Todavía está lejos la fecha para cuando asuma el cargo de gobernador de Nuevo León y a Samuel García ya le llueve sobre mojado. O lo que es lo mismo: ya no ve lo duro sino lo tupido en lo que debería ser su luna de miel tras ganar las elecciones el pasado 6 de junio.
Primero: su desafortunada declaración de no querer enviar agua de la presa El Cuchillo al distrito de riego 026 de Tamaulipas, le ganó una avalancha de críticas de agricultores, alcaldes, funcionarios estatales y legisladores locales y federales.
Ante ello el futuro ejecutivo estatal que llevó a Movimiento Ciudadano a obtener la victoria, optó mejor por irse vacaciones a la Riviera Nayarita y dejar el comal ardiendo antes las declaraciones de que “el agua de Nuevo León se quedará en Nuevo León”.
Sin embargo los críticos del vecino Estado le recordaron, primero, que el agua es propiedad de la Nación y el acuerdo de trasvase de la Presa “El Cuchillo” a la “Marte R. Gómez” se firmó en 1988 siendo la Comisión Nacional del Agua (CONAGUA) la que administra, regula, controla y protege las aguas nacionales.
En palabras mas claras: no es un gobernador en funciones o electo, de Nuevo León o de Tamaulipas, el que cerrará las compuertas de la presa como lo quiso hacer Sócrates Rizo García en 1996, cuando por eso y muchas cosas más, el presidente de México Ernesto Zedillo lo quitó del puesto.
A Samuel le funcionó muy bien en campaña la defensa del agua para enfrentar la escasez que se avecina en perjuicio de más de 5 millones de habitantes de la zona metropolitana, pero cerrar o abrir las compuertas de “El Cuchillo” depende solo de la CONAGUA, no de un gobernador.
Cierto, podrá haber ajustes al convenio de trasvasar el líquido ante una contingencia climática como la escasez de lluvias que pongan en estado crítico “El Cuchillo”. Mientras tanto Nuevo León deberá cumplir los acuerdos firmados y Samuel tendrá que escuchar a los expertos del tema.
Y cuando parecía que todo estaría en santa paz alrededor del futuro gobernador, pues resulta que la mayoría de PRI y PAN el Congreso local contempla reformas legales y constitucionales para quitarle la facultad de nombrar titulares de cinco organismos. Y peor, eternizarlos en sus puestos por 16 años.
Se trata de Agua y Drenaje, la Red Estatal de Autopistas, Metrorrey, Simeprode e Instituto de Movilidad, cuyas iniciativas fueron presentadas por el legislador del PES, Juan Carlos Leal, y que serían llevadas al pleno y votadas en el último periodo extraordinario que inició este lunes 21 de junio.
De llegarse a concretar los cambios a la ley con el voto a favor de 22 de los 42 diputados, recordando que el PRIAN suma 25; para reformarla Constitución estatal se requieren 28 sufragios, se espera una batalla entre dos poderes que podría llegar hasta la Suprema Corte de Justicia de la Nación.
Estos cinco organismos generan los principales ingresos para Nuevo León y, de aprobarse las iniciativas, los nombramientos de sus titulares estarían a cargo del priista Francisco Cienfuegos, junto con los panistas Raúl Gracia, Zeferino Salgado, Mauro Guerra y Víctor Pérez.
Para quienes creyeron que Cienfuegos estaría “out” luego de perder la alcaldía de Monterrey -claro, siempre como líder de la bancada tricolor sin ocupar un escaño-, no deben descartarlo y pudiera ser titular de Agua y Drenaje o Metrorrey. Envidiable vitrinas políticas y con harto presupuesto.
Cienfuegos, con o sin cargo en uno de los organismos, volverá en 2024 con la seguridad de ser diputado federal para continuar su carrera política. Un premio asegurado luego de enfrentarse no contra dos nombres: Luis Donaldo, sino contra un apellido todavía respetado dentro de su partido: Colosio.
Pero si un político del PRI elevó sus bonos como acciones en la Bolsa de Valores tras asegurar su reelección como alcalde de Apodaca, es César Garza que no dejó títere sin cabeza y ganó cada una de las 735 casillas.
—¿Quién ganó en Apodaca, César o el PRI?—, se le preguntó en una entrevista para Hora Cero que aparece publicada en esta edición. A lo que respondió sin dudas: “César Garza”.
César hizo lo que muy poco apostadores hubieran imaginado: triunfar con 66 por ciento de la votación que, traducidos en sufragios, son 145 mil 705, es decir, 120 mil votos de diferencia ante el segundo lugar que fue Benito Caballero, un ex alcalde tricolor humillado con 25 mil votos (11.4 por ciento).
El alcalde de Apodaca sabe bien que tiene el sartén por el mango y que su partido no debe ser rehén de grupos. En 2015 y 2021 tanto “El Bronco” como Samuel ligaron a los candidatos gobernador, Ivonne Álvarez y Adrián de la Garza, respectivamente, con el ex gobernador Rodrigo Medina y perdió el PRI.
César no tiene esa etiqueta y jugará a su favor cuando en tres años se elijan senadores de la República. Un saco a la medida por los números que obtuvo el 6 de junio, la contundencia para ganar y que alcanzar ese escaño en la Cámara Alta lo perfilaría para la lejano 2027.
Y si no fuera por el PRI donde seguramente habrá no piedras, sino rocas en el camino, basta recordar que a comienzos de año el PAN y PRD lo vieron con buenos ojos para una posible alianza. Al final no tuvo objeción de dejarle el camino libre a Adrián de la Garza.
El tricolor tendrá en Apodaca y Guadalupe sus principales trincheras municipales, así como en Santiago, donde ganaron Cristina Díaz y David de la Peña. Y desde ahí tendrá que mirar hacia el futuro cercano que es 2024 sin celos y protagonismos.
Para 2027 ya sumarán 12 años sin gobernador y el PRI tendrá que sacudirse el medinismo de una vez por todas. ¡Ya es mucha humillación!




