A 35 años de haber iniciado sus operaciones, las fallas en el sistema de transporte colectivo Metrorrey son una constante, generando molestias entre los usuarios, quienes enfrentan retrasos, problemas de movilidad y deficiencias en la infraestructura.
El Metro de Monterrey comenzó sus operaciones el jueves 25 de abril de 1991 y desde entonces se convirtió en una de las principales herramientas de movilidad para miles de regiomontanos que diariamente lo utilizan para trasladarse a sus trabajos, escuelas y distintos compromisos.
Sin embargo, estas más de tres décadas han estado marcadas por constantes fallas en el servicio, instalaciones deficientes y evidente falta de mantenimiento con eternas reparaciones que parecieran nunca terminar.
Pese a las dificultades que se presentan en el servicio, la demanda del sistema continúa en aumento. Según cifras de la Estadística de Transporte Urbano de Pasajeros (ETUP) del Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática, durante 2025, el Metro y TransMetro en Monterrey registraron un incremento al movilizar 13.2 millones de usuarios en noviembre, lo que representó un crecimiento anual del 9.7 por ciento.
LAS MAS RECIENTES
El 17 de marzo, una falla provocó que uno de los trenes de la Línea 1 permaneciera detenido por aproximadamente 40 minutos, situación que afectó a cientos de personas que se dirigían a sus trabajos, escuelas o compromisos personales.
Este incidente volvió a poner sobre la mesa diversos problemas que desde hace tiempo se presentan dentro de las instalaciones del Metro y que, según usuarios, no han sido atendidos de forma efectiva.
Uno de los principales es la falta de infraestructura adecuada para personas con discapacidad. En varias estaciones no existen rampas o accesos adecuados, lo que dificulta que personas en silla de ruedas puedan trasladarse con facilidad dentro del sistema.
En otros casos, usuarios con discapacidad visual dependen de la ayuda del personal de seguridad o de otros pasajeros para desplazarse dentro de las estaciones, ya que la falta de señalización adecuada y la gran cantidad de personas durante las horas pico puede representar un riesgo.
Un ejemplo es en la Estación Zaragoza, donde las guías en el piso para los débiles visuales trazan una ruta hacia las escaleras eléctricas que, en este caso, están canceladas con una barrera de protección, lo que representa un riesgo para alguien con la visibilidad limitada y depende de las guías.
De hecho, los elevadores y escaleras eléctricas con frecuencia se encuentran fuera de servicio, obligando a los usuarios a utilizar escaleras convencionales incluso en estaciones con gran flujo de pasajeros.
LOS TRENES
Otro tema que ha sido señalado es la antigüedad de algunos trenes, ya que varios de ellos tienen 35 años de operación. Aunque en años recientes se han incorporado nuevas unidades, como los trenes blancos con sistema de aire acondicionado y otros modelos más recientes, muchos de los vagones más antiguos continúan en funcionamiento. Algunos de ellos incluso presentan problemas como falta de climatización o filtraciones de agua durante la temporada de lluvia.
El llamado “vagón rosa”, destinado para mujeres, también continúa siendo motivo de debate entre los usuarios. Si bien en algunas ocasiones elementos de seguridad supervisan que se respete este espacio, muchas pasajeras señalan que la vigilancia solo ocurre en determinados horarios, lo que provoca que la medida no siempre se cumpla.
USUARIOS INSEGUROS
Además de los problemas en infraestructura y servicio, también se han reportado peleas y conflictos dentro de las instalaciones, situaciones que algunos usuarios atribuyen a la falta de vigilancia suficiente en estaciones y vagones.
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Seguridad Pública Urbana (ENSU) del INEGI, durante 2025 alrededor del 75 por ciento de los habitantes de Monterrey afirmó sentirse inseguro al utilizar el transporte público, percepción que refleja la preocupación de los usuarios sobre las condiciones de seguridad en estos espacios.
Las inconformidades no solo se expresan dentro del sistema de transporte, sino también en redes sociales, donde usuarios comparten fotografías y comentarios sobre las fallas en el servicio.
Entre los ejemplos más recientes se encuentra la instalación de nuevas tiendas de conveniencia dentro de algunas estaciones. Aunque muchos pasajeros consideran que estos comercios resultan útiles, también señalan que su construcción ha reducido el espacio para el paso de los usuarios.
En la estación Anáhuac, por ejemplo, usuarios han señalado que la presencia de estos establecimientos deja únicamente un pasillo reducido para circular, lo que se vuelve complicado durante las horas de mayor afluencia.
A esto se suman trabajos de remodelación y mantenimiento en distintas estaciones, que si bien buscan mejorar las instalaciones, también generan complicaciones momentáneas para los pasajeros.
De acuerdo con un comunicado publicado el 8 de marzo por Metrorrey a través de sus redes sociales, la estación “Y” permanecería cerrada temporalmente debido a trabajos de reacondicionamiento, con el objetivo de reanudar operaciones el miércoles 25 de marzo.
Mientras tanto, usuarios continúan señalando que las fallas en el sistema, así como las condiciones de algunas estaciones, siguen representando un reto diario para quienes utilizan este transporte público.
Estos trabajos también representan una prueba importante para el sistema de transporte, ya que se acercan los partidos de la Copa del Mundo 2026 donde se espera que el metro sea una de las principales opciones de movilidad.
Ante este panorama, será importante que las obras y adecuaciones en la estación “Y” se encuentren listas, pues el Metro se convierte en uno de los principales medios de traslado para quienes asisten al evento.





















