Para el flamante rector de la Universidad Pontificia de México (UPM), presbítero doctor Alberto Anguiano García, resulta contradictorio que en plena época de boyante incremento de descubrimientos científicos e inventos tecnológicos, persista la desigualdad, inequidad, el daño a la ecología e incluso el fenómeno de la migración, lo cual, considera, revelan que algo no está funcionando.
“Porque nos estamos dando cuenta que sí hemos avanzado mucho en tecnología, que hemos hecho muchos descubrimientos, que estamos progresando en ese sentido, pero la manera por ejemplo como se reparte el capital, como se distribuyen las fuentes de empleo, nos estamos dando cuenta que no solo no es benéfico para el ser humano, sino que en general no es benéfico para el mismo planeta.
“Entonces estamos viéndonos en una situación crítica que nos debe de hacer pensar que el modo como estamos haciendo las cosas no es un modo sustentable”.
El presbítero que fue párroco en la Iglesia San Judas Tadeo de la colonia Tres Caminos de Guadalupe, Nuevo León, con dos doctorados, uno en Teología Dogmática por la Universidad Gregoriana de Roma y otro en Psicoanálisis por la Universidad Intercontinental, concedió entrevista a Hora Cero vía Zoom.
El presbítero e investigador expresó que si bien la migración es un problema global, México, por su cercanía con los Estados Unidos escenifica esta problemática, la cual, dijo, es muy compleja.
“El problema de la migración es sin duda un síntoma de esto que no estamos sabiendo hacer. O sea, algo está pasando que las poblaciones humanas tiene que migrar porque no encuentran en su lugar de origen condiciones de trabajo para una vida digna, entonces por otro lado eso conflictúa a los países a los que esta población migrante llega, y bueno, se genera todo un caos, como lo que estamos viviendo”.
A cerca de las contradicciones que se plasman en el orden mundial, el rector dijo que el análisis no debe ser tan complicado, pues resulta obvio que tiene que ver con la forma en que el ser humano concibe el progreso.
“Entonces a veces está forma de pensar las cosas es ventajosamente solo a favor del ser humano o incluso a favor del capital; o sea no lo pensamos de una manera más integral, y entonces yo creo que por eso es importante educar, por eso es importante transformar la idea, la mente, cambiar la mente”.
El padre Alberto Anguiano puso como ejemplo el gran invento que es el automóvil, pero que utiliza un energético que no respeta el entorno, con el ingrediente que el petróleo causa división y encono entre países.
Sin embargo, agregó, se podría utilizar otra fuente de energía –como ya ocurre- para la movilidad de los vehículos, sin contaminar ni dañar el medio ambiente.
Durante su nombramiento, el teólogo advirtió que la honestidad intelectual nos pide reconocer que la actual crisis de desequilibrio planetario es un duro revés para la orientación, parcialmente tecno científica de las universidades modernas.
Agregó que es un contrasentido que este momento de avances tecnológicos se hayan encarecido las condiciones de vida de dos de más terceras partes de la humanidad, así como de los ecosistemas naturales hasta el punto de haber llevado a la extinción “frente a nuestras narices” al 60 por ciento de la vida animal en los últimos 50 años.
“Queda más que claro que el problema no es la ciencia, ni la tecnología, sino la falta de una sabiduría que ayude a descubrir el amor y la compasión como los auténticos valores que deben inspirar y guiar el conocimiento y la inventiva humana”.
En entrevista, Anguiano García dijo que las facultades eclesiásticas de la Universidad Pontificia, que se nutren de los valores del evangelio tienen el reto de incidir en el cambio social, tejiendo valores que permitan una buena convivencia social.
“La misión evangelizadora de la Iglesia tiene que ver con esa convicción y la educación es forma de evangelización, es una manera de hacerlo escolarizadamente, pero con la misma inspiración, con la misma convicción de que son los valores lo que necesitamos para vivir con calidad”.
EN PANDEMIA: AMA A TU
PRÓJIMO COMO A TI MISMO
El rector universitario dijo sobre la pandemia a consecuencia del SARS-CoV-2 que existe la percepción de que la salud es un asunto meramente personal y privado cuando en realidad es un asunto público.
“El auto cuidado es en realidad una responsabilidad social, en ese sentido la sabiduría bíblica se nos adelantó con mucho tiempo: ama a tu prójimo como a ti mismo. Significa eso, si tu haces por el otro, estás haciendo (por ti) …pero a veces nos cuesta trabajo entender.
“…O sea, el enfoque de nuestro progreso tiene mucho el sesgo individualista, porque presuponemos que el bienestar es individual y que entonces resulta desventajoso que tu hagas algo por los demás, o que tu pienses en tu entorno, y en realidad no, en realidad esto es lo menos rentable”.
LA IDENTIDAD COMÚN
Al asumir su cargo como nuevo rector de la UPM, el presbítero Alberto Anguiano García habló además de la violencia y la migración como fenómenos que afectan a la humanidad, de las olas de calor que azotaron a Estados Unidos y Canadá y los daños a los ecosistemas naturales como los huracanes y sismos en el castigado Haití.
En este sentido dijo que quizás los desastres naturales, desdibujando las fronteras nacionales ayudan a caer en la cuenta de que todos somos hermanos y como inquilinos de esta casa común enfrentamos –como lo afirma el Papa Francisco- “el reto de construir un nosotros, una identidad común, curada de esas heridas que nos hemos causado con tantas divisiones, divisiones fragmentarias”.
En la charla con este medio, Anguiano García mencionó que la necesidad de la identidad común es el reto de todos los tiempos de la humanidad, pero en esta época de contrastes económicos y de pandemia se aprecia más urgente.
Sobre los planes de la Universidad Pontificia, que fue fundada en 1551 pasando por diversas etapas y reabierta hace 40 años, expresó que buscarán una proyección más nacional, porque aunque fue pensada para dar un servicio a la Iglesia Católica en México y a la sociedad en general, cuentan con una propuesta educativa benéfica.
Dijo que la Pontificia no es comercialmente conocida ni maneja mucho marketing, pero es una universidad que realmente quiere realizar un beneficio social primero con los agentes de la pastoral de la iglesia. Con 200 alumnos becados de unos 450, actualmente no es económicamente sustentable, pero el reto es llegar a serlo.
El académico religioso invitó a la sociedad en general a conocer mediante su página de internet https://www.pontificia.edu.mx/ a la Universidad Pontificia, que además de contar con facultades elesiásticas tiene una facultad en Derecho Civil.
“Invito a que la conozcan y van su oferta, lo que hace, vean cómo surgió, cuál es su tradición y esto … de alguna manera será una información útil que puede servir para la misma persona o que en su momento ellos también puedan referir a la Universidad”.
El padre Alberto Anguiano quien ingresó al bachillerato en Teología en 1992 en la Universidad Pontificia es el primer presbítero del norte del país en ser nombrado rector de esta casa de estudios.
Reveló que su elección como responsable de la UPM por parte del Consejo Superior de la Universidad lo tomó por sorpresa, porque aparte de que por alguna razón no le llegó la convocatoria sobre el relevo en la rectoría, quizás por una falla en la comunicación digital, estaba totalmente abocado en las clases en línea como catedrático de la casa de estudios y concluyendo su segundo doctorado.
Anguiano García es regiomontano de nacimiento con ascendencia michoacana, pues sus padres eran originarios de Morelia, por lo que dice adaptarse con facilidad a la gastronomía y climas del norte y del centro del país.
“A mí me gustan las enchiladas, el pozole, pero también aprendí a identificarme con nuestras tradiciones norteñas, o sea desde luego la carne asada, el cabrito, la tortilla de harina, pues crecí con eso y entonces para mi es una riqueza. Yo me siento muy agusto en las dos partes (en el norte y en el centro) tengo esa bendición”.
¿Quién es Alberto Anguiano?
El presbítero Alberto Anguiano García nació en Monterrey, Nuevo León. Hizo sus estudios de primaria y secundaria en los colegios La Salle y Francisco G. Sada.
Cursó su bachillerato y la licenciatura en Teología en la Universidad Pontificia. Tiene doctorado en Teología Dogmática por la Universidad Gregoriana de Roma y en Pscicoanálisis por la Universidad Intercontinental.
Sacerdote de la Arquidiócesis de Monterrey, catedrático y prefecto general de estudios del Seminario. Fue párroco en la iglesia San Judas Tadeo en Guadalupe, Nuevo León.
Fue fundador de la Asociación Mexicana de Teología Dogmática (AMTD), al igual que miembro del equipo fundador de la Academia Mexicana de Teología (AMT). También ha colaborado en la fundación del Centro de Protección de menores de la UPM.
Fue coordinador del área de teología dogmática de la misma Universidad y director del Departamento de Publicaciones y de la Revista Efemérides Mexicana; es Profesor estable extraordinario en la misma Universidad.
Pertenece al Equipo de reflexión teológico pastoral del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM), al Consejo reflexivo de la Conferencia del Episcopado Mexicano y al Equipo coordinador del Proyecto Global de Pastoral 2031-2033 de la misma Conferencia; participa también en el Equipo latinoamericano de Antropología Trinitaria.












