Estos chicos crecen amándose, pero su fogosidad los enfila a la destrucción.
Esta versión de Cumbres Borrascosas, la enésima adaptación de la novela homónima de Emily Brontë, es un aventura amorosa llena de colorido y elegancia, pero que termina por sabotearse sola, por su evidente desapego de su sustento pasional, para privilegiar la forma.
Es el caso de un gran presupuesto para adquirir una gran producción, dentro de la que se diluye una anécdota clásica.
En una sociedad inglesa del siglo XVIII, marcada por las formas rígidas y las diferencias de clases, se reúnen Heatcliff y Catherine como dos niños que padecen la opresión del patriarca violento y desconsiderado.
Con el paso de los años florecen como jóvenes bellos, pero sin conocimiento de la ciencia de la vida, por lo que no se percatan de la atracción que experimentan entre ellos. Las fuerzas de la naturaleza los aproximan. Hasta que el destino termina por apartarlos.
Y cuando se reúnen, tiempo después y con sus personalidades cambiadas, es cuando se detonan sus emociones y se enfilan hacia el despeñadero. Ella se ha casado con un millonario irlandés y él se ha convertido en un próspero comerciante.
Es evidente la adaptación libre de Fennell, que sorprendió al mundo con su primer guion para la pantalla grande, Hermosa Venganza (Promisig young woman, 2021) que le valió el Oscar. Aquí se atraganta con el material, que es literatura inmortal, de la más elevada factura, convirtiéndola en un conflicto marcado por la relación envenenada entre dos seres que se quieren, pero no saben qué hacer con ese afecto.
Entregados a la carnalidad, ignoran los daños que provocan a su alrededor y a ellos mismos. Su camino hacia la tragedia está marcado por la forma tan ligera con la que se entregan y la aparente indiferencia de quienes los rodean. Porque nadie reacciona, pese a que alcanzan niveles de cinismo y desenfreno públicos.
El drama extremo, de un amor con el ímpetu de un huracán, dispuesto a romper las barreras que los separa, se queda como un simulacro de historia épica, convertida en una extraña variación de perversidad, con algunos asomos de sadismo de los personajes que no dan indicios de llegar a extremos del absurdo. Heatcliff, para castigar a quienes lo atormentan, recurre a trucos eróticos de dominación para someter a su pareja a prácticas aberrantes de intimidad.
Independientemente del compromiso mostrado por sus protagonistas, la dirección no les permite lucirse. De apariencia preciosa, se ven tristemente acartonados en sus papeles que los hacen ver como muñecos esculpidos para ser colocados frente a la cámara que los adora.
La música de Charli XCX es un añadido notable con entonaciones tecno, oscuras y sombrías, y acordes clásicos que provocan atmósferas sobrecogedoras, en los impecables escenarios donde estos amantes van haciendo van sembrando infelicidad.
El tercer acto es casi una aventura alucinante en la que se combinan todos los elementos emocionales de los involucrados para hacer un amasijo parecido a una telenovela retorcida, rosa y con elementos de abundante
carnalidad, con un desenlace abrupto, que debe ser necesariamente funesto.
Tanto drama para explicar los intentos desesperados de una pareja que busca unirse contra todos los pronósticos.
Cumbres Borrascosas es una película de trajes magníficos y escenarios suntuosos, pero con un drama que conmueve poco.
@LucianoCampos G







