Cecilia (Sydeny Sweeney) es una monja procedente de Estados Unidos que se recluye en un convento de la aislada campiña italiana, donde asume sus votos de pobreza, obediencia y castidad.
Pero lo que parece una estancia dedicada al servicio de Dios se transforma, pronto, en una horrorosa realidad relacionada con un plan siniestro y enloquecido, en el que se pretende regresar a la vida nada menos que al mismísimo Jesús, hijo de Dios.
Inmaculada es la nueva obra del director Michael Mohan, en forma de producción claustrofóbica que se centra en una combinación endemoniada, con una monja de belleza imposible, como la inocente hermana Cecilia que derrocha sensualidad, y que ha jurado no pecar, en un sitio donde todo es secreto y en el que se respira un asfixiante ambiente de libido reprimido.
La recreación del convento, el vestuario y la actitud de las religiosas, remiten a las cintas giallo del subgénero de las monjas perversas, que pecaban entre las silenciosas paredes de su encierro.
Cecilia es recibida por el padre Sal (Morte), un clérigo viril y apuesto, que la trata con dulzura y la arropa, pues fue precisamente él quien la invitó al retiro. La chica es observada con curiosidad por sus compañeras, lo que hace que ella se sienta extraña, hasta que en una celebración y tras unas copas de vino, pierda la razón, y despierte como de un mal sueño.
Lo que pasa a continuación es el descenso a una pesadilla insospechada. La mujer que no ha sido tocada por varón, pero se encuentra en estado de gracia, lo que hace suponer que ha sido elegida por el Espíritu Santo. Esta elección no es cómoda. Hay celos entre las otras hermanas, una de las cuáles la trata con agresivo rechazo, hasta que lentamente se va revelando el plan deparado para ella.
Lo que empieza como una cinta de misterio, pronto se convierte en una exhibición de sobresaltos con algo de escenas sangrientas y escalofriantes. Pero no hay angustia sobre natural, ni horror místico como puede suponerse. Lo que se ve es un drama sobre una joven desconcertada, que no está muy segura de su lugar dentro de ese entramado religioso que hay a su alrededor, en el que se ha convertido en una pieza importante y fundamental.
Cerca del final, la historia va revelando su naturaleza de ciencia ficción, mezclada con terror supranatural. Se mezclan experimentos genéticos, crimen, represión y una idea disparatada que ha sido consentida durante años por las directivas del convento.
Por encima de toda la película está la actuación de Sweeney, que demuestra que es mucho más que una presencia sensual, como lo mostró en Euphoria, la serie de streaming plagada de sexo juvenil que la dio a conocer. Como coproductora, se encuentra al mando del proyecto que protagoniza y en el que se luce. Con su actuación se ve tremendamente comprometida, como se aprecia en la escena final que provoca repulsión y asombro.
El desenlace, en el que hay una exhibición de violencia y muerte, sugiere todo. La ingenua religiosa se ha convertido en una fiera desquiciada. El close up en el rostro bañado en sangre de Cecilia, sugiere todo lo que está ocurriendo con su cuerpo. No se muestra nada, pero quedan muy claras todas sus intenciones, hasta llegar a una conclusión que quita el aliento.
Inmaculada es una película inusual de monjas, con un tema que podría parecer conocido pero que es muy bien manejado, con un toque sacrílego, por el director Mohan.
@LucianoCampos G






