En poco más de un año, el maltrato infantil en Nuevo León ha cobrado la vida de 10 menores de edad que han sido victimizados en sus propios hogares a manos de sus padres o cuidadores.
A dicha cifra se le suman otros 34 pequeños que han sido violentados por personas ajenas al seno familiar en el mismo período.
El caso local más mediático de las últimas semanas fue el de Jonathan Uriel, un pequeño de apenas seis años de edad, quien fue asesinado por su padrastro de una patada en el estómago en la colonia Moisés Sáenz de Apodaca a finales de enero.
El motivo: el aparente mal comportamiento del menor que desencadenó en una violenta represión física del tutor, ante la mirada cómplice de la madre biológica del pequeño.
Los hechos generaron que en el Congreso de Nuevo León las diputadas Marlene Benvenutti del PAN y Alejandra Lara Maiz del PRI propusieran una iniciativa de reforma al Código Civil y a la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes de Nuevo León para prohibir los castigos corporales y humillantes como método correctivo o disciplinario.
La propuesta, de inmediato reavivó el debate sobre la crianza de las nuevas generaciones, ya que mientras algunos consideraron que el uso de la fuerza es permisible en algunas ocasiones, otros sentenciaron que ni siquiera se les debe de levantar la voz.
“Hoy no comparto esta iniciativa, educar a los hijos es responsabilidad de los padres no de las instituciones, si mi hijo requiere un manazo a tiempo se lo daré porque el día que él lo haga conmigo ya será demasiado tarde para corregirlo“, sentenció el usuario @Bernard7819 en Twitter el 31 de enero.
Por su parte, el ciudadano identificado como @Eduardo12806457 indicó que: “totalmente de acuerdo con las licenciadas Lara y Benvenutti. No al castigo con violencia sí al castigo dentro de una crianza positiva“.
Y es precisamente el concepto mencionado por el usuario Eduardo -crianza positiva- el que hoy busca instalarse en las familias neolonesas.
De acuerdo con la Subsecretaria de Intervención Familiar Comunitaria del DIF estatal, Rina Ríos, la clave una óptima formación está en el equilibrio.
Y es que, la disciplina es indispensable en el seno familiar, pero siempre y cuando esté enfocada de un sentido positivo.
“A veces la disciplina es malinterpretada. Si yo tengo un hijo que se está portando mal sí se le castiga (pero no de forma corporal). Lo que debo de hacer es sentarme a platicar con él. Hacerle entender que toda acción lleva castigo o recompensa“, sentenció la subdirectora.
Una conocida frase cita que “nadie nace sabiendo ser padre“, pero para la funcionaria estatal el secreto de una responsabilidad responsable recae en una sencilla palabra, pero difícil de llevar a cabo: supervisión.
La atención hacia los menores evitaría la mayoría de los problemas con los hijos y, por ende, el uso del castigo corporal; sin embargo, cada vez resulta más difícil por la nueva dinámica social en la que ambos padres tienen que trabajar y los hijos se quedan con cuidadores o solos.
“Lo ideal es estar al pendiente de ellos en cuanto nuestro entorno: ver con quien se junta, los vecinos, estar con ellos constantemente platicando, supervisando.
“La vida actual exige que tanto padre como madre trabajen y obliga a dejar a nuestros hijos con cuidadores que son parientes o terminan siendo -niños llave- que son los que entran y salen de casa a cualquier hora”, dijo Rina Ríos.
En su experiencia trabajando en programas de integración familiar, la funcionaria estatal destacó la importancia de retomar la convivencia como pilar de la formación de las nuevas generaciones.
Una formación que, asegura, debe de estar alejada de las tecnología y las redes sociales, herramientas que actualmente están educando a los jóvenes.
“Ahora, mamá y papá, el niño desde que está pequeñito están en el iPad o celular. Nuestros jóvenes tienen acceso directamente a las redes sociales sin supervisión.
“La vida que teníamos antes, en donde convivíamos se ha dejado a un lado. Es muy fácil para los padres darles todos esos aparatos a nuestros hijos para deslindarnos de toda educación con ellos”, aseveró la subdirectora.
Por tal razón, el DIF de Nuevo León ofrece talleres para padres en los que se les educa para que lleven a cabo una crianza positiva.
Se trata de encuentros en el que tanto padres como hijos aprenden a convivir y a retomar los valores familiares de antaño, pero adaptados a los tiempos modernos.
“Buscamos educar a los padres de cómo se puede educar sin el maltrato, buscamos las herramientas y las formas de cómo trabajarlo para que los hijos lo entiendan y no es fácil.
“En la actualidad debería de haber más programas para padres porque de nada sirve que yo trabaje con los niños dentro de la institución si no hay trabajo por fuera con los padres porque ellos deben de entender que las problemáticas se deben de arreglar de raíz y deben de entender que es malo tanto aplicarles castigos corporales como dejarlos hacer lo que sea”, indicó Rina Ríos.
En sus palabras, los talleres para padres deberían de ser obligatorios. La razón: las constantes noticias que tienen como centro la violencia familiar.
Actualmente el DIF estatal, dentro de la Unidad de Servicios Familiares, ofrece diversos talleres para padres que podrían ayudar a una mejor crianza de los hijos. Algunos son: Programa Atención y Orientación Familiar; Programa Promoción de la Paternidad Positiva y Buen Trato y Programa Intervención Familiar para la Prevención de Riesgos Psicosociales.
La Unidad también brinda servicios de Orientación Social, Atención Psicológica, Grupo de Reflexión Parental, Orientación Legal, Taller de Desarrollo de Competencias Parentelas para la Primera Infancia y Taller Fortaleciendo Familias.
Y aunque la dependencia ha hecho un trabajo mayúsculo para interesar a los padres en tomar los talleres, aún la respuesta de los pilares del hogar es más baja de lo que les gustaría.
Como ejemplo: si se invita a 100 personas de una escuela, 30 acuden al taller y apenas 18 lo terminan.
Para aquellos interesados en participar en alguna de los mencionados talleres pueden acudir a alguna de las cuatro Unidades de Servicios Familiares de la mancha urbana de Monterrey ubicados en las colonias Independencia, Valle Verde, Miguel Hidalgo y Mujeres Ilustres.
ACLARAN CONTROVERSIA
Ante el panorama de violencia intrafamiliar que se vive en la entidad que incluso ha derivado en muerte de menores, las diputadas locales Marlene Benvenutti del PAN y Alejandra Lara Maiz del PRI propusieron a principios de febrero la iniciativa de reforma al Código Civil y a la Ley de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes del Estado de Nuevo León para prohibir el uso de castigos corporales y humillantes como método correctivo o disciplinario.
Y aunque se trató apenas de una iniciativa de reforma, que aún deberá de ser analizada en comisiones, la noticia corrió como pólvora en las redes sociales, en donde generó gran polémica por aparentemente criminalizar las nalgadas, coscorrones y pellizcos de los padres.
Sin embargo, luego de la controversia, las legisladoras aclararon el origen y los motivos que llevaron a presentar tal reforma, que en realidad busca promover la crianza positiva en las familias con el apoyo del Sistema Nacional de Protección de Niñas, Niños y Adolescentes (SIPINNA).
De acuerdo con las diputadas, la intención es homologar a la Ley Estatal una iniciativa que ya fue aprobada en el Senado sobre el castigo corporal y que actualmente se encuentra en revisión en la Cámara de Diputados.
Las legisladoras desmintieron que, de aprobarse, la Ley quite la patria protestad a los padres cuando se registren casos de maltrato corporal. Por el contrario, aseveraron que la idea es que cada vez menos niños sean institucionalizados. Es decir, llevados a los centros DIF.
“No queremos criminalizar a los padres ni queremos que les quiten la patria protestad ni nada de eso. Lo que queremos es que las instituciones que ya tenemos como es SIPINNA municipales y DIF municipales les den el acompañamiento a aquellas familias (que registren casos de castigos corporales) y les puedan enseñar otro tipo de herramientas como es la crianza positiva.
“Porque hay veces que los padres tienen buenas intenciones de educar a sus hijos porque así les enseñaron sus abuelos y de generación en generación se pasan ese tipo de disciplinas, pero (es bueno) que las familias sepan que hay otros métodos para educar a sus hijos“, aseveró Marlene Benvenutti.
Tan sólo el año pasado -de enero a octubre- se registraron 2 mil 643 denuncias de maltrato infantil en Nuevo León.
De enero de 2019 a la fecha, se han registrado 44 homicidios de menores de edad en la entidad relacionados con la violencia familiar, de los cuales, 10 de ellos han sido a manos de sus padres o sus cuidadores.
“Lo que la Defensoría va a buscar es fortalecer a la familia con herramientas como la crianza positiva o muchos otros programas que ya existen en algunos municipios para poder ayudar y que no tengamos casos como el de Apodaca, en donde si se hubiera hecho una denuncia a tiempo el niño todavía seguiría con vida“, indicó Alejandra Lara Maiz.
Las diputadas indicaron que la iniciativa presentada fue elaborada por el SIPINNA estatal y revisada por el SIPINNA nacional, por lo que no se trata de una reforma improvisada.
“Existen muchas maneras de criar a los hijos, de castigarlos incluso, pero sin el castigo físico ni humillante por eso la iniciativa también contempla la modificación para prohibir los castigos físicos y humillantes“, dijo la panista.
Añadieron que 57 países ya legislaron en torno al maltrato corporal y en México 21 entidades también se sumaron.
BUSCAN REFORMAS A FAVOR DE MENORES
El asesinato del menor Jonathan Uriel no sólo conmocionó a la sociedad neolonesa también generó que se buscaran reformas a la Ley de Niñas, Niños y Adolescentes como la presentada por las diputadas Marlene Benvenutti y Alejandra Lara Máiz y la propuesta por el alcalde de Apodaca, César Garza Villarreal.
El 18 de febrero, el edil tricolor acudió a la Oficialía de Partes del Congreso local para presentar una iniciativa de reforma para evitar que los menores sean violentados por los concubinos de sus padres biológicos, ante la nueva dinámica de convivencia personas.
Por medio de un oficio, el munícipe solicitó a los legisladores que se reforme la Ley de antes mencionada y el Código Civil del Estado para que en caso de maltrato -en cualquier modalidad- se quite la patria protestad del menor a los padres que no denuncien las agresiones.
El munícipe recordó en su presentación el caso del menor asesinado por su padrastro en Apodaca y quien se sumó a las lamentables cifras de la UNICEF que revelan el panorama sombrío de la infancia en México.
Y es que, de acuerdo con números del organismos, mismos que fueron expuestos en la iniciativa, 4 de cada 10 madres y 2 de cada 10 padres en 2019 reconocieron haber agredido a sus hijos cuando sintieron enojo o desesperación.
Según datos del Encuesta de Niñas, Niños y Adolescentes, en 2015 el 5.1 por ciento de los menores de 5 años en México fueron dejados con cuidados inadecuados y el 63 por ciento de niñas y niños entre 1 y 14 años han experimentado una forma de disciplina violenta; el 53.1 por ciento reconoció haber sufrido violencia psicológica.
La intención es que se identifique de una manera más efectiva a los hijos bajo el esquema de concubinato para que al menor indicio de violencia pueda entrar el SIPINNA y la Procuraduría de la Defensa del Menor.
La iniciativa también busca que todas las escuelas de educación básica del municipio -preescolar, primaria y secundaria- cuenten con un formato sencillo de denuncia, en el que los docentes puedan denunciar cualquier trastorno psicológico, físico o de comportamiento que detecten en los menores.
“Se trata de generar políticas públicas y cambios en las leyes que reconozcan esta nueva realidad, esta nueva dinámica de las relaciones personales en la que es frecuente que a lo largo de la vida las personas vivan o co habiten con distintas parejas lo que pone en una condición de vulnerabilidad a los menores“, puntualizó César Garza.
¿Dónde acudir?
Unidad de Servicios Familiares Independencia
Jalisco, entre 5 de Febrero y 2 de Abril, Colonia Independencia de Monterrey.
Unidad de Servicios Familiares Valle Verde
Níspero, entre Ciruelo y Canelo, Colonia Valle Verde de Monterrey.
Unidad de Servicios Familiares Miguel Hidalgo
Encino, entre Arturo B. de la Garza y San Sebastián, Colonia Miguel Hidalgo de Guadalupe.
Unidad de Servicios Familiares Mujeres Ilustres
Año Internacional de la Mujer, entre María Cárdenas y Montes Barneses, Colonia Mujeres Ilustres de San Nicolás.












