Existen momentos en el futbol profesional cuando todo parece estar en contra, pero la comunión entre la afición y los jugadores resulta en algo que solo puede compararse con la magia.
Eso sucedió en el partido de vuelta de los octavos de final de la Copa de Campeones de la Concacaf, donde los Tigres tenían que superar un déficit de tres goles para poder empatar la serie y obligar a los tiempos extras.
Sin embargo, al final, cinco goles -uno de ellos en tiempo de reposición- concretaron la remontada, que algunos consideran casi un milagro.
Las imágenes de las celebraciones de los jugadores y la afición, muestran el nivel de alegría que se vivió en el Estadio Universitario esa noche.






















