Hace 55 años, un grupo de mujeres hicieron algo que para la época era impensado, casi casi un delito: jugar futbol en un estadio profesional y ser segundo lugar de una Copa del Mundo.
En 1971, una Selección Mexicana Femenil logró abarrotar el Estadio Azteca con 110 mil personas para jugar la final de un campeonato mundial de selecciones.
La realidad es que en México se han jugado cuatro mundiales: México 70, México 86, Estados Unidos-México-Canadá 26 y la Copa del Mundo Femenil México 1971.
Lamentablemente la FIFA no reconoce el torneo como tal, hecho por el que mucha gente en el país lo tiene olvidado o de plano no saben que existió, pero que marcó el rumbo del futbol femenil en el país.
Hoy, con una liga profesional desde hace nueve años, es imposible no voltear atrás y ver a esa selección que marcó un hito en su época y que colocaron un cimiento enorme para lo que vemos actualmente aún y sin el apoyo de la Femexfut en ese entonces.
El martes 20 de octubre, tres de esas mujeres expusieron una charla en Tres Museos acerca del legado que dejaron a cinco décadas y media de ese acontecimiento: Alicia Vargas ‘Pelé mexicana’, Elvira Aracén y María Bertha Orduña.
Y es que basta con contextualizar el momento que vivía México en la década de 1970 para dimensionar el tamaño de hazaña que realizaron estas mujeres.
Un año después de la Copa del Mundo donde Brasil se proclamó campeón con Edson Arantes do Nascimento ‘Pelé’, México siguió viviendo la fiebre mundialista debido a este torneo internacional en el que participaron seis equipos: México, Argentina, Italia, Dinamarca, Inglaterra y Francia.
Pero el país era muy distinto. En ese entonces la cultura machista estaba muy arraigada en la gran mayoría de los hombres, un obstáculo enorme para que las mujeres pudieran jugar futbol.
ENTRE EL MORBO Y LA ENVIDIA
Alicia Vargas, delantera y figura de ese equipo, recuerda que hasta los propios jugadores varones les hacían comentarios machistas, pues consideraban que no deberían practicar el deporte.
“La gente iba por morbo. Iba a ver si las piernas de una o si estaban bonitas. Pero ese morbo al final sirvió para tener unos entradones en los estadio desde el primer partido. Vas a demostrar que juegas futbol y lo haces bien”, dijo Vargas.
“Los mismos futbolistas profesionales te echaban, ‘¿cómo las mujeres van a jugar futbol? Que se vayan a la cocina, a casarse’, ellos mismos te lo aventaban”, recordó Alicia.
Pero a su percepción, esto también formó parte del miedo del hombre, debido a que el resultado fue tan exitoso, que la contraparte las vio como una amenaza.
“Pocos futbolistas te apoyaban en esa época porque no era bien visto y sobre todo porque vieron que nosotros íbamos creciendo como la espuma y ¿qué dijeron? ‘Si esto sigue, se nos va a acabar para nosotros el futbol’ y lo vemos en la liga, los estadios están llenos de familias”, agregó.
“FIFA le prohibió a los clubes que sus equipos femeniles jugaran en sus estadios. No podíamos jugar en ningún estadio en primera, segunda o tercera división”, dijo.
El torneo estuvo diseñado en dos grupos de tres equipos con enfrentamientos entre sí. Los dos mejores equipos de cada grupo avanzarían a semifinales y posteriormente la gran final.
Las mexicanas arrasaron. Primero vencieron 3-1 a Argentina, después tomaron el liderato del grupo tras golear 4-0 a Inglaterra y así accedieron a la semifinal ante Italia.
En la antesala de la gran final, las heroínas mexicanas ganaron 2-1 ante una férrea Azzurra.
Tristemente en la final cayeron 3-0 ante una superior Dinamarca.

INOLVIDABLE
Pero más allá del resultado, el Estadio Azteca, antes de sus modificaciones, albergó a más de 100 mil personas que se reunieron para ver futbol femenil, marcando un récord que incluso hoy se ve difícil de superar.
Elvira Arcén, portera del equipo recuerda lo que fue ingresar a la cancha del Coloso de Santa Úrsula en la inauguración del Campeonato Mundial con casi un lleno en las gradas.
“Entrar al Estadio Azteca con un sonido increíble, un lleno casi completo en la inauguración. El corazón se te encoge, pero estás representando a un país y eso te llena de valor y de orgullo y piensas ‘vamos a ganar’. Creo que esa fue la sensación más hermosa cuando empezamos a entrar a ese primer partido”, relató.
Por su parte María Bertha Orduña también explicó que los cimientos del Azteca vibraban cuando ellas se encontraban en los vestidores, justo debajo de una de las tribunas.
“Todavía no salimos a la cancha, había un partido preliminar. Cuando pasaba algo, la gente gritaba, brincaba. Estábamos en los vestidores y sentir cómo se cimbra el estadio, lo sientes en el pecho. Muchos no creen que ruge, pero sí, sí ruge y sí se mueve el estadio y lo sientes”, detalló.
Luego de ser partícipe en esa increíble hazaña, Orduña dedicó su vida a los deportes, siendo maestra de educación física y promoviendo la equidad, algo que le generó ganarse muchos comentarios negativos.
“Sigue habiendo esa discriminación que decían ‘las viejas por allá’. La lucha es educarlos, convencerlos para que veamos esa equidad de actividades, capacidades. Somos diferentes, pero se debe fomentar la equidad”, mencionó.
La amenaza al futbol varonil era verdadera. Ya que un grupo de mujeres realizaron algo que hasta la fecha no hemos podido presenciar en casi 100 años de las Copas del Mundo: llegar a una final.
Sin profesionalismos, sin apoyos, sin campos de entrenamiento, sin tecnología y sin tanta ciencia, estas mujeres lograron un subcampeonato del mundo, algo que se ve a años luz en el futbol varonil.

LA DEUDA HISTÓRICA
Pero este torneo de 1971 no es reconocido por el máximo órgano del futbol: la FIFA. Pues en ese entonces aún no estaba establecido el futbol femenil.
Pero eso no ha sido pretexto para que los reconocimientos no se otorguen, pues a lo largo de los años, estas futbolistas se han ganado un espacio, por lo que podrían ponerle cualquier nombre a ese torneo, pero fue un subcampeonato del mundo.
“Siempre que se refieren a estos mundiales, lo primero que dicen es ‘mundiales no reconocidos por FIFA’. Yo lo digo así: si no son Mundiales reconocidos por FIFA, pónganle cascarita si quieren, pero estamos en la historia del futbol femenil y del Estadio Azteca”, aseveró la ‘Pelé mexicana’.
Pero en esta última Copa del Mundo en México, las seleccionadas ser reunieron con Gianni Infantino en una cena y el presidente de la FIFA les aseguró que haría lo posible por hacer oficial ese torneo, aunque para ellas, ya no es lo más importante.
“Estuvimos con Infantino este año por el Mundial 2026. Él desconocía que nosotros existíamos porque dice que tuvo conciencia del futbol femenil a partir de los 90. Nos promete hacer todo lo posible por reconocerlo”, declaró.
“Pero en general, si hemos vivido 55 años sin un reconocimiento, ¿creen que a estas alturas del partido nos puede importar si lo reconocen o no? Para nosotras eso es secundario. Claro, si lo reconocen qué bueno porque es más para nosotras, pero sí no está bien. No hemos vivido ni frustradas, ni esperando a que nos reconozcan”, sentenció.
Como resultado de todo esto, el equipo femenil fue casi borrado después del Mundial. Parecía un buen momento para implementar una liga femenil y ponerse a la vanguardia de países de primer mundo, sin embargo esto no sucedió.
Tal contrario, de a poco ellas fueron olvidadas y tuvieron que pasar casi 45 años de rezago para que se oficializara la Liga MX Femenil.
Esto sin duda ha marcado un atraso en el desarrollo del futbol femenil en México a comparación de otros países en el mundo y así lo mencionó Alicia Vargas.
“Esta liga va creciendo mucho a pesar de que se perdieron muchos años para tenerla. Ahorita no estaríamos tan atrasadas como otros países europeos porque fue mucho rezago. La liga va a pasos agigantados, pero faltan muchas cosas para compararnos con las potencias”, opinó.
En la final del Clausura 2026 de la Liga MX Femenil, todas ellas fueron reconocidas ya que fueron las encargadas de acompañar a las jugadoras de América y Rayadas en la vuelta de esa gran final en la Ciudad de México.
Además, fueron las encargadas de entregar las medallas a las jugadoras, marcando una tarde de muchos sentimientos para el futbol femenil.
La historia de estas tres mujeres y de toda la Selección Mexicana Femenil de 1971 es digna de contarse, pues con ellas se empezó a construir lo que hoy vemos, en el que cientos de mujeres pueden presumir vivir del futbol en México.
Las heroínas del 71
Este fue el paso de la Selección Femenil de México en su paso por el Mundial.
Ronda de Grupos
México 3
Argentina 1
Ronda de Grupos
México 4
Inglaterra 0
Semifinal
México 2
Italia 1
Gran Final
México 0
Dinamarca 3











