Estaba un día El Apuntador haciendo un recuento del personal de Televisa Monterrey que ha renunciado o fue despedido en la negra era de Roldán Trujillo Yáñez como gerente de noticias, cuando este ocioso columnista se enteró de la nueva baja en la empresa de los Azcárraga en la persona de la conductora Lila Cortés.
El miércoles 20 de abril la guapa señora comunicadora publicó en su perfil de Facebook un extenso texto donde explica los motivos que la obligaron a dejar la televisora donde laboró los últimos ocho años de los 16 dedicada a los medios.
En el mismo, Cortés agradece a cada una de las personas que la ayudaron a crecer a cuadro, entre ellos al arquitecto Héctor Benavides, al ex gerente de noticias de esa televisora, Francisco Cobos, y al ex director de la misma, Eugenio Azcárraga.
Pero llama la atención que en ninguna línea hace mención a Trujillo Yáñez, quien fue su jefe en los últimos años y sucesor de Cobos, como tampoco a Ricardo Azcárraga López, el actual director quien vino a reemplazar a su pariente Eugenio.
“Yo soy muy desobediente, aguanto mucho pero tengo límites, no me gusta hacer las cosas que creo que no están bien, no veo bien atacar sin dar réplica y no me gusta que denuesten mi trabajo, que cuestionen mis capacidades y más cuando quien las cuestiona, de tele jamás aprendió absolutamente nada…”, escribió Cortés.
Obvio, la conductora se refiere al gerente de noticias Trujillo Yáñez cuando dice: “Más cuando quien las cuestiona de tele jamás aprendió absolutamente nada”.
No es un secreto que fieles empleados de Televisa Monterrey, por mencionar algunos como Ernesto Jiménez y José Luis Herrera Duque (quien después regresó para ser corresponsal solamente de Joaquín López-Dóriga), renunciaron o fueron despedidos por el gerente de noticias, a quien desde que ingresó a la empresa se le criticó no saber absolutamente nada de televisión.
Pero quizá ese no era un requisito para entrar a ese changarro ubicado en Privada Pipo y Espinoza, porque muchos reporteros, o incluso Cobos, brincaron a la televisión después de trabajar en los medios impresos.
El problema del matamorense Trujillo Yáñez fue su soberbia, su prepotencia y su lambisconerismo, mismos defectos que le ayudaron a escalar posiciones hasta llegar a ser subdirector editorial de El Norte hasta ser vergonzosamente despedido.
Porque de haber sido inteligente al ingresar a Televisa Monterrey para llenar los zapatos de Cobos -que por cierto siempre le quedaron grandes-, tuvo que “ser raza” y aprender de los demás demostrando humildad y liderazgo, pero ni una ni otra.
Pero la culpa no la tiene el indio sino el que lo hace compadre, reza un sabio refrán. Primero Eugenio Azcárraga mal compró a Trujillo Yáñez como el gerente de noticias que necesitaba el changarro, pero no tuvo la inteligencia de despedirlo cuando empezó a ver que el rating se desplomaba.
Entre pasillos se decía que las buenas artes del gerente de noticias de “cáeme-bien”, combinada con negocios con gobierno del Estado y municipios en el sexenio de Rodrigo Medina de la Cruz, aseguraron su permanencia pese al descontento interno y a la desastrosa audiencia de sus noticieros.
Pero cuando los empleados agraviados y los números parecía que llevaban al gerente de noticias al precipicio, que llega el relevo en la dirección, y por extraña razón que solamente se explica con negocios sin factura de Roldán y Ricardo, pues no sucedió lo que para muchos era una obviedad.
“Me voy con la cabeza en alto de que es lo correcto y es lo mejor para mi vida y mi carrera, ya no era viable para mí seguir ahí en donde no valoran mi trabajo y donde el rating y los dineros puede más que la CREDIBILIDAD, esa que a muchos como yo nos ha costado años de trabajo y entrega, no a una empresa sino a una labor que se ama y que se llama informar, comunicar”, agregó Cortés.
Si bien habrá quien diga -como siempre habrá quien abra la boca a lo tonto y sin conocimiento de causa- que con la salida de la conductora nada se pierde y que Televisa Monterrey sigue en pie, la verdad es que esa carta de renuncia pública confirmó que esa empresa está agonizando.
Que un jefazo de la Ciudad de México debe cortarle la cabeza a Trujillo Yáñez, porque fue el culpable de la política de confrontación contra el actual gobernador durante la campaña, llevándose entre las patas de los caballos la credibilidad que tenía el conductor Gregorio “Goyo” Martínez.
“¿Qué le pasó a los medios de comunicación? Pues se volvieron un negocio, se convirtieron en una caja registradora que si no se escucha el ding, ding de las entradas, entonces hay problema… Pero ese no es el principal problema, todos sabemos que los medios se mueven con las entradas de dinero de los anunciantes y sé muy bien esto porque además de conducir programas, también sé vender publicidad…”, aclaró Cortés en su Facebook.
Hay que destacar que esa publicación superaba los 15 mil “likes” en un solo día, 4 mil compartidas y mil 100 comentarios, la mayoría de simpatizantes de la señora y uno que otro que, como siempre pasa, se dedicó a usar las redes sociales como coladera, cañería, cloaca o drenaje para desahogar sus frustraciones.
De parte de este Apuntador va un reconocimiento a Lila Cortés por la decisión tomada, por su valor de exponer sus argumentos y la realidad que sucede en Televisa Monterrey, pero sobre todo por no temer al qué dirán, en relación a que si era necesario ventilar problemas internos en la empresa donde laboró ocho años.
Pero sus fans no se quedarán del todo huérfanos, pues pueden seguir escuchándola los sábados en Imagen Informativa Monterrey, sintonizando el 197.7 FM. ¡Suerte y enhorabuena!
Para los despistados que se perdieron de este tema, pueden ingresar al perfil de ella tecleando Lila Cortés. Seguramente para cuando Hora Cero esté en circulación los números de “likes”, compartidas y comentarios serán superiores.
DE SOBERBIAS Y COSAS PEORES
Durante la edición 2016 del Pa’l Norte en el Parque Fundidora fue contrastante la forma de trabajar de diversos reporteros y fotógrafos, mientras unos demostraron su total profesionalismo y solidaridad gremial, hubo más, muchos más que enseñaron no sólo el cobre sino lo gris y patético de su personalidad, nada que ver con el medio de comunicación al que representaban.
De entrada fueron dos largas jornadas de chamba, extenuantes y pesadas, de sol a sol, y que quienes han estado en la línea de fuego saben muy bien que la chamba termina incluso, más allá de cuando los artistas descienden del escenario: el envío de notas, fotos o video al periódico, página de internet, estación de radio o televisión debe ser casi inmediato, toda vez que se compite, y fuerte, en las redes sociales con las publicaciones casi en tiempo real.
He aquí el detalle: diversos profesionales de la prensa de espectáculos se alternaban los espacios para poder tomar mejores fotos o video, brindándose apoyo y tips para la cobertura de las decenas de bandas y artistas que se presentaron el viernes 15 y sábado 16 de abril. Un aplauso, no, mejor no… Muchos aplausos para quienes formaron estas guerrillas informativas y de camaradería profesional.
El prietito en el arroz o más bien, el arroz quemado fueron las docenas de reporteras y reporteros, fotógrafos y camarógrafos quienes olvidaron su labor profesional, la separación medio-fuente, para convertirse en meros y obsesivos fans de los cantantes y músicos, a quienes asediaban lo mismo en las ruedas de prensa que al salir del escenario en la búsqueda de autógrafos, fotos o selfies, que hasta un recuerdito personal o el abrazo o beso del interprete, en una acción obsesiva-compulsiva rayana en el ridículo.
Lo bueno es que en esta edición del Pa’l Norte no hubo cerveza para los reporteros patrocinados por los organizadores del festival, si no, los ebrios necios representantes de la prensa, hubiesen sido el tema de conversación y hasta de varios memes de Facebook como ocurrió en el 2015. Sólo jochos y aguas y refrescos les dieron a la raza que se fletó el maratónico festival.
Ah, por cierto, la que sufrió en carne propia el abuso de los amantes de lo ajeno fue la reportera Cynthia Pardo del periódico ABC, ya que en plena sala de prensa del Pa’l Norte le robaron su teléfono celular particular. La recomendación para los compañeros del medio: desconfíen de quienes estén a su alrededor en esos eventos.
DEL ALTER EGO
DE LOS REPORTEROS
Periodistas que se sienten directores técnicos de Tigres o Rayados, reporteros policiales que se sueñan como investigadores de crimen o paladines de la justicia, o quienes por cubrir Congreso creen que legislan o por ir a eventos del sector privado o de la banca sueñan con ser millonarios, entrepreneur o asesores financieros, parece ser una constante hoy en día.
Esta es una constante del gremio periodístico desde hace muchos, muchos años. Pareciera que cada vez se renueva y se retroalimenta, crece y se esparce por las redacciones de los periódicos, revistas, televisoras o de medios digitales ese afán de que el reportero o periodista pretenda extrapolar su función con el de su entrevistado o fuente informativa. Son los menos, pero de que los hay, los hay. Y eso es gravísimo, ya que este alter ego de algunos, las minorías, afecta a las mayorías.
Pero hay otra constante, aquella de quienes por tener un gafete de prensa se siente con la capacidad o, más bien, el derecho de abusar de la representación –que no es sinónimo de poder o influyentismo- que su medio laboral les confiere.
Por ejemplo, ahí está el caso de un fotoreportero de El Norte con un par de décadas de experiencia sobre sus hombros, y quien ahora se echó a cuestas a muchos de sus colegas.
Resulta que andan un poco o más bien un harto molestos los fotógrafos de la fuente taurina, ya que en la corrida de hace unas semanas de Pablo Hermoso de Mendoza en la Plaza de Toros Lorenzo Garza, Juan Flores, fotógrafo de El Norte, estuvo durante toda la corrida en el callejón acompañado de su hijo Cristóbal.
Vaya, Flores hasta presumió en redes sociales el haber sido acompañado por su vástago, lo que más encabritó a los gráficos. Se entiende que estés orgulloso de que tu retoño te vea trabajar, en pleno campo de acción, pero lo que cuestionaban sus colegas es que a ellos la empresa les regatea el acceso y eso que van a trabajar, pero los del periodicote consiguen pase a esa zona privilegiada hasta para sus hijos.
Y deja tú, las criaturas: Juanote no se dio cuenta del peligro en el que puso a su hijo y a otros, ya que ha sucedido en anteriores corridas que el toro se desquita con los fotógrafos de la fuente cuando no la emprende contra el matador o los rejoneadores.
La frase lapidaria de algunos decanos de la fuente taurina fue “¡Qué tiempo aquellos!… cuando en El Norte tenía prohibido charolear y conseguir accesos privilegiados para los periodistas de esa empresa.
DESPERTAR A LA FIERA
Así como cada cabeza es un mundo, en cada medio se cuecen habas y hay infiernitos. Y para variar Milenio Diario de Monterrey no fue la excepción durante un par de semanas, a causa, digamos, de párrafos mal redactados y peor aún, con aclaraciones más complicadas.
Con el título de “Homosexualidad: defecto o enfermedad”, el ex rector, ex subsecretario de Educación y ex aspirante a gobernador de Nuevo León, Luis Eugenio Todd, puso a la comunidad Lésbico, Gay, Bisexuales y Transgénero, por criticar su derecho a poder adoptar niños, y sobre todo, al considerar que sus preferencias sexuales son producto de enfermedades psiquiátricas.
Aunque quiso ser muy fino en su redacción, muy educado, el colaborador de Milenio Diario y quien sale con el arquitecto Héctor Benavides dando opiniones de diversos temas políticos y sociales, no pudo evitar resbalar feo.
La página Regio Gay lanzó su carta abierta y se fue a la yugular de Todd, acusándolo de homofóbico.
“Esta mañana de martes, despertamos con una lamentable columna en Milenio a cargo de Luis Eugenio Todd, columnista, catedrático, ex rector de la Universidad Autónoma de Nuevo León y, a juzgar por su escueto texto, homofóbico.
“En su columna, oportunamente llamada ‘Homosexualidad: defecto o enfermedad’, el señor Todd menciona que jamás aceptaría la adopción por parte de parejas del mismo sexo y cita la quinta edición del Manual Diagnóstico y Estadístico de los trastornos mentales (DSM-5) para llamar a la homosexualidad como una ‘diferencia anormal biológica y social’ a pesar de que la homosexualidad fue completamente eliminada de este manual de trastornos en 1987.
“También se atreve a mencionar que hay que tener cuidado con que algunos homosexuales quieran ocupar puestos públicos porque estos ‘no deben ser influenciados por reacciones hormonales adoptadas o de origen’.
“Es triste que alguien con tremenda trayectoria académica y política se valga de anticuadas definiciones e ideas para respaldar su opinión y tratar de hacerla válida en la actualidad. Así no funcionan las cosas, Don Luis”, se señala en el texto.
Más adelante citan: “¿Por qué no valernos entonces del volumen 12 del Journal of Sexual Medicine publicado en septiembre del 2015 en donde se establece que el psicoticismo y los mecanismos de defensa inmaduros están relacionados con las actitudes homofóbicas?
“Pero ¿sabe qué, Don Luis?, nosotros no vamos a rebuscar artículos, estudios o definiciones que sostengan nuestra opinión porque estamos cansados de que se crea que hay que conocer el origen de la homosexualidad para poder respetarla. Es ilógico no respetar a la vida mientras no se conozca su verdadero origen, ¿no cree? Es simplista e intransigente.
“Apelar a las hormonas como impedimento para la plena funcionalidad de un ser humano sería el equivalente de decir que usted ya está chocheando pero, sinceramente, no creemos que sea una manera justa de emitir un juicio de valor.
“Nosotros no vamos a pretender que somos expertos en ciencia y psicología para pedir respeto, Don Luis. Es más, vámonos a un plano más apegado a la cultura pop (hablando de mutaciones) para dejarle una frase de Mystique en la cinta X-men (Bryan Singer, 2000) que dice precisamente lo que pensamos en estos momentos:
“Es gente como usted la razón por la cual teníamos miedo de ir a la escuela cuando éramos niños”, concluye la carta abierta mandada al ex rector de la UANL.
La crisis de Milenio no acabo ahí: ya hay una demanda legal ante la Consejo Nacional para Prevenir la Discriminación Conapred, por violación a los derechos humanos y a la Ley de Equidad en contra de Luis Eugenio Todd, y con ello, contra Milenio Diario de Monterrey por sus comentarios homofóbicos.
Y aunque quiso retractarse de lo que dijo en su primer artículo (Milenio Diario le dio un espacio el jueves siguiente, algo inusual en editorialistas y articulistas que colaboran una vez por semana), a Luis Eugenio le fue peor ya que hasta a los de casa incomodó. Carlos Marín desde la CDMX, antes Distrito Federal, exigió primero explicaciones y después rectificaciones y aplicar los operativos “sana sana colita de rana”, y “curita para la heridita”, a fin de parar el broncón que se les vino encima.
No es para menos, ya que Milenio Diario de Monterrey ha sido más proactivo e incluyente que otros periódicos diarios de la Sultana del Norte en lo referente a los temas relacionados con las comunidades gay, lesbianas, bisexuales o transgénero, con mayores contenidos y coberturas pro y en contra, sin ataques ni represalias o censuras. Pero ahora, ufffs, ya no se ve al periódico de la familia González así, sino como homófobo y represor. Y todo por cuestiones hormonales de quien escribió un texto confuso.
ABRIL ME GUSTÓ
PA’ QUE TE FUERAS
Apenas y cumplió seis meses y tres semanas como director de Radio y Televisión de Nuevo León Canal 28, Luis Yermark Torres tuvo que dejar el puesto quesque por motivos personales y convenir a sus intereses particulares, según la versión oficial.
Que si se llevo o no un refrigerador marca Mabe de 7 mil pesos que era mobiliario de un estudio; que también se dice permitía a sus colaboradores y amigos que lo acompañaron en esa aventura-apuesta-proyecto que fue su fugaz gestión hacer y deshacer a sus caprichos y anchas en detrimento del canal y la radio estatales, o que no hizo ni dejó hacer al personal proyectos ni propuestas sólidos y duraderos, estas y otras versiones se suman a la calamitosa situación que por años ha prevalecido en ese medio de comunicación público.
Si sorpresiva fue su designación en octubre 6 del año pasado, trepidante y catastrófica es ahora su renuncia, voluntaria o no, motivada por el ataque frontal de Mario Gámez en Dominio 96.5, enojado como lo ha señalado este Apuntador por meses de haber sido excluido de la propuesta final de dirigir al Canal 28, o por los señalamientos fundados de otros críticos de este medio estatal, como lo ha sido este espacio.
De hecho, lo que se sabe es que en el caso sencillo del refrigerador sustraído –que el renunciado dijo no haberse llevado para uso en su casa particular-, hay corresponsabilidad legal y administrativa de Maricruz Saracho, coordinadora de Administración quien autorízó y ordenó a empleados a sacar el aparato del estudio, amén de otros coordinadores de área cómplices por omisión del usufructo indebido de bienes propiedad del estado. La Secretaria Anticorrupción o la fiscalía encargada, deben de proceder al respecto. O las reiteradas quejas contra el coordinador de Producción, Gustavo Iglesias por los tejemanejes que tiene con patrocinadores y agencias publicitarias y la protección a su jefe de camarógrafos Jesús Monjaraz.
Sea como sea, este problema deja moribundo un intento más de levantar a una institución en vísperas de cumplir 35 años de existencia, la cual frente a los dislates, fallas y telebasura y radiomugrero que impera en la Sultana del Norte, representan opciones válidas para darle al gran público contenidos positivos y apropiados, pero sin que esto implique ser aburridos o excluyentes de las grandes masas.
Nunca llegaron los 300 millones de pesos que le fueron prometidos, no se modernizaron los equipos ni las flotillas de vehículos del personal, como tampoco hubo cambios sustanciales en la programación cotidiana, algo que pudo y no quisieron hacer Torres y banda que lo acompañaron en este intento de refundar la televisora y la radio públicas, en la llamada Nueva Independencia, y que ahora, con su bochornosa huida, perdón, salida, echa más lodo a la alicaída imagen que se tiene sobre el sistema RTVNL.
¿Qué sigue ahora tras la designación de Osvaldo Robles cómo director de ese sistema público de medios? ¿Cuál es el proyecto real, serio, concreto y a largo plazo que tiene el Gobierno estatal y Comunicación Social para ahora sí ponerse a jalar en serio?
Robles, exreportero de El Norte y durante seis meses director de Prensa en el actual gobierno, se sacó el tigre en la rifa y ahora tendrá que , tras el Refrigerador-gate, limpiar la casa y dejarla bien presentada y libre de pecados, ya que la sospecha de actos de corrupción o vil robo de equipo más abusos en el pago de compensaciones a algunos empleados vía horas extras o jornadas ampliadas, o convenios publicitarios. Abusos cometidos desde antes de la llegada de Luis Yermak y que nadie quiso corregir por falta de voluntad, interés, capacidad o valor o todos juntos.
Pero sobre todo: ¿Existe realmente un proyecto definido, con rumbo y visión a mediano plazo para Radio y Televisión Nuevo León? O ¿Sólo será borrón y cuenta nueva para que todo siga igual?. Seguiremos informando.
Seguiremos informando.







