El gobernador de Nuevo León, Jaime Rodríguez Calderón volvió a reiterar que contendería por la presidencia de México en una reunión con el IMEF (Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas). Siempre y cuando haga bien las cosas en Nuevo León, reviró.
¿Realmente necesitamos de un presidente independiente? Hay que reconocer que, primero: sí hay hartazgo social contra los partidos y sus políticos, lo que podría convertir a Jaime, “el Bronco”, en presidente.
Segundo: el hartazgo social puede ser un factor determinante en las elecciones presidenciales del 2018, sobre todo si las campañas persuasivas provocan ese efecto en los ciudadanos, pero ojo, en los ciudadanos empoderados.
“El Bronco” ganó porque los ciudadanos con poder de este Estado se hartaron. Convenció a estos hombres de no ser un peligro para sus negocios y sus finanzas, además de lograr el apoyo de otros actores influyentes en los negocios y la política para ganar simpatías en otras esferas de la vida pública.
Uno de los grandes obstáculos para ganar la presidencia en este país ha sido convencer a esos poderes fácticos de que México requiere de una sacudida; el PAN quedó a deber en sus dos sexenios fallidos, fueron más de lo mismo en la presidencia.
“El Bronco” sí puede ganar, pero se está enfrentando a esos grupos de poder que se niegan a ver qué Jaime Rodríguez es el gobernador. Tiene los reflectores y puede tener el apoyo económico, nos guste o nos disguste.
Mover a México, como dice el slogan de Peña Nieto, es mover los intereses económicos y políticos más grandes con los que se pueda aliar un candidato independiente. En Nuevo León los señores del dinero saben que Jaime Rodríguez Calderón no representa un peligro para sus negocios, no le pondrán piedras en el camino, como sí ha ocurrido con el Peje: él está vetado por los “dueños” del país.
La lucha por la presidencia es la lucha por preservar las canonjías que ofrece el poder político. Eso lo saben los magnates mexicanos y del extranjero. Grandes y jugosos negocios al amparo del poder. Las reformas en materia energética y la de telecomunicaciones dejarán a los aliados de esos candidatos millones de dólares, euros, yens o libras esterlinas.
Son los señores que apoyan con sus millones las campañas políticas y le apuestan a todos. “El Bronco” lo sabe y también sabe cómo llegar y qué decirles.
Lo esencial ahora es dar soluciones a los problemas que enfrenta Nuevo León para enviar una señal de un político con capacidad y liderazgo. La inseguridad no sólo es percepción, los ciudadanos de a pie y los hombres de negocios pequeños y medianos lo saben. Son los que opinan en las encuestas y son los que reflejan la realidad. Es una horrible realidad de la que muchos quisiéramos escapar.
Tal vez los partidos políticos quisieran que esa realidad no fuera vista por esos hombres y mujeres que han sido víctimas de la delincuencia y que al final del camino han empoderado al “Bronco” en su camino a buscar la presidencia.
Todo tipo de análisis lleva a reconocer que el “Bronco” tiene poder. Gobierna un estado con mucho poder económico. Los capitanes de la industria le respetan, cosa que no hacían desde tiempos de Fernando Canales. ¿Recuerdan alguna reunión a la que hayan convocado Nati o Rodrigo donde hayan estado presentes los señores del dinero? Yo tampoco.
Los tiempos han cambiado para los partidos políticos. El PRI, el PAN y hasta el PRD deben modificar sus estrategias rumbo al 2018 porque el clientelismo electoral, al que están acostumbrados, puede alejarse en las próximas elecciones y dar un susto al sistema de la partidocracia.
Tener un presidente independiente no está alejado de la real política mexicana. Hay que ir a los eventos de Jaime Rodríguez Calderón para que sean testigos que la gente quiere la selfie con “el Bronco”. Lo que vemos y leemos en las redes no es lo mismo que ocurre en esos eventos.
Un presidente independiente, es posible.







