Deudos de víctimas del Royale siguen exigiendo justicia

La Navidad llegó y con ello la alegría de compartir en familia de la época de-cembrina, pero no para todos los nuevoleoneses será así, sobre todo para los deudos de las víctimas del Casino Royale, a quienes las autoridades les dieron de regalo un falso peritaje y pocas respuestas.
Alrededor de seis personas se presentaron a las afueras de Cintermex, el pasado 8 de diciembre, donde el Presidente de México, Felipe Calderón, daría un mensaje con motivo de su quinto informe de gobierno. Ahí los familiares manifestarían su inconformidad por el desarrollo de las investigaciones.
Sin embargo, fueron un cero a la izquierda para los funcionarios, ya que sólo se le permitió el acceso a Samara Pérez, madre de Brad Xavier Muraira, quien perdió la vida en el incendio.
Lo único que logró la madre de familia fue entregarle una carta a Samuel Rivas González, del Estado Mayor Presidencial, con la promesa de que se la haría llegar al primer mandatario.
Para Pérez, estos tres meses han sido terribles, y es que aunado al dolor de haber perdido a su hijo, se suma la indignación de que las autoridades no hagan su trabajo y no castiguen a los culpables del ataque realizado el 25 de agosto.
“Mi vida ha sido un gran vacío en muchos momentos, la pérdida de un hijo no tiene nombre, el dolor por perderlo jamás va a sanar, va a cicatrizar una herida, pero su recuerdo jamás se va a olvidar. Cambió la vida no sólo de mi familia, de todo mi alrededor, de mi sentido de humanidad, de mi sentido de darme cuenta que puedo y tengo la obligación de ayudar a todas esas familias que como yo sufrieron una pérdida de un ser querido en el incendio”, expresó.
Sosteniendo una pancarta en color rojo con la leyenda “Cuántas víctimas inocentes tienen que morir en este país para que se haga justicia”, la madre de familia señaló que los diputados y senadores tienen que ponerse a trabajar y legislar a favor de la comunidad para cambiar las normas mexicanas de seguridad.
“No hay iniciativas presentadas, las normas mexicanas de seguridad en Nuevo León están basadas desde el 2001, no ha habido grandes cambios, eso es lo que tenemos que hacer, que los diputados y senadores trabajen en leyes más beneficiosas para la población”, manifestó.
Ante la poca afluencia de familiares, comentó que las personas tienen miedo de salir y expresar su inconformidad por temor a alguna represalia. No obstante, el valor de Pérez nace de sus propios compañeros. “El valor lo tomo de ellos mismos, de nuestra unión por esa pérdida tan grande y sobre todo de no querer que se vuelva a repetir en mi amado Nuevo León una tragedia tan grande que puede volver a ocurrir porque las leyes no han sido cambiadas”, reiteró.

NUESTRA GENTE ESTÁ MUERTA
Ante los confusos resultados de la Procuraduría General de la República y del Estado, la madre de familia dijo que sus seres queridos no están medio muertos, sino que están muertos.
“En el caso de la Guardería ABC nunca sancionaron, pero afortunadamente hubo cambios en todas las guarderías, hubo mucha unión y comprensión del gobierno federal y en todo México se hicieron cambios, y eso es lo que nosotros queremos, sobre todo paz. Los lugares deben de tener la seguridad adecuada, puede ser un hotel, un restaurante, un hospital, una plaza comercial”, mencionó.
Por último dijo que lo que deja el actuar de las autoridades es un estado de indignación y frustración difícil de reparar.

ESTAMOS MOLESTOS CON RESULTADOS
Los resultados del peritaje dado a conocer por la Procuraduría General de Justicia y la estatal son una burla, expresó Lorena Garza Vela, quien perdió a su madre Lilia Vela, en el incendio que consternó a México.
La vecina del municipio de San Nicolás, espera que los servidores públicos pongan un alto a la corrupción para que ya no se repita otro ataque.
“Espero que ya no siga esto, que pongan un hasta aquí porque fueron muchas personas inocentes las que murieron y era gente buena. Ya se han interpuesto denuncias en contra de quien resulte responsable y que nos digan que no hay culpables es algo tremendo.
“Al Presidente Felipe Calderón le decimos que queremos que se haga justicia, que queremos contar con su apoyo, pues así como piden los votos de nosotros al momento de andar en campaña, que así también se presenten al momento en que uno los ocupa y los necesita; él afirmó que se castigaría a los responsables, entonces queremos que cumpla lo que dijo”, expresó la mujer de 36 años de edad.
Una llamada y el lamento de decenas de personas fue lo que pudo escuchar Lorena la tarde del 25 de agosto. Del otro lado se encontraba su madre de 60 años de edad quien sólo le dijo: “encargate de las cosas, de todo”, y presumiblemente se desmayó, pues ya no contestó y a través del teléfono se oían los gritos de desesperación de clientes y empleados que se encontraban en el Casino Royale.
“Alrededor de las cuatro de la tarde me marcó, pero luego ya no dijo nada, me imagino que después se desvaneció porque ya no la escuché y como el teléfono quedó encendido se escuchaba algo bien tremendo, fue algo muy traumático y desesperante para mí porque es una impotencia de no poder ayudarla, la gente pedía ayuda y nadie, ni yo podíamos ayudarlos”, platicó.
En ese momento emprendieron el camino para la avenida San Jerónimo, sin embargo el área se encontraba acordonada. Fue por ello que su esposo y ella tomaron la decisión de irse a San Pedro a la vivienda de su madre y a través de la televisión vieron cómo los servicios de auxilio sacaban a decenas de cuerpos del casino.
La noticia de que su madre había muerto la recibieron a las 2:00 horas en el Hospital Universitario. En el acta de defunción señalaba que la señora Lilia había fallecido a las 16:00 horas, es decir, a los pocos minutos de haber llegado al centro de apuestas.
“Ella iba de vez en cuando al casino y la impotencia que me da es que acababa de llegar. Cuando nos entregaron las pertenencias nos encontramos un ticket de la tintorería de las 3:30 y de ahí se fue al Royale, estuvo como 10 minutos”, dijo.
Garza Vela dijo que una de las actividades que más le gustaba a su madre era ir los fines de semana a un rancho acompañando a su pareja a cazar venados.
Para poder enfrentar la terrible situación de la pérdida de su ser querido, Lorena acudió durante unos días al Hospital Universitario, donde le brindaron ayuda psicológica de manera gratuita.
Los restos de la señora Lilia descansan en un nicho, el cual será trasladado en los siguientes días a La Escondida, Ahualehuas, Nuevo León, lugar que la vio nacer.

EL DUEÑO DEL CASINO
DEBE DAR LA CARA
Para María Trinidad Rocha Delgado, los días transcurren lentos. El no ver a su hija Yolanda es doloroso y más cuando el dueño del Casino Royale, Raúl Rocha Cantú, no ha dado la cara, y las autoridades federales y estatales se han aventado la pelotita al no dar resultados.
“Los resultados no me convencen porque no están bien. Cómo va a ser posible que no haya justicia, dicen que no hay culpables y entonces qué, ¿el casino se quemó solo o qué? El dueño no ha dado la cara, ha faltado el respeto a sus trabajadores y a los clientes al no presentarse”, dijo la mujer de 63 años de edad mientras se frotaba las manos.
“Le pedimos al Presidente Felipe Calderón que nos haga justicia porque esto no se puede quedar así, no es justo que haya pasado la tragedia y nuevamente se vuelva a cometer otra”, expresó.
Contó que en días posteriores al ataque donde murieron 52 personas y dos no natos, acudieron a su domicilio Margarita Zavala, esposa del Presidente de México, Felipe Calderón, y Greta Salinas, cónyuge del gobernador Rodrigo Medina de la Cruz.
“Ellas nos prometieron ayuda, dijeron que se iban a hacer cargo de mí y ayudarían a mi nieto, y se les olvidó, pero ahora nuevamente me han hablado para ayudarme, veremos qué pasa”, comentó.
María contó que una de las preocupaciones de su hija era pagar la colegiatura del Conalep de su hijo Martín de 18 años de edad, “no encontraba con qué pagar, nos prometieron una beca y no se ha visto”.
La vecina de Santa Catarina mencionó que Yolanda trabajaba en el área de limpieza, en la casa de apuestas, pero lamentablemente la muerte la alcanzó al ir a cubrir a una de sus compañeras.
“Tenía nueve meses trabajando en el Royale y el próximo 17 de diciembre cumpliría 46 años de edad”, dijo la vecina de la colonia López Mateos.
“Ese día se levantó y fue al seguro porque padecía de azúcar, y luego se puso a hacer el lonche, unos taquitos de huevo y yo creo que ni los disfrutó porque ella entraba en el turno de tarde para cubrir a otra compañera”, dijo.
La noticia del incidente la vieron a través de los medios de comunicación y fue uno de sus hijos quien acudió al Royale, no obstante, nada pudo hacer pues no le permitieron el acceso y fue hasta las 1:00 horas del viernes 26 de agosto cuando la identificaron en el Hospital Universitario.

LE CAMBIÓ LA VIDA
La vida de Amara Pedroza, de 26 años, cambió en un minuto al enterarse de la muerte de su madre Amalía Terrazas.
Para la vecina de la colonia San Jerónimo, estos casi cuatro meses han sido un calvario, sobre todo por los resultados del peritaje de las autoridades estatales y federales.
“Finalmente para entregar este resultado en más de 100 días se me hace absurdo, ha pasado mucho tiempo para algo que creo, pudo haber tomado menos tiempo. El resultado no nos convence, buscamos que sean cosas que realmente coincidan con las declaraciones de las otras víctimas.
“Queremos que se responsabilicen los funcionarios como empresarios para hacer un cambio, porque finalmente nuestros familiares ya no van a volver, no podemos cambiar eso, pero lo que sí podemos hacer es que no vuelva a ocurrir, que nos garanticen seguridad el Estado, y que Protección Civil vigile realmente las medidas de seguridad.
“Ha sido UN proceso muy doloroso, porque te lo recuerdan todos los días o ves una nota y la muerte por arrancamiento de esta manera es muy difícil de superar. Mi vida ha cambiado mucho, me tuve que regresar a Monterrey, mi vida cambió al 100 por ciento, no es lo que estaba esperando. Ha sido muy complicado”, contó Amara, quien antes del ataque al centro de apuestas radicaba en Quintana Roo.
La vecina de la colonia San Jerónimo, en Monterrey, dijo que su madre tenía poco tiempo de haber llegado al Casino Royale, donde desafortunadamente perdió la vida.
“Mi mamá ese día fue en la mañana a llevar a mi abuela al doctor, ella era ama de casa, y a las 3:30 fue a dejar a mi abuelita y le habló una amiga y se fueron juntas al Casino, entonces ellas iban llegando cuando ocurrió la tragedia, las dos murieron”, dijo.
Para reconocer el cuerpo tuvieron que pasar más de 24 horas, pues el Hospital Universitario se encontraba muy saturado.
La última vez que Amara vio a su madre, quien tenía 56 años de edad, fue una semana antes cuando la visitó en Playa del Carmen.
Es así como los deudos de las víctimas siguen buscando justicia y esperan que ni las autoridades ni la ciudadanía sean indiferentes al tema, ya que lo que se busca es castigar a los responsables y evitar que otro caso como el del incendio se vuelva a repetir. v

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