados, con cartillas de salud en mano.
La respuesta popular fue contundente y solo durante ese sábado se aplicaron más de nueve mil dosis de vacunas contra el sarampión.
Hasta el momento, en Nuevo León se han aplicado 548 mil 865 vacunas: 294 mil 648 de SRP (Sarampión, Rubéola y Parotiditis) y 254 mil 217 de SR (Sarampión-Rubéola).
No obstante, para que la población de Nuevo León se considere protegida por arriba del 95 por ciento en cobertura, se tendrían que aplicar mínimo un millón de vacunas más.
Dicha movilización no solo refleja la preocupación de la ciudadanía por proteger a sus hijos e hijas, sino también la magnitud del desafío sanitario que enfrenta la región.
¿QUIÉN SE DEBE VACUNAR?
Dado que la enfermedad ataca principalmente a los menores de uno a cuatro años de edad, ese sector poblacional debe ser el primero en ser inmunizado; sin embargo, las cifras compartidas recientemente por las autoridades de salud muestran contagios en personas de hasta 50 años de edad.
Por lo anterior, a los niños entre seis y 12 meses les aplican la dosis cero, que no cuenta en el esquema de vacunación, pero sí protege.
Marroquín explicó que para los menores de 13 años que no cuentan con ninguna dosis de triple viral, es necesario que se apliquen la primera cuanto antes y el segundo refuerzo al mes.
Destacó que, aunque según un estudio del Sistema Nacional de Salud las personas mayores de 50 años desarrollaron anticuerpos al estar en contacto con la enfermedad cuando eran pequeños, hay quienes están en contacto con menores o tienen enfermedades crónicas y a ellos les pueden aplicar refuerzos.
Lo mismo para personal de salud y de educación, son candidatos a vacunarse al estar en contacto directo con menores y personas sospechosas de la enfermedad.
LOS CASOS
Hasta el miércoles 18 de febrero había 10 mil 199 casos en todo el país durante 2025 y lo que va de 2026.
Pero en Nuevo León, en lo que va de este año, se han registrado 24 casos confirmados de sarampión con una incidencia de 0.37 por cada cien mil habitantes.
El grupo más afectado es el de uno a cuatro años en todo el país: 50 por ciento mujeres y 50 por ciento hombres, detalló la secretaria de Salud.Sin embargo, los contagios se dan en personas de hasta 50 años, debido a que la vacuna va perdiendo fuerza; por eso recomiendan aplicarse el refuerzo a personas mayores de 13 años.
Hasta el momento, en México se han registrado 31 muertes por sarampión.
En Chihuahua es donde más defunciones se han presentado, con 21 en total, mientras que en estados como Jalisco, Durango y Sonora se han derivado de dos a tres decesos.
En tanto que en Sonora, Michoacán, Tlaxcala, Ciudad de México y Chiapas llevan una muerte, respectivamente, por la enfermedad.
En Nuevo León diariamente se procesan entre 30 y 40 muestras de personas sospechosas, y de los casos confirmados se ha reportado una evolución favorable.
El resurgimiento del sarampión en Monterrey y el área metropolitana es un recordatorio contundente de que, incluso cuando una enfermedad parece haber sido controlada, su amenaza nunca desaparece si se relajan las medidas de prevención.
La historia del sarampión, de epidemias devastadoras a un estado de control sanitario, demuestra que la vacunación sostenida y la vigilancia constante son pilares indispensables de la salud pública.

















