En los años 50 el PUP fue un concepto utilizado entre los jóvenes de Monterrey, de México y otros países; sin embargo, tras casi 15 años de haberse perdido, renace nuevamente.
Para quien se pregunte ¿qué es el PUP?, no es más que las siglas de: Pro Unificación de los Pendejos; una organización que no fue registrada formalmente pero existió en la mentalidad de las generaciones de esos años.
El fundador fue Hermenegildo Torres (q.e.p.d.), quien se inspiró en la frase del filósofo griego Sócrates ´Yo sólo sé que no sé nada´ y en base a esto ideó conceptos sobre el PUP formando así su nueva filosofía, que actualmente Carlos Erhard trata de resurgir.
“Para mucha gente el PUP no significa, ni siquiera para los jóvenes, desapareció en 1990 cuando su fundador murió; Hermenegildo Torres era un hombre simpático que se dedicaba a grabar medallas y se le ocurrió formar el PUP, porque si Sócrates había dicho que era un pendejo entonces nosotros también lo éramos.
“En 1970 fue muy famoso el concepto y formó la asociación que sólo existió de manera informal, de ahí hizo libros de bolsillo, discos y fue invitado para impartir conferencias en el Tecnológico de Monterrey, asociaciones de abogados, en diferentes lugares de la ciudad y hasta fue a la Universidad Compluense de Madrid; sus conferencias giraban alrededor de la pendejez humana”, explica.
Carlos Erhard, de 67 años y originario de Monterrey, se encuentra en el Museo del PUP –que él fundó-, ubicado en el Barrio Antiguo sobre la calle Diego de Montemayor, local ubicado a pocos metros del Museo de Historia, de Marco y del Noreste; menciona que desde 2002 ha tratado de continuar con la filosofía del señor Hermenegildo Torres y a mediados del mes de junio inaugurará el Museo PUP como un homenaje al fundador.
“Hice buena amistad con el `maistro´ Torres y al año de haber fallecido le propuse a la viuda comprar los derechos del PUP, pero no quiso. Después me fui a Villa de Santiago, me retiré y escribí sobre el maestro Torres. Acumulé mucho material e investigué si ya estaba registrado y me di cuenta que no y la registré en el 2002.
“Al siguiente año publiqué una antología del maestro Torres y una nueva versión del PUP; el primer libro se llamó: No corras riesgos, hazte pendejo; el texto se vende como pan caliente ya que en la primera edición se vendieron 10 mil ejemplares, se hizo una segunda con la misma cantidad y vamos por la tercera”, dice contento; además de este libro ha escrito dos más: De don Nadie a don Chingón y el Tumba Burros.
SE PERDIO EL SIGNIFICADO
Este hombre de ascendencia alemana y quien es egresado de la carrera de Administración de empresas en el Instituto Tecnológico de Estudios Superiores de Monterrey, explica que la definición “vello axilar” (significado de pendejo) ha quedado en el olvido para emplearse en otro contexto.
“Esta palabra perdió su sentido original, puesto que el vello de las axilas, en México no se usa para decirlo. En todo el mundo están tomando la palabra con el significado que nosotros le damos”, dice.
“Por ejemplo en Argentina un niño pendejo es un niño travieso, en Cuba son los homosexuales y en Perú son los abusivos; poco a poco está perdiendo el significado y se está tomando una definición como idiota o tonto”, menciona.
Carlos Erhard se define como una persona que ha tenido varias facetas: ha sido publicista, estableció su propia agencia de publicidad, se dedicó a los bienes raíces y ahora disfruta de esta nueva etapa en el rescate del PUP, y para esto ha diseñado diversos artículos con frases.
“Hice una serie de modificaciones, es una filosofía de bolsillo y vamos a crear un salón de la fama con algunos personajes que consideramos que forman parte del PUP como Roberto Madrazo por la carrera que realizó, Irma Serrano, el Fabiruchis, Andrés Manuel López Obrador, entre otros”, dice.
El también padre de familia confiesa que no se le dificulta crear nuevos conceptos y definiciones pues tiene la creatividad para hacerlo y por su experiencia como director de su propia agencia de publicidad, sabe cómo puede difundir su particular filosofía.
“Yo me defino como el único pendejólogo de México o del mundo, porque don Hermenegildo Torres fue el fundador, fue el presidente vitalicio, se murió pero sigue siendo el presidente post mortem y ad perpetua, o sea que yo nunca podré tomar su lugar, soy el perpetuador de su concepto y el experto en pendejos y pendejadas”, concluye Erhard.






