“No lo quiero acusar de nada… pero tiene fama de traviesillo”, fueron las declaraciones iniciales con las que el alcalde de San Pedro, Mauricio Fernández, buscó con asombrosa agilidad minimizar los hechos sucedidos la medianoche del viernes en las inmediaciones de Plaza Fátima.
En ese lugar fueron secuestrados tres jóvenes de reconocidas familias de la política nuevoleonesa identificados como Sebastián Odriozola Canales, Bernardo Garza Fernández y David Villarreal Fernández.
Y como si se tratara de “pecadillos de juventud”, de inmediato el alcalde del autonombrado “Municipio Blindado” se convirtió en Ministerio Público: escuchó las acusaciones, juzgó y dictó sentencia:
“Iban en un carro los tres; aparentemente uno de ellos sí tiene problemas serios, y los otros iban por pura casualidad en ese automóvil, creo que soltaron a los que obviamente no tenían ninguna bronca ni nada, y sigue detenido el que aparentemente es un muchacho que tiene fama de medio ´traviesillo o complicado o diablo´, o algo, no sé”, declaró el alcalde sampetrino con su muy peculiar estilo de ver las cosas.
Pero, la “casualidad” a la que se refiere Fernández Garza parece ser mas bien una “causalidad”, ya que el grupo afectado regresaba de acudir a un concierto en la Arena Monterrey y es un hecho que tienen tiempo de fraternizar, como sucede con otros tantos muchachos en el área metropolitana.
Porque, aunque el edil sampetrino diga lo contrario, esto no es el Viejo Oeste y la realidad no se puede ocultar y mucho menos manipularla; actitudes muy gustadas en su último trienio.
O lo que es lo mismo, el ciudadano del Siglo XXI, con una capacidad crítica evolucionada ante la gran cantidad de formas y herramientas que tiene para comunicarse, ya no “se chupa el dedo”, como le gustaría que siguiera siendo a Fernández Garza.
Porque inmediatamente que sucedieron los hechos, repito hechos y no especulaciones, el alcalde “rudo y blindado”, haciendo gala de su manera muy particular de analizar la semántica, se apresuró a decir “de ninguna manera fue un secuestro, se lo llevaron por una cuestión personal”.
Sorprende el alto nivel de conocimiento e información acerca del crimen organizado que tiene el alcalde sampetrino, ¿no lo cree?
Aunque no le guste, el “mito” de que San Pedro es un municipio “blindado” celosamente cuidado por su tremendo “grupo rudo”, es cosa del pasado y la realidad actual, es que otros municipios metropolitanos como General Escobedo, de extracción priista, pueden presumir de resultados más notables con mucho menos presupuesto.
De hecho, la presidente municipal, Clara Luz Flores de Guerra, aceptó ser víctima de 14 atentados en su contra y contrario a inmutarse, aun y cuando libra el tercer mes de su segundo embarazo, no se echó para atrás e incluso realizó recientemente un Foro de Seguridad para buscar nuevas formas de combatir la delincuencia.
Es decir, utilizar la inteligencia, en lugar de las bravatas y los balazos.
En el caso de los hechos en San Pedro hace suponer que la relación entre ellos va mas allá de la “casualidad”.
Porque es un un hecho que como sociedad debemos encender los focos rojos y amarillos, y todos los que haya, para enfrentar una realidad:
La crisis de seguridad por la que Nuevo León atraviesa, no tiene nada que ver con los estratos sociales y económicos; es una realidad que los criminales lo mismo seducen y compran a nuestros jóvenes de la Colonia del Valle y de apellidos notables, que a los Pérez, Hernández, Rodríguez, de sectores como La Campana o La Estanzuela.
Y aunque es un tema muy discutido; cobra trascendencia el hecho de que mientras los padres de familia sigan sin asumir sus compromisos y la parte más importante que les corresponde; ningún gobierno, tricolor, amarillo, o albiazul, va a resolver el problema de raíz y nos vamos a seguir lamentando tragedia tras tragedia.
De nada sirve seguir gastando millones y millones de pesos para “reforzar la seguridad”, cuando lo único que se ocupan son ganas y mucha voluntad de la mano con políticas sociales integradoras, para “reforzar a la familia y a la sociedad”.
Muchas gracias.






