“Perrita encontrada en Morones Prieto a la altura del Colegio Americano, es muy juguetona, amorosa, necesita a su familia. Esperamos que aparezca pronto”, es uno de los muchos mensajes que diariamente se comparten en diversas páginas de Facebook u otras redes sociales para tratar de dar con el paradero de los dueños de mascotas perdidas, aunque en muchos casos sean ellos mismos quienes las abandonan.
Se trata de perros en situación de calle, un problema que no es propia de la zona metropolitana de Monterrey, sino que se vive a nivel nacional y en casi toda Latinoamérica.
Por más extraño que parezca, no es un problema que tenga que ver propiamente con los animales, sino con la falta de responsabilidad de las personas, aseguró la directora de Bienestar Integral de García, Paulina Natalia Quintana López.
Según la médica veterinaria, no solo se trata de adquirir una mascota por su raza o por lo bonitos que pueden ser unos comparados con otros, sino de proyectarse a futuro, considerar las necesidades de los animales, los espacios en donde habitarán, entre otros factores.
“Nosotros decimos que los perros que están en las calles no decidieron vivir ni nacer allí. En lugar de llamarles ‘callejeros’, les decimos ‘perros en situación de calle’, porque en el origen los perros son domésticos, y los que hoy están en la calle deberían estar en una casa. La causa de la sobrepoblación es, inicialmente, la irresponsabilidad de la gente. La reproducción irresponsable es lo que nos ha llevado a tener tantos animalitos en esta situación”, compartió la especialista.
Para Quintana López, otro problema son los usos y costumbres, pues en muchas familias aún se normaliza que los perros o gatos vivan en el exterior de las viviendas, sin considerar los riesgos que esto implica.
Sin embargo, lo que más agrava la problemática es la falta de información o conocimiento por parte de las personas.
“A la mayoría de la población le falta mucho conocimiento sobre cómo convivir con los animales para evitar estas situaciones. Muchas veces la gente elige una mascota por moda: quieren un husky, por ejemplo, pero no consideran que en climas con temperaturas de 40 grados, esa raza no es adecuada. Se basan solo en el físico, pero no investigan sobre su tamaño adulto, esperanza de vida, necesidades de vacunas o cuidados”, detalló.
A medida que las mascotas crecen y sus dueños descubren los costos y responsabilidades que implican, muchos deciden abandonarlas. Algunos las dejan en un vecindario, mientras que otros las llevan a centros de control.
A CONSIDERAR
Para la veterinaria, es crucial evaluar factores como tiempo, dinero, espacio y estilo de vida antes de adoptar una mascota.
“Primero, la gente debe estar dispuesta a asumir el tiempo, dinero y esfuerzo que requiere tener un perro, un gato u otra mascota. No solo es tenerlo en casa; hay que alimentarlo, limpiarlo, llevarlo al veterinario. Son acciones constantes para mantenerlos saludables”, explicó.
Además, hay que considerar que algunas mascotas pueden vivir más de 20 años, lo que implica compromiso a largo plazo.
Quintana López también destacó la importancia de elegir una mascota que se adapte al estilo de vida de la familia.
“Si una familia es deportista y busca un perro para correr cinco kilómetros diarios, un chihuahua no es la mejor opción. O si son sedentarios y pasan tiempo en casa viendo Netflix, deben buscar una ‘perronalidad’ compatible”, precisó.
LOS MÁS ABANDONADOS
Las razas más abandonadas suelen ser aquellas que requieren mayores cuidados o que, al crecer, desarrollan comportamientos que sus dueños no supieron manejar.
“Los huskies son abandonados con frecuencia porque necesitan mucha actividad física y cuidados especiales en su pelaje. Los pitbulls, por otro lado, son excelentes compañeros, pero muchas personas los adquieren sin entender su temperamento y luego los abandonan cuando no pueden controlarlos”, señaló.
El abandono de mascotas no solo afecta a los animales, sino también a la salud pública. Quintana López explicó el concepto de “Una Sola Salud”, que integra el bienestar humano, animal y ambiental.
“Si hay muchos animales en la calle, aumentan los riesgos de enfermedades zoonóticas (transmitidas de animales a humanos) y antroponóticas (de humanos a animales). Por ejemplo, las heces fecales con parásitos pueden contaminar espacios públicos, y las garrapatas pueden transmitir enfermedades como la fiebre de las Montañas Rocosas”, detalló.
Además, los perros en situación de calle pueden provocar accidentes viales cuando la gente intenta esquivarlos.
ATAQUES Y COMPORTAMIENTO
Los ataques de perros suelen ser más comunes en aquellos que fueron abandonados o maltratados.
“Los perros que atacan generalmente son los que vivían en una casa y luego fueron dejados en la calle. El calor, el celo en las hembras o el miedo pueden desencadenar agresividad”, explicó.
La especialista también habló sobre la “perronalidad”, comparándola con la personalidad humana:
“Si desde cachorros les enseñamos comportamientos inadecuados, como morder jugando, cuando crezcan seguirán repitiéndolos. Es crucial educarlos correctamente desde pequeños.
“Adoptar no solo salva una vida, salva dos: la del animal y la del humano que lo recibe”, afirmó Quintana López.
La especialista resumió que el problema no son los animales, sino la falta de educación y responsabilidad de las personas.
“Necesitamos políticas públicas y educación para reducir el abandono. En García, por ejemplo, cerramos el Centro de Control Canino y lanzamos ‘Adopta con Amor’, una plataforma que conecta mascotas con familias compatibles”, concluyó.
Los beneficios de tener una mascota
A pesar de los desafíos, las mascotas bien cuidadas brindan grandes beneficios:
:: Salud física: Pasear a un perro fomenta el ejercicio.
:: Salud mental: Los gatos, por ejemplo, ayudan a reducir el estrés con su ronroneo.
:: Compañía: Mejoran la calidad de vida emocional de sus dueños.




















