Apagones generalizados, venta racionada y escasez de productos básicos, cero créditos, devaluaciones, largas filas para conseguir gasolina.
Suena catastrófico, pero todo eso y más ya lo vivimos aquí en este país de planes burocráticos anticrisis con ajustes un día sí y el otro también.
Para los meses venideros no sería nada descabellado, bajo las dramáticas y deplorables condiciones de la economía mundial, enfrentar un escenario de tales magnitudes.
La creciente desconfianza de la gente hacia el gobierno y las instituciones financieras, aquí y en Timbuctu, suenan fuerte y tupido en los indicadores económicos de todos los países.
México no tendría por qué ser la excepción, of course.
El 90 por ciento de la electricidad generada en el país es con hidrocarburos importados por la CFE vía Pemex, y estos andarán por las nubes en el invierno a la vuelta de la esquina.
Cualquier presupuesto calderonista en el intento por cubrir de manera razonable la demanda de energía de toda la población resultará insuficiente.
Los gigantes de la producción petrolera subastarán al mejor postor su enorme oferta, la cual sin duda quedará fuera del alcance de la mayoría de las naciones en crisis permanente como México.
Entonces no habrá en el país el petróleo requerido para mantener trabajando las plantas generadoras de luz durante todo el día, eso ya le pasó a México en los 70´s y 80´s.
Tampoco contará el país con suficiente gasolina para surtir a los bandidos de las estaciones de Pemex, y volveremos a sufrir las larguísimas filas para comprar el hidrocarburo.
By the way, el precio del crudo mexicano, cuyos ingresos por exportaciones ha presumido la burocracia federal, va en caída libre y volverá en poco tiempo a la época de las cavernas.
A propósito, el director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss Kahn, afirma “que estamos en la cúspide de una recesión global”.
“El calentamiento de los mercados financieros muestra que esta es realmente una crisis globalizada.
“Este escenario tendrá profundas implicaciones políticas, es necesario que los gobiernos usen todas las herramientas monetarias, fiscales y financieras, para paliar los efectos de la crisis”, recomienda el directivo.
Advierte que “no existe una solución doméstica para una crisis como ésta, la crisis es seria”.
El FMI estima que a finales de 2009 empezará “tal vez” una muy lenta recuperación de la economía global.
Minutos después, el regordete jefe de la SHCP declara que no se había dado cuenta de la bronca financiera global, cuyos efectos ya vapulearon a la otrora economía más fuerte del orbe.
Al arranque de la era calderonista fue presentado como el ajonjolí de todos los moles en eso de los rollos económicos, pero en la realidad ha demostrado ser un grasiento fiasco.
“ Siempre sí México tendrá en 2009 un déficit fiscal de 1.8 por ciento del PIB, es decir unos 78 mil millones de pesos”, dice el responsable de Hacienda.
Pero los mercados no le creen a Carstens y lo reflejan con unas trepadas de miedo en la paridad cambiaria al cierre de las jornadas en la Bolsa Mexicana de Valores.
Luego más tarde sale a dar su mensaje a nivel nacional el presidente Calderón, para tratar de calmar las agitadas aguas económicas y al siguiente día los mercados reaccionan en sentido contrario y el dólar sigue pa arriba.
El joven michoacano anuncia más gasto público para 2009 y jura que no habremos de apretarnos el cinturón al paso de la tormenta financiera de las próximas semanas.
Demagogia al más puro estilo de los Echeverria, López Portillo, De la Madrid, Salinas, Zedillo y Fox, juntos.
Cuando estalla el infierno de las hipotecas allá con los Bush, aquí el jefe de la nación aseguraba que pase lo que pase allá afuera, en México no volveremos a sufrir una crisis.
Si, chucha.
Todo el comercio, desde las mutinacionales y hasta los changarros, empiezan a reetiquetar por la madrugada lo más consumido por el pueblo: huevo, azúcar, materiales para construcción, etc, etc,etc.
Y ocultan en sus bodegas mercancía comprada a los proveedores, con precios muy castigados, para sacarla a vender con tres, cuatro y cinco veces de su valor adquirido de origen.
La especulación en todo su esplendor.
Los de ANTAD sufrieron una estrepitosa caída en sus ventas de septiembre y ahora se van a desquitar a lo chino con los clientes aplicando precios mucho muy alterados.
Además, las transnacionales hospedadas en el país se protegen del colapso y ya desataron una fuga masiva de divisas, aunque el Banco de México lo oculte y maquille las cifras oficiales.
Presumen en los Pinos “reservas sobradas” por 90 mil millones de dólares en las arcas nacionales, pero esa lana se puede esfumar de la noche a la mañana, ya lo vivimos con Jolopo.
En menos de una semana los de Banxico reportaron que desaparecieron 15 mil millones de billetes verdes, es decir una sexta parte de las reservas mexicanas.
Los banqueros, aquellos que siempre han proclamado “ no somos hermanitas de la caridad”, ya sacaron el cobre y ordenaron elevar las tasas de interés a los millones de deudores.
Siempre solidarios con el pueblo mexicano, los ageotistas de cuello blanco saben, como ya lo habíamos comentado aquí en Hora Cero, que ellos serán rescatados cuando estalle por completo la crisis.
La mafia bancaria ya determinó la casi total cancelación de disposiciones de efectivo con tarjetas de crédito, esto debido al monumental problema de cartera vencida en 2008.
Soltarán $$$ únicamente a clientes VIP, con alta solvencia y un limpio historial crediticio ante las instituciones; a los mugrosos y morosos enlistados en el Buró, ni un cinco.
La prensa chilanga se dio vuelo difundiendo los apellidos de prominentes familias regias del mundo empresarial, acusándolas de los ya casi olvidados “sacadólares”.
Hasta el mismo Secre de Hacienda, junto con Banamex, avalaron la existencia de los “dueños del dinero” como los culpables de provocar la explosiva especulación del billete gringo para llevarlo a niveles de 14 x 1.
También las remesas enviadas por los paisanos se desplomaron en los últimos meses y todo apunta a una debacle aún de mayores alcances en los años por venir.
Ahora sólo falta que empecemos a enviarles lana a nuestras familias en EU para salvarlas de la ruina total.
¿El dólar a 20 pesos?, es la pregunta entre los analistas y tomadores de decisiones al observar el desplome horas tras hora de las bolsas de valores en el mundo.
En cuestión de semanas la paridad se disparo casi un 40 por ciento, y no es una jalada de pelos para muchos el pensar en una abierta devaluación para recibir a Santa Clos en diciembre.
Que la boca se me haga chicharrón.
Pero que sea de los taquitos de chicarrón preparados por Tío Tin, allá por la H. República de Zuazua, cuna de los mundialmente conocidos McPares y exenta de cualquier crisis monetaria.
Los programas de rescate de Estados Unidos y Europa, y un poco más acá en el rancho mexicano, tal vez sean sólo un mejoralito – Tylenol actual – frente a la turbulencia financiera.
Y por cierto, la mayoría de las corporaciones regiomontanas andan con el Jesús en la boca, por aquello de andar hasta el cuello de deudas en la divisa norteamericana.
Estas broncas de fluidez se traducirán en amargos recortes de personal desde ejecutivos de alto nivel, pasando por asesores y hasta la noble raza de intendencia.
La situación es tan aguda que las acciones de grandes compañías quedaron hechas añicos en cuestión de días y llegan a valer menos que un litro de leche o una caguama.
En fin, creo que debemos ya acostumbrarnos a subir al juego de la montaña rusa, pero sin la protección de un cinturón de seguridad…
Igualito que en los 70´s.






