Hace apenas una década, el K-pop era un término desconocido para la mayoría de los regiomontanos. Hoy, Monterrey es una de las ciudades con mayor presencia de eventos relacionados con la cultura coreana: conciertos masivos, fan meetings (reuniones de fans con artistas), proyecciones de películas, restaurantes de comida típica y hasta academias para aprender coreano.
Hablar de K-pop es hablar de BTS. El grupo surcoreano rompió récords en todo el mundo y puso la música de ese país en el mapa internacional. Su impacto llegó hasta México, donde millones de fans —las famosas ARMY— comenzaron a llenar las redes sociales de apoyo, organizar eventos de streaming (transmisiones en línea) y comprar mercancía oficial.
Monterrey no se quedó atrás: las pantallas de la ciudad transmitieron sus conciertos en vivo y las plazas se llenaron de fans que se reunían para celebrar los aniversarios del grupo. Además, campañas globales como la colaboración de BTS con McDonald’s llegaron a la ciudad, provocando largas filas para conseguir el famoso “BTS Meal”.
La presencia del grupo también se ha sentido en otros espacios: murales con sus rostros han aparecido en el centro de Monterrey, se han organizado shows con botargas de los integrantes y cafeterías han decorado sus locales para conmemorar los cumpleaños de cada miembro.
K-POP EN MONTERREY
En un principio, la ciudad recibió a grupos de distintos niveles de popularidad que comenzaron a abrir el camino para el K-pop en Monterrey. KARD, una de las pocas agrupaciones mixtas dentro de la industria, fue de las primeras en presentarse y dejó claro que había un público entusiasta esperándolos.
A ellos les siguieron agrupaciones como WEi y Lapillus que, aunque en ese momento estaban arrancando sus carreras, lograron convocar a cientos de fans que corearon sus canciones y llenaron los recintos donde se presentaron.
Sus conciertos confirmaron que el interés por esta música iba en aumento y que Monterrey estaba listo para recibir recitales cada vez más grandes.
El verdadero parteaguas llegó con la presentación de Seventeen en el festival Pa’l Norte. Para muchos fanáticos fue un sueño hecho realidad, ya que miles compraron su boleto exclusivamente para ver a la agrupación surcoreana. Lo más sorprendente fue la reacción de quienes no conocían al grupo: asistentes que esperaban a otros artistas en el mismo escenario se quedaron fascinados con sus coreografías perfectamente sincronizadas, su presencia escénica y el ritmo de sus canciones.
Xim Alvarado, locutora de Korean Time EXA —un programa que en un inicio se enfocaba en practicar el idioma coreano y que con el tiempo comenzó a incluir entrevistas con idols (artistas de K-pop) y temas de esa cultura— explicó que la llegada de Seventeen puso a Monterrey en el radar de las empresas de entretenimiento de Corea del Sur.
“Fue por la llegada de Seventeen que ahora Monterrey tiene más visibilidad de que hay muchas kpopers (fans del K-pop) acá y gente que le gustan los doramas (series coreanas). Entonces sí, yo y otras personas creemos que es gracias a Seventeen”, comentó.
A partir de ahí, grupos de gran trayectoria como Super Junior —considerados pioneros del K-pop a nivel mundial— incluyeron a Monterrey en su gira, mostrando que la ciudad tenía el peso suficiente para atraer artistas consolidados.
Figuras como Park Bo Gum, reunió a miles de fans en la Arena Monterrey en un fan meeting, un evento que hasta hace unos años solo se hacía en Corea del Sur y fue traído a la Sultana del Norte.
Solistas como Wonho o actores como Rocky (exintegrante de ASTRO) y Yoon San-Ha han ofrecido presentaciones en la ciudad. Estos encuentros permiten que los fans tengan un contacto mucho más cercano con sus ídolos, algo que antes parecía imposible.
MÁS ALLÁ DE LA MÚSICA
La influencia de la cultura coreana no se limita a las canciones. Restaurantes especializados en Korean BBQ (barbacoa coreana), ramyeon (sopa de fideos) y kimchi (col fermentada picante) han abierto en varias zonas de la ciudad y suelen llenarse de jóvenes que buscan experimentar un pedacito de Corea.
La moda también ha evolucionado: es común ver a adolescentes y universitarios adoptando el estilo minimalista y colorido que popularizan los idols. Además, cada vez más personas se inscriben a clases de coreano motivadas por las canciones y las series de televisión.
Estas comunidades han logrado crear un espacio seguro para los fans, donde comparten intereses, organizan random dance plays (bailes espontáneos en público) en plazas y mantienen vivo el entusiasmo por sus artistas favoritos.
Estas reuniones no solo sirven para celebrar a los grupos, sino también para formar amistades y reforzar el sentido de comunidad.
El entusiasmo no se detiene ahí: los fans esperan que en los próximos años lleguen más grupos de renombre y que Monterrey siga recibiendo este tipo de eventos.
Sueñan con más conciertos en la Arena Monterrey, presentaciones en festivales como el Pa’l Norte e incluso que se sumen nuevos recintos como el Estadio BBVA. También piden más fan meetings con actores o agrupaciones y dinámicas como las que realizó JustB, que visitó universidades para convivir con los estudiantes.
El K-pop ya no es una moda pasajera: es un movimiento cultural que está transformando la manera en que los jóvenes consumen música, se visten y conviven. Monterrey ha adoptado esta ola coreana con entusiasmo, convirtiéndose en un ejemplo de cómo la globalización cultural puede enriquecer la vida de una ciudad.
Más que un simple gusto musical, esta ola ha inspirado a nuevas generaciones a aprender un idioma, conocer otra cultura y conectarse con personas de todo el mundo. Monterrey se ha convertido en una de las ciudades que mejor ha recibido esta tendencia en México, consolidándose como un punto clave para el K-pop y la cultura coreana en el país.











