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a resolución de la Suprema Corte de Justicia de la Nación marca un punto y aparte en el constante enfrentamiento entre el gobernador Samuel García y el Congreso de Nuevo León.
Al avalar la reforma que transfiere la Unidad de Inteligencia Financiera y Económica (UIFE) a la Fiscalía General del Estado, los ministros dejaron claro que la facultad de legislar en esta materia pertenece al poder Legislativo local, no al Ejecutivo.
Con ello, se pone fin a casi cuatro años de fricciones políticas y legales que mantuvieron en vilo el control de una herramienta clave para investigar el lavado de dinero y los delitos financieros.
La decisión no es menor: implica desmontar uno de los instrumentos que, según denuncias de la oposición, había sido utilizado como brazo político del gobierno estatal.
Desde el Congreso, tanto el PRI como el PAN celebraron el fallo con satisfacción, alegando que la justicia les dio la razón al confirmar que actuaron dentro del marco legal.
Los diputados Heriberto Treviño y Carlos de la Fuente aseguraron que la Corte no solo corrigió el rumbo institucional de la UIFE, sino que también frenó cualquier intento del Ejecutivo por convertirla en mecanismo de presión política.
Ahora la pelota está en la cancha de la Fiscalía General del Estado, que asumirá formalmente la operación de la UIFE aunque sin facultades para congelar cuentas o asegurar bienes, atribuciones que siguen siendo federales.
Será responsabilidad del fiscal garantizar que la unidad funcione con profesionalismo y autonomía, y no como un instrumento de revancha o negociación.
Pero no crean que los rounds de sombra terminan con este tema, la creación de una comisión especial para investigar los daños al sistema de drenaje en Monterrey, presuntamente ocasionados por la construcción de las nuevas líneas del monorriel, abre un nuevo frente de tensión entre el Congreso local y el Gobierno del Estado.
La mayoría legislativa, integrada por PRI, PAN, PRD, PT, MORENA e Independiente, aprobó la iniciativa impulsada por las diputadas priistas Armida Serrato y Gabriela Govea, dejando solo a Movimiento Ciudadano en la orilla del debate.
La decisión, más allá de su intención técnica, tiene un claro componente político: revisar con lupa una de las obras insignia de la actual administración estatal.
La comisión, que tendrá 150 días para rendir resultados, contará con facultades amplias para solicitar información, llamar a funcionarios y realizar inspecciones.
Los legisladores opositores quieren demostrar que el deseo por acelerar las obras del monorriel podría haber derivado en daños costosos para Monterrey.
En otros asuntos, mientras el gobernador Samuel García sigue atorado entre monorrieles que no se terminan y selecciones mundialistas que se le escapan de las manos, en la zona metropolitana los alcaldes andan desatados en modo vitrina, llenando la agenda de eventos, anuncios y fotos donde cuidan muy bien la sonrisa… y el encuadre.
En Monterrey, Adrián de la Garza trae la mira puesta en dos frentes que sabe que le pegan directo al ánimo del ciudadano: la seguridad y la regeneración del centro de la ciudad.
No es casualidad que hable de corredores peatonales, Barrio Antiguo y Fan Fest rumbo al Mundial: Monterrey quiere verse presentable para los visitantes, pero también mandar el mensaje de que alguien, al menos a nivel municipal, está haciendo la tarea que el Estado no termina de cuadrar.
En Guadalupe, Héctor García se vende como el político sensible y de resultados, el que “lleva a Guadalupe en el corazón” y que ahora, desde la alcaldía, promete transformar en serio la vida de miles de familias.
Además de posicionar al municipio como la verdadera sede mundialista, su administración se ha centrado en empujar programas sociales y en mantener viva la narrativa de cercanía, escuchando propuestas y construyendo acuerdos.
Por los rumbos de Santiago, el municipio consentido para el fin de semana de mucha gente de la zona metropolitana, sigue capitalizando su imagen de destino turístico y de “respiro” frente al caos urbano.
La apuesta reciente del alcalde David de la Peña ha sido reforzar la promoción de actividades recreativas y cuidarse mucho del tema de desarrollo urbano desordenado pues a Santiago le toca jugar fino: si abre demasiado la puerta a proyectos inmobiliarios agresivos, se le acaba la magia; si se cierra, pierde inversión.
En Escobedo, Andrés Mijes anda trabajando por dos frentes, por un lado, la de la seguridad y el combate a la criminalidad que suele asomarse por esa zona; por el otro, la de la identidad histórica y cultural, que recientemente se reforzó con el amplio programa por el bicentenario del natalicio del general Mariano Escobedo.
Fueron más de 200 actividades culturales y académicas las que se han realizado a lo largo del año, porque en tiempos de violencia y polarización, defender la memoria histórica también es una forma de blindar el tejido social.
Desde Apodaca, el gigante industrial del área metropolitana, su alcalde César Garza Villarreal ha estado muy activo haciendo lo que le compete para apoyar a sus conciudadanos que se han visto afectados por las ya de por sí complicadas y retrasadas obras del monorriel.
Mucho llamaron la atención los recientes mensajes en redes sociales donde reprocha a las autoridades estatales la ejecución de obras en horas hábiles, condenando a los ciudadanos a horas y horas atorados en el tráfico.
En otros asuntos, el reciente Tamal Fest de Juárez, Nuevo León, no solo cumplió con las expectativas: las superó con creces. Miles de familias juarenses se dieron cita para disfrutar de uno de los platillos más representativos de la gastronomía mexicana, en un ambiente que combinó tradición, convivencia y orgullo local. Cada stand ofrecía una versión distinta de ese ícono de maíz y sabor, recordándonos que el tamal une a generaciones y expresa la diversidad cultural de México en cada envoltura.
Más allá del aroma irresistible y los muchos sabores —verdes, rojos, de elote, rajas o dulces—, el Tamal Fest representó una muestra clara de organización, logística y compromiso con la comunidad.
El gobierno municipal encabezado por Félix Arratia logró consolidar un evento que estimula tanto el turismo como la economía local, al dar espacio a pequeños emprendedores, comerciantes y cocineras tradicionales que encontraron una vitrina para su trabajo y su arte culinario.
Al final, lo que se ve en la vitrina metropolitana es una especie de liga jaloneada entre el gobierno estatal y los alcaldes: unos tratando de apuntalar su imagen con obras, eventos y discursos muy medidos, y otros mostrando que, con todo y recortes, pueden sacar la chamba.







