Concepción y Clementina González, de 81 y 77 años, respectivamente, viven desde hace más de 50 años en un tejabán de la calle Ayutla 1008-B, en la colonia Nuevo Repueblo de Monterrey.
No es fácil la vida para estas hermanas solteras. Se mantienen con un apoyo de mil pesos mensuales que reciben del gobierno estatal por ser mayores de 70 años, con el cual pueden adquirir alimento, ropa, calzado y medicina.
Originarias del municipio de Villagrán, Tamaulipas, estas mujeres no tienen un hijo, un hermano o un sobrino que las procure; son cuidadas por quienes han sido mucho tiempo, sus ángeles guardianes: sus vecinos.
“Nuestros hermanos ya murieron y nosotras nunca nos casamos ni tuvimos hijos. Estamos a lo que el gobierno nos da y alcanzamos sólo lo básico, como sopitas, frijol, huevo y de vez en cuando unas carnitas.
“Por fortuna nuestros vecinos nos ayudan a pagar los recibos de agua, luz y también a llenar el tanque de gas”, comentó Concepción.
En el interior de su hogar hay imágenes religiosas, televisiones antiguas, fotografías de sus padres y sillas despintadas por el pasar de los años.
“Antes trabajábamos como domésticas; ‘Cleme’ duró más de 13 años en una casa y yo también duré mucho tiempo en otra, pero nos despidieron y no nos dieron nada de centavitos, mis ahorros ahora se terminaron”, comentó Concepción.
Sus cabellos ya pintan de gris. Su pequeño hogar tiene tres deterioradas habitaciones y las ancianitas aún tienen esperanzas de que la situación mejore, pues el gobernador entrante prometió incrementar el apoyo a los adultos mayores.
“El 5 de julio no fuimos a votar porque nos quedamos dormidas y luego ya no encontramos la credencial, pero nosotros esperamos que el gobernador Rodrigo Medina cumpla con el apoyo para las personas adultas”, dijo Clementina.
LADRONES AL ACECHO
A pesar de que la calle Ayutla es muy transitada, Clementina y Concepción tienen que estar alertas pues en más de una ocasión han sido víctimas de atracos.
“Además de preocuparnos por comer, todos los días estamos al pendiente de que no se metan a robar. No tenemos una buena cerca, por eso nos han robado muchas veces, se han llevado la televisión y el radio”, dijo la mayor de ellas.
Por si fuera poco, tienen que soportar con un solo abanico el intenso calor que se siente en el interior del hogar, cuyo techo es de lámina.
Las paredes de madera se están cayendo y no cuentan con drenaje, por lo cual sus desechos van a dar a un canal que se encuentra a un lado de la casa.
“Casi siempre nos salimos al patio, a veces aquí comemos porque adentro hace mucho calor y usamos ropa ligera. Durante todo el tiempo que llevamos aquí no hemos hecho modificaciones en el tejabán y pues ya se está cayendo”, dijo Concepción.
A pesar de su edad, las hermanas aún lavan la ropa en tallador, hacen de comer e incluso tejen manteles o servilletas para vender.
Descendientes de una familia de cinco hermanos -ya fallecidos- Clementina y Concepción están solas en el mundo. Sus padres fueron muy estrictos y no las dejaron tener novio, por lo que ahora sus compañeros son seis gatos.
Los felinos andan libres por toda la casa y se duermen en la cama, las sillas o en cualquier otro sitio que encuentren cómodo. Clementina les llama “muchachos”.
“Nosotros no estudiamos ni nos casamos, nuestros papás eran muy celosos y no nos dejaba andar solas. Eran muy estrictos y después ya no nos interesó buscar novio, como que nos acostumbramos y ahora estamos solas.
“Mis hijos son estos gatitos, siempre están con no-sotros, con ellos comparto alegrías, tristezas, me gusta estar con ellos siempre”, comentó Clementina con voz entrecortada.
La mujer padece asma desde hace varios años y sabe que la enfermedad empeora con el pelo de los felinos pero se resiste a alejarlos porque, además de su hermana, son su única compañía.
“Siempre andamos juntas y nos gusta caminar mucho. Enfermedades graves no tenemos, nos dicen que el asma es por lo gatos, pero no quiero regalarlos; de repente nos falla la vista o el oído, pero andamos hasta que Dios diga”, concluyó Clementina.



