Desesperados, padres de familia de niños enfermos de cáncer quienes reciben atención en la Clínica 25 del IMSS reclamaron el apoyo del gobierno federal pues desde el pasado mes de agosto no reciben el medicamento que sus pequeños necesitan y se han visto en la necesidad de comprarlo con sus propios recursos económicos.
Cansados de gastar hasta 5 mil pesos semanales para comprar los medicamentos que sus hijos, enfermos de cáncer, necesitan para sus quimioterapias, un grupo de padres de familia, pacientes de la Clínica 25 del Instituto Mexicano del Seguro Social se manifestaron frente al Palacio de Gobierno.
Severa Hernández, una de las afectadas, declaró que su protesta iba dirigida al presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador, a quien le solicitó resolver este problema que afecta a toda la entidad.
“No solo aquí en Monterrey no atienden a los pequeños, esto se extiende también a la parte noreste del estado.
“Son niños, no es justo que sufran estas carencias. Ocupamos calidad y cantidad”, comentó.
Severa confirmó que desde agosto han combatido el desabasto medicinal. Agregó que, en ese lapso, día tras día les comentaban en el hospital que no había medicamento y que la negativa fue constante por los últimos tres meses.
“Se gasta alrededor de 900 pesos por semana, otras se gastan hasta dos mil y algunas en el peor de los casos las consiguen en 5 mil pesos, y esto es semanal y por cada quimioterapia que les aplican.
“Pedimos por los niños que nos ayuden. Ya el gobernador nos apoya, pero con medicamentos provisionales y no queremos eso. Necesitamos permanentes lo más pronto posible”, exclamó.
Además, reafirmó que iba a hacer todo lo posible por combatir esta problemática y que no desistiría en su lucha.
“De ser necesario, si no hay resolución aquí hemos pensado en ir hasta la Ciudad de México para exponer nuestro caso. Somos cientos de madres dispuestas a hacer todo por nuestros hijos.
“Queremos que este mensaje le llegue al señor presidente”, puntualizó.
UN NIÑO VALIENTE
Severa describe a su hijo, David Eduardo, como un niño alegre, optimista, activo y juguetón. Explica que fue apenas en su quinto año de primaria cuando se ausentó de manera frecuente, debido a las quimioterapias y sus efectos colaterales.
“Cuando se siente bien va a la escuela. De parte de sus compañeros y amiguitos recibe mucha ayuda y están al pendiente de él. Los maestros lo apoyan con las tareas y entienden cuando no puede asistir.
“Lleva un horario escolar completo, desde las ocho de la mañana hasta las tres y media de la tarde. Mientras se sienta en óptimas condiciones, permanece todo el turno. Cuando llega a casa le gusta mucho comer, descansar y jugar”, comenta.
David Eduardo vive en casa con su madre, dos hermanas y sobrinas. Al no tener padre, Severa funge como la “cabeza del hogar”.
“Algo que hace que ame más a mi hijo y que sus familiares lo adoren es que nos ve a todas nosotras como su motor de vida. Nos tiene un aprecio indescriptible y eso nos llena por completo”, describe con alegría.
Severa relata que David Eduardo fue diagnosticado con cáncer en julio del 2018. Tras una operación de apéndice en mayo de ese mismo año, recuerda que su hijo no dejaba de mencionar que no se sentía bien.
“Los doctores no decían del porqué de su dolor en la costilla, que fue donde lo operaron. Repetían que era normal, hasta que a finales de junio tras un estudio de sangre le detectaron que tenía bajas las plaquetas.
“Le realizaron más estudios y un mes después nos entregaron un diagnóstico de que tenía cáncer, específicamente leucemia linfoblástica aguda”, expone.
Al recibir la noticia, explica que fue muy devastadora en la familia, principalmente por el desconocimiento de la enfermedad. Añade que por momentos sintió que “el mundo se le ponía de cabeza”.
Respecto al tema del desabastecimiento, el cual orilló a ella y cientos de madres a manifestarse en el Palacio de Gobierno, recuerda que el problema se originó en agosto.
“De pronto empezaron a cancelar los medicamentos. Mi hijo no recibió dos quimioterapias debido a la falta de abasto de las medicinas, además yo no contaba con los recursos económicos para comprarla por fuera.
“Después de esas cancelaciones, me decidí a hacer hasta lo imposible por él. Pensé: si con todo y los medicamentos hace reacciones, va a ser peor si no las tiene. Las últimas quimioterapias, específicamente cuatro, las pagué yo. Le tuve que comprar vincristina -fármaco utilizado contra la leucemia aguda-, ya que el hospital no lo tenía y los mismos de la clínica me orillaron a conseguirlo por mi cuenta”, relata.
Recuerda que antes de hacer la huelga tuvieron la oportunidad de dialogar con el titular de la Secretaría de Salud del Estado, Manuel de la O Cavazos.
“Nos comentó que iba a hacer todo lo posible por restablecer el orden y dar solución al problema. Antes nos habían dicho que iba a haber resultados y en menos de un mes volvieron a carecer de medicamentos.
“No solo es mi caso, hay muchos niños en el hospital sufriendo lo que mi hijo. No es justo, todas las mamás estamos haciendo algo por darle vida a nuestros pequeños”, afirma.
En cuanto a la idea de viajar a la Ciudad de México para llevar el caso con el presidente, Severa aclara que está dispuesta a hacerlo, no solo por ella, sino por todas las demás madres que comparten la situación.
“De poder ir y tenerlo de frente, le pediríamos de todo corazón que tome acciones y que no ignore nuestras plegarias, que haga frente a la escasez que se vive y no los deje morir por la falta de acción. Que hablé y lo consulté con quien deba hacerlo.
“Esto ya llegó al límite y me atrevo a decir que va a cobrar vidas si los pequeños siguen sin medicamento. Se supone que la salud de los niños es prioridad y vean cómo están las cosas, ellos son unos guerreros, pero si no los ayudamos para que sigan teniendo armas en esta lucha, no van a salir victoriosos”, cuenta entre lágrimas.
Antes de volver a sus actividades cotidianas, David Eduardo comparte unas palabras dedicadas al presidente.
“Le quiero decir a la sociedad y al señor presidente que nosotros los niños con cáncer queremos seguir luchando y no nos vamos a rendir. Somos fuertes y soñamos con vivir, no queremos que esta enfermedad acabe con lo más preciado que tenemos, la vida”, finaliza mientras que su madre agradece que su testimonio sea escuchado.
La enfermedad de David Eduardo
La leucemia linfocítica aguda (LLA), también conocida como “leucemia linfoblástica aguda”, es un tipo de cáncer de la sangre y de la médula ósea. La palabra “aguda” se refiere al hecho de que la enfermedad progresa rápidamente y crea células sanguíneas inmaduras en lugar de maduras. Por su parte “linfocítica” se refiere a los glóbulos blancos -linfocitos- que se ven afectados por la leucemia linfocítica aguda.
Es el tipo de cáncer más frecuente en niños y los tratamientos ofrecen buenas posibilidades de cura. También puede aparecer en adultos, aunque las posibilidades de cura se reducen en gran medida.
Los signos y síntomas pueden consistir en lo siguiente: sangrado de las encías, dolor de huesos, fiebre, sangrado nasal frecuente o intenso, bultos causados por la inflamación de los ganglios linfáticos, piel pálida, falta de aire y fatiga.
La quimioterapia es el uso de medicamentos para matar las células cancerosas o para reducir su crecimiento. Algunos tipos de quimioterapia se pueden administrar por vía intravenosa (en una vena por medio de una aguja) y otros consisten de píldoras que se tragan. Al alcanzar a casi todas las partes del cuerpo, son útiles para el cáncer que se ha propagado.
La radioterapia es un tratamiento del cáncer que usa altas dosis de radiación para destruir células cancerosas y reducir tumores. No destruye de inmediato las células cancerosas. Se requieren días o semanas de tratamiento antes de que el ADN esté dañado lo suficiente para que mueran las células cancerosas.











