El Arco que antes nadie ‘pelaba’

Pues resulta que las obras para agilizar la vialidad a la altura del Arco de la Independencia de Pino Suárez y Madero que, por cierto, desde el primer anuncio se dejó muy claro que se protegería el monumento, abrió un nuevo frente de batalla entre el gobierno estatal y el municipal.

Y como en este espacio no se trata de defender a unos, ni tampoco atacar a otros, sino ser objetivos y apegados a la verdad, se comparte la cronología de los hechos alrededor de una polémica que se inició en el contexto de la disputa electoral entre dos bandos.

Jueves 17 de abril: El alcalde de Monterrey, Adrián de la Garza, anuncia los trabajos de recuperación de seis carriles de circulación para mejorar el flujo vehicular en horas de alta demanda. Y, aclara: “Se protegerá el Arco de la Independencia”.

En el evento citó textualmente: “Vamos a hacer todas las acciones correspondientes para que (el Arco) no sufra ninguna situación y quede debidamente protegido, (que) es una de nuestras prioridades”.

El edil que se perfila como candidato a gobernador del PAN-PRI en 2027 -en ningún momento del arranque de las obras-, afirmó que el monumento iba a ser removido o dinamitado, decisión que hubiera sido duramente criticada.

Hurgando este columnista en las publicaciones, NO hay una referencia de que Adrián de la Garza dijera esa barbaridad. Simplemente se refirió que al terminar los trabajos se “permitirá una circulación más ágil y segura en uno de los puntos más transitados de la ciudad”.

Pero como siempre habrá uno o varios prietos en el arroz, al día siguiente empezó a circular la postura de 42 promotores culturales y urbanistas que deberían acudir a consultar a un oculista y a un otorrino para un exhaustivo examen de la vista y lavado de oídos.

Al menos que hayan sido pastoreados como ovejas para avalar el contenido del comunicado y, peor, sin haberlo leído, la lista de ofendidos fue encabezada por Alfonso Barragán Treviño, presidente del Museo Marco.

“Quienes representamos a las instituciones culturales públicas y privadas, así como instituciones patrimoniales y urbanistas de Nuevo León, junto con personas promotoras culturales comprometidas con la salvaguarda del patrimonio cultural y la garantía plena de los derechos culturales, reprobamos las intervenciones en la glorieta del Arco de la Independencia y exigimos se revierta esta decisión que pone en riesgo el patrimonio cultural de las y los neoloneses”, empezó el texto.

¿Se pone en riesgo el patrimonio cultural.? Acaso los aparecidos en la carta dirigida a la opinión pública el viernes 17 de abril no se tomaron el tiempo de enterarse del anuncio del alcalde de Monterrey donde dijo: “Vamos a hacer todas las acciones correspondientes para que (el Arco) no sufra ninguna situación y quede debidamente protegido”.

Tirando pa’l el monte, como coloquialmente se dice, los 42 ofendidos seguramente no se tomaron ni un minuto de su valioso tiempo para consultar fuentes confiables e imparciales, de que el Arco de la Independencia no sufrirá daños con las adecuaciones para mejor la vialidad.

Punto y aparte es que, apegado este columnista a la objetividad, cuántos de ellos y ellas no circulan a diario en sus lujosos vehículos por ese cruce de Pino Suárez y Madero que se ubica, no en San Pedro Garza García, sino en un sector popular de la capital del Estado.

Una zona cercana a la Central de Autobuses que seguramente no transitan los de apellidos Barragán, Junco, Clariond, Elizondo, Marcos, Garza, Giacomán, Garza-Leonard y Smith, entre otros.

O quizá sí, cuando van a tomar un Senda para irse de vacaciones a la Playa Bagdad de Matamoros o a la Miramar de Ciudad Madero; o un Transpaís para ir a comprar zapatos y ropa a Moroleón; o cuando van a surtirse de ropa deportiva clonada en los alrededores de Colegio Civil, o para echarse unos tacos en los puestos sobre Colón.

Siendo realistas, seguramente ninguno de ellos y algunos funcionarios estatales que se rasgan las vestiduras por esas obras, son de los 75 mil automovilistas que sufren pesadillas por circular los siete días de la semana -de norte a sur- por Pino Suárez cruzando Madero.

Mención y duda aparte son los 20, 40 ó 50 millones de pesos que se erogaron entre el gobierno municipal anterior y el actual estatal en las obras que, para los automovilistas, fue descomponer lo que funcionaba bien.

El Arco de la Independencia no es un atractivo de la capital que tenga la atención de los turistas para tomarse fotos como son el Paseo Santa Lucía, Fundidora, el Obispado, la Paloma de Marco, el Faro de Comercio, el Palacio de Gobierno y el Municipal de Monterrey, la Fuente de Neptuno,  el Barrio Antiguo y el Cerro de la Silla a los lejos, entre otros.

Y no por esa escasa o nula atracción debe despreciarse, olvidarse o merecer ser dinamitado. Por eso el gobierno de Samuel García lo restauró el año pasado con una inversión de más o menos 20 millones de pesos.

Con o sin polémica sobre las actuales obras, se viene a la mente de muchos esta pregunta: ¿cuántos regiomontanos recomiendan a un amigo o pariente que visita Monterrey ir al Arco a tomarse una foto y subirla a sus perfiles de Facebook? Seguramente el 0.1 por ciento.

Y otro detalle: ¿cuántos de los hoy indignados levantaron la voz en protesta cuando el emecista Francisco Esquivel, alcalde de Pesquería, demolió una casona antigua para construir un edificio municipal?

¿O será acaso que cuando el responsable es naranja nadie de los indignados se da por enterado?

Y ya que se está en el tema de las administraciones municipales emanadas de MC, mucha confusión está generado la constante presencia de Félix Arratia, secretario de Igualdad e Inclusión del gobierno del Estado, en los eventos de la alcaldesa y su esposa, Mónica Oyervides.

Confunde porque por igual se le ve en una entrega de apoyos a la ciudadanía como  el homenaje a un elemento de seguridad pública caído en el cumplimiento de su deber.

Ese tipo de eventos no tienen nada que ver con su responsabilidad al frente de la secretaría estatal, además de que dan la impresión de que Arratia Cruz no quiere abandonar ni el municipio, ni las responsabilidades de alcalde que, ahora, se supone ostenta su esposa.

En otros asuntos Morena de Nuevo León tuvo su primera “encerrona” formal rumbo al 2027 cuando los cinco aspirantes a la gubernatura se sentaron alrededor de la mesa con el senador Alejandro Murat, nuevo delegado del partido en la entidad, para escuchar el mismo mensaje que ya se volvió mantra: unidad primero, candidatura después.

Según las versiones difundidas, a la reunión acudieron perfiles que ya se mueven como “corcholatas” morenistas: el alcalde de Escobedo, Andrés Mijes; la ex candidata y hoy funcionaria federal, Clara Luz Flores; el senador Waldo Fernández; la también senadora Judith Díaz, además de la ex secretaria de Economía, Tatiana Clouthier.

En la reunión estuvieron presentes los cinco aspirantes a la gubernatura como lo son Andrés Mijes, Clara Luz Flores, Waldo Fernández, Judith Díaz y Tatiana Clouthier.

También estuvieron presentes los alcaldes García y Santa Catarina, Manuel Guerra y Jesús Nava, respectivamente; y los diputados locales Berenice Martinez, Mario Soto, Jesús Elizondo, Grecia Benavides, Anylú Hernández; la diputada federal Patricia Palacios; así como la Dirigente Estatal de Morena, Anabel Alcocer.

Todos, nos dicen, salieron repitiendo el mismo guion: cerrar filas en torno al proyecto de Claudia Sheinbaum y prometer que nadie romperá si el dedo apunta en otra dirección.

En otros asuntos, Allende fue la sede de la pachanga estilo western del secretario General de Gobierno, Miguel “Mike” Flores.

Porque al rancho de Mike no solo llegó el gobernador Samuel García, su amigo de adolescencia y principal socio político, sino también el dirigente nacional Jorge Álvarez Máynez y el líder moral del partido, Dante Delgado.

Junto a ellos desfilaron figuras como Luis Donaldo Colosio y Sandra Pámanes, además del alcalde de Guadalupe, Héctor García.

También hicieron acto de presencia, aunque en modalidad de “pisa y corre”, los coordinadores de PAN y PRI en el Congreso, Carlos de la Fuente y Heriberto Treviño, acompañados de otros perfiles como la diputada Paola Linares y su madre, la exlegisladora Laura Paula López además del panista Policarpo Flores, dirigente estatal del albiazul.

En medio de los brindis también se dejaron ver personajes de distinta historia y capital político: Aldo Fasci, exsecretario de Seguridad y suegro del festejado; la exalcaldesa Patricia Salazar; el siempre mencionado Marcial Herrera; y hasta Mario Escobar, padre de Debanhi.

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