En algunos centros están hacinadas más de 16 mil personas en condiciones “espantosas”, según denunció Save the Children, por lo que se teme que la situación pueda quedar fuera de control de un momento a otro.
Después de haber reflexionado, invocado muchas veces la ayuda divina y escuchado el parecer del episcopado, Juan XXIII y Juan Pablo II fueron declarados santos.