El acoso sexual a usuarias del transporte urbano es una realidad en el área metropolitana de Monterrey, por lo que autoridades estatales buscan responder mediante herramientas digitales que faciliten la denuncia a la integridad femenina.
La seguridad en el transporte público ha dejado de ser una preocupación secundaria para convertirse en una crisis sistémica para las mujeres, en cada viaje lleva consigo una carga de riesgo que los hombres, en su mayoría, no experimentan: el acoso sexual y la violencia de género.
Esta realidad, que limita la libertad de movimiento, impacta la participación económica y mina la calidad de vida de la mitad de la población, lo cual fue eje central de debate en el Congreso del Estado durante la Glosa del Cuarto Informe de Gobierno.
La comparecencia de la titular de la Secretaría de las Mujeres de Nuevo León, Graciela Buchanan Ortega, se convirtió en el escenario para el anuncio de una medida que busca ser un punto de inflexión: el desarrollo de una aplicación digital para denunciar el acoso sexual en tiempo real.
INEFICACIA CONTRA EL ACOSO
El cuestionamiento inicial provino de la diputada local del PAN, Ailé Tamez de la Paz, quien no dudó en criticar la ineficacia de las estrategias vigentes, particularmente el programa “Muévete Sin Acoso”.
La legisladora señaló que, a pesar de la implementación de áreas exclusivas para mujeres y niños en el metro y camiones, a menudo referidas como “vagones rosa”, las cifras oficiales pintan un panorama desolador.
“Mientras el gobierno pinta zonas rosas en los vagones, las cifras pintan una realidad muy diferente”, sostuvo Tamez de la Paz, aludiendo a los más de 4,624 reportes por delitos sexuales y las 700 denuncias específicas por acoso registradas, tan sólo en los primeros 10 meses de 2024 en Nuevo León.
La crítica escaló al acusar a la funcionaria de admitir la inoperatividad de las políticas públicas y de ser indiferente ante el sufrimiento de miles de mujeres.
En este contexto de confrontación, Buchanan Ortega defendió la gestión de su dependencia, rechazando enfáticamente la acusación de indiferencia. “¿Cómo me va a dar igual que una mujer sufra cualquier tipo de violencia? Rotundamente no. Si me diera igual, no estaríamos generando acciones y estrategias efectivas para atenderlas”, estableció.
Sin embargo, en medio de su defensa, la titular de la Secretaría de la Mujer reconoció que el enfoque actual es insuficiente para detener la problemática, abriendo la puerta a un cambio de paradigma.
APUESTA POR LA TECNOLOGÍA
El anuncio de la nueva aplicación digital surge precisamente de esta admisión de insuficiencia; Buchanan Ortega explicó que la herramienta tecnológica está siendo desarrollada como una respuesta directa a la principal barrera en la lucha contra el acoso en el transporte: la falta de denuncia formal.
“Es insuficiente tener sólo policías afuera deteniéndolos, porque las mujeres no quieren o no pueden ir a denunciar, tenemos que avanzar en sistemas tecnológicos para atenderlas”, manifestó.
La aplicación busca resolver la fricción del proceso de denuncia, para una mujer que viaja al trabajo o a la escuela, detener su traslado, ir a una agencia del Ministerio Público y pasar horas en un proceso de declaración es a menudo inviable.
De acuerdo a la funcionaria estatal la herramienta tecnológica, dirigida no sólo para las víctimas directas, sino también para testigos, permite que, con solo un clic en el teléfono, al contar con activación en tiempo real, la usuaria o cualquier testigo que observe el acoso puede emitir una señal de auxilio que se direcciona de manera inmediata al Centro de Coordinación, Comando, Control, Comunicaciones y Cómputo (C5) del estado.
Buchanan Ortega resaltó que la clave del sistema es la capacidad de geolocalizar el transporte público (autobús, unidad de metro, etc.) donde se está produciendo el incidente.
Así, una vez ubicado el vehículo, la aplicación canaliza la atención a las corporaciones policiales municipales más cercanas, facilitando una respuesta de primer contacto en el menor tiempo posible para interceptar al presunto agresor en la siguiente parada.
La Secretaria de la Mujer enfatizó que esta medida va más allá de la presencia policial, la cual es limitada en su alcance, “no puede haber una policía en cada uno de los transportes públicos porque no solamente es el Metro,” sostuvo, reforzando la necesidad de sistemas más ágiles que actúen como un puente entre la víctima en movimiento y las autoridades locales.
ACOSO SEXUAL, VIOLENCIA SILENCIOSA
El problema del acoso sexual en el transporte en Nuevo León no es un caso aislado, sino un reflejo de una cultura de violencia arraigada y aunque la implementación de “vagones rosas” fue un intento de segregación positiva para generar espacios seguros, la efectividad ha sido limitada, en parte porque dichos espacios no pueden ser destinados exclusivamente a mujeres debido a las dinámicas de tránsito y la demanda del servicio, como la propia Buchanan Ortega lo apuntó.
La funcionaria enmarcó el acoso dentro de un problema cultural más amplio, argumentando que obedece a la necesidad de seguir trabajando en “nuevas masculinidades positivas”, para combatir la concepción de que “las mujeres somos objetos y que nos pueden tocar en cualquier espacio sea público o sea privado”.
A pesar de las críticas sobre la ineficiencia de programas específicos, Buchanan Ortega resaltó el fortalecimiento institucional general de la dependencia a su cargo. Afirmó que, desde el inicio de su gestión, la prioridad ha sido estructurar un sistema adecuado para atender a las víctimas.
Dentro de los logros institucionales citados, dijo que más de 25,000 mujeres han recibido atención directa y se han brindado más de 250,000 servicios.
La dependencia a su cargo ha crecido en un 85% en centros de atención integral, incluyendo 16 Centros Violeta (con presupuesto local) y 17 Centros Libres (con presupuesto federal), que han atendido a 16,000 mujeres y brindado 110,000 servicios en el último año.
También se han ofrecido más de 31,000 servicios legales a través de la Procuraduría de la Defensa de las Mujeres y se mantiene una red de refugios que protege a cientos de mujeres, hijas e hijos sobrevivientes de violencia.
La Secretaria de la Mujer en Nuevo León insistió en que el trabajo primordial es construir el valor y el respaldo institucional para que las mujeres denuncien, reconociendo las más de 24,000 llamadas recibidas a las líneas 911 y 070.
Sin embargo, el salto a la tecnología es el reconocimiento tácito de que el acoso en el transporte requiere una solución que se adapte a la velocidad y la dinámica de la vida urbana moderna.
La nueva aplicación, si bien promete un sistema de respuesta más ágil y centrado en la víctima, enfrenta desafíos significativos en su fase de implementación:
Coordinación Municipal: La geolocalización sólo es efectiva si las corporaciones municipales tienen la capacidad y la voluntad de actuar de inmediato al recibir la alerta. La Secretaria misma hizo un llamado a reforzar el trabajo coordinado con los municipios. La atención no corresponde a Fuerza Civil (la policía estatal), sino a las autoridades locales, lo que subraya la necesidad de protocolos unificados de respuesta.
Verificación y Evidencia: Un sistema de denuncia en tiempo real debe lidiar con la dificultad de la verificación. ¿Cómo se garantiza la identificación del presunto agresor antes de que abandone el transporte? La policía de seguimiento implementada en el Metro ha ayudado a disminuir los reportes, pues se logra una presencia disuasoria, pero la efectividad de la “app” dependerá de la rapidez con la que las autoridades puedan interceptar y, crucialmente, detener al agresor con base en la geolocalización y el testimonio.
Privacidad y Uso de Datos: La implementación de una aplicación que geolocaliza a las usuarias y el transporte plantea cuestiones importantes sobre la privacidad de los datos personales y el manejo de la información sensible por parte del C5 y las corporaciones municipales.
DEMANDA CIUDADANA SIN JUSTICIA
La comparecencia evidenció una demanda ciudadana insatisfecha que trasciende la mera cifra de servicios brindados; la diputada Tamez de la Paz resumió el sentir de muchas mujeres en el estado al exigir una disculpa pública y al señalar que, mientras las políticas no produzcan una disminución real y percibida del acoso, el programa “Muévete Sin Acoso” simplemente “se mueve, pero sin justicia”.
La respuesta del Gobierno de Nuevo León parece ser el paso de una estrategia estática (policías en estaciones y vagones exclusivos) a una estrategia dinámica y digital.
El éxito de esta “app” no sólo se medirá por la cantidad de reportes que reciba, sino por la efectividad en la detención de agresores y, en última instancia, en la percepción de seguridad de las mujeres al utilizar el transporte público.
La tecnología ofrece una vía para acortar la distancia entre la agresión y la justicia, pero sólo una coordinación institucional sólida podrá garantizar que esta herramienta digital no se convierta en otro esfuerzo bien intencionado con resultados limitados.
El compromiso de las autoridades debe ahora materializarse en protocolos operativos que validen esta apuesta tecnológica en las calles y transporte público del área metropolitana de Monterrey.












