Pese al creciente uso de nuevas tecnologías en materia de seguridad en el hogar, los robos a casa habitación siguen siendo un peligro para las familias, no sólo de Nuevo León sino de todo México.
Al mes de febrero, Nuevo León ocupaba el lugar número 11 en el ranking nacional sobre este delito, con un promedio mensual de 247 casos, por encima de la media anual que es de 220 carpetas de investigación, aunque muy distante del primer lugar que ocupa Baja California con 759 atracos por mes.
En este ranking, el segundo lugar es ocupado por la Ciudad de México, con 556 casos mensuales, seguido por Jalisco, Estado de México, Querétaro, Durango, Aguascalientes, Guanajuato, Chihuahua y Quintana Roo.
Detrás de Nuevo León, se ubican del 12 al 20 Tamaulipas, Baja California Sur, Puebla, Colima, Hidalgo, Tabasco, San Luis Potosí, Michoacán y Morelos.
Las entidades con menos reportes de robo a casa habitación son Veracruz, Coahuila, Oaxaca, Yucatán, Chiapas, Sonora, Zacatecas, Tlaxcala, Guerrero, Sinaloa, Campeche y Nayarit.
Del 2015 a mayo del 2018, este delito patrimonial ha sido uno de los más frecuentes, y aunque se han dado picos altos y caídas, sigue siendo uno de los que mayor incidencia hay en el país, pese a los esfuerzos de las diversas corporaciones policiales federal, estatal y municipal, tanto con acciones para combatirlo, como con programas sociales para prevenirlo.
En el 2015 se registraron dos mil 849 robos a casa habitación, siendo el mes de enero, con 289, el de mayor actividad para los amantes de lo ajeno. En febrero hubo 240; en marzo, 218; en abril disminuyó a 211; a partir de mayo empezó una tendencia alcista con 217; en junio, 233; en julio, 254; en agosto, 230; en septiembre, 251; en octubre, 285; en noviembre, 217; y diciembre cerró con 200.
En el 2016, el gobierno de Jaime Rodríguez Calderón enfrentó la mayor alza registrada en robos a casa habitación, con tres mil 446 casos: en enero, 200; febrero, 212; en marzo y abril se denunciaron 216 y 227, respectivamente; en mayo, 269; junio, 394; julio, 378; en agosto se denunciaron 360; en septiembre, 322; en octubre, 311; en noviembre, 275; y diciembre cerró con 282.
En el 2017 la incidencia bajó apenas un 10 por ciento, al contabilizarse tres mil 43 casos. Iniciando el presente año, enero alcanzó la cifra de 293; febrero, 216; marzo, 310; abril, 262; mayo, 221; junio, 253; julio, 249; agosto, 295; septiembre, 246; octubre, 230; noviembre, 267; y diciembre, 201.
En lo que va del 2018, según el último corte estadístico elaborado por la Fiscalía General que suplió a la Procuraduría General de Justicia del Estado, al seis de julio se tenían reportados mil 403 casos.
LA RECÁMARA PRINCIPAL, EL SITIO MÁS INSEGURO
Cuando suceden los robos o asaltos, la parte más peligrosa o vulnerable es la recámara principal, porque ahí las personas guardan sus principales valores como son documentos, joyas, relojes y dinero en efectivo.
Al respecto, el experto en la materia David Ysunza Mujaes, director de ADT, empresa especializada en sistemas de monitoreo de alarma y seguridad, destacó que en los hogares en donde existe algún tipo de seguridad, como guardias privados, cámaras de videovigilancia o alarmas electrónicas, el número de robos es menor.
Ysunza señaló que también hay que conocer el modus operandi de los ladrones para tomar las medidas necesarias de protección en nuestras casas. Y una de ellas, que casi nadie sabe o toma en cuenta, es que una vez que ha ingresado a una casa, el ladrón, lo primero que busca es la habitación principal, en donde el 98 por ciento de las personas guarda sus valores principales.
“En efecto, en los clósets, roperos, cómodas, burós e incluso bajo el colchón, se guarda dinero en efectivo, documentos bancarios, tarjetas de crédito, débito o ahorro, así como relojes y joyas”, refiere en entrevista.
“Es por ello que los expertos recomiendan diversificar o buscar nuevos sitios para guardar este tipo de valores”, indica.
Contratar nuevas tecnologías como son las que utilizan alarmas y sensores, conectadas por vía satelital, línea telefónica o al Internet, o bien el uso de cámaras de videovigilancia, sensores de movimiento o de tiempo y otras tecnologías de vanguardia y bajo costo.
“Otros modus operandi de los ladrones que se deben tomar en cuenta para protegernos mejor, son el hecho de que para penetrar a una propiedad, la forma más recurrente es a través de ventanas pequeñas como las laterales de los baños, a través de domos o traga luz por azoteas, garaje, así como de las azoteas conectadas y de los lotes baldíos, ya sea a los lados o por atrás de la propiedad”, explicó Ysunza.
El reforzamiento de puertas y ventanas con barrotes o cerraduras de alta seguridad, pueden contribuir a inhibir las intenciones del atracador, al reducirse el tiempo y esfuerzo en que el perpetrador tiene que invertir para poder ingresar a la vivienda susceptible de un atraco, ya que corre el riesgo de que los propietarios regresen o puedan ser avistados por la policía o un vecino, refirió.
Sin embargo, es también recomendable para las familias el uso de algún tipo de medidas de seguridad para evitar que sus propiedades inmobiliarias sean víctimas de robo o intrusión.
El riesgo es latente y al parecer no hay visos de una reducción en el mediano plazo.









