Estaba El Apuntador con la panza al sol disfrutando de la Semana Santa en la Presa La Boca -con un caguamón en la mano y saboreando unas mojarras fritas porque la crisis está dura-, cuando por poco se le atoran las espinas en la garganta al conocer a detalle sobre un escándalo extra periodístico en El Norte.
Todo empezó cuando por medio de un escrito anónimo -que se distribuyó por redes sociales igual o más que las fotos del trasero de Janet García, la chica del clima del programa Hoy de Televisa México-, se denunció un presunto acoso sexual que sufrió una fotógrafa que trabajó dos años en el periodicote de Washington y Zaragoza.
Aclarando que por política editorial en La Caja de Pandora no se abordan temas personales, sobre todo infidelidades o asuntos íntimos de los protagonistas de este tan odiado espacio, el siguiente caso romperá con esa cláusula pues es del dominio público a raíz de la polémica campaña #MeToo.
Además, porque el mismo acusado y exjefe del departamento de fotografía de esa empresa, César Pauli, se encargó de compartir detalles sobre la breve batalla que emprendió contra El Norte y que al final ganó, para que fuera liquidado al cien por ciento conforme las leyes laborales.
“Buenas tardes a todos. Después de casi 21 años de trabajar para el periódico El Norte, les comunico que hoy fue mi último día. No tengo más que palabras de agradecimiento por el apoyo recibido de todos ustedes. Saludos”, escribió Pauli a través de un grupo de WhatsApp tras ser despedido.
¿Pero qué pasó dentro del periodicote que provocó tanto escándalo, conjeturas, adivinanzas, morbo, ruido y rumores?, se preguntarán los lectores.
Resulta que el 3 de abril pasado, para ser exactos, circuló como chisme de lavanderas un texto donde, según una persona que dijo haber trabajado como fotógrafa en El Norte, denunció a detalle el presunto acoso por parte de Pauli y de otro colega que continúa en esa empresa.
Sobre la identidad del segundo involucrado, el consejo editorial de La Caja de Pandora decidió no publicar el nombre porque todavía no se toman cartas en el asunto dentro del departamento de Recursos Humanos de El Norte, aunque todo el gremio y media zona metropolitana ya conocen su nombre y apellidos.
La gravedad de la acusación, aunque fue en el anonimato -que es lo que se critica a #MeToo-, es que la afectada escribió que había interpuesto una denuncia judicial ante las autoridades competentes, mientras que en el periodicote habían preferido hacer oídos sordos para evitar mayor escándalo.
Se desconoce si la afectada pidió al periódico de la familia Junco de la Vega resarcir el daño con una compensación económica antes de hacer público su caso, pero lo que sí ocurrió fue que El Norte no aguantó la presión y puso el cuello de Pauli en la guillotina para cuidar su imagen.
Para salvarse del escarnio y enjabonar el nombre de la empresa, el director general, Alejandro Junco Elizondo, dio instrucciones para que el 4 de abril pasado Pauli fuera despedido como jefe de Fotografía.
En los siguientes días aparecieron en los pasillos unas cartulinas con los cinco nombres, fotografías y puestos de los integrantes del Comité de Ética de El Norte titulado: “Te escuchamos, te atendemos… resolvemos”.
“El respeto, la dignidad en el trabajo y una cultura de cero tolerancia a la violencia de género son parte de los principios y valores del Grupo Reforma. Si te encuentras en una situación de acoso sexual, hostigamiento sexual, acoso laboral o actos de discriminación, no lo dejes pasar, ni dejes que el hecho crezca”, se lee.
Claudia Guerra, coordinadora de la sección Vida y Suplementos; Víctor Imbert, de Recursos Laborales; Rosario Elizondo, gerente de Crédito y Cobranza; José Grajeda, director de Arte Editorial, y Claudia Beltrán, gerente de Sistemas, son los miembros del Comité de Ética.
Se sabe que el sábado 13 de abril Pauli volvió para recoger una cafetera que había dejado en el departamento de Fotografía donde mandó después de que el cargo le fue heredado por su exjefe, Juan José Cerón, pero no le fue permitido el acceso. Y fue su excompañero, Antonio Ordaz, quien se la entregó en la planta baja.
Algunos testigos del día de despido cuentan que Pauli llegó al sexto piso a laborar como un día normal, pero fue sacado no de buena manera por Víctor Imbert y unos guardias, como lo ha hecho El Norte en infinidad de ocasiones cuando se deshacen de empleados que resultan indeseables.
La telenovela interna no ha terminado, pues Claudia Susana Flores y Miguel Ramírez se andan disputando el trono para ser las cabezas de esa área, y todo indica que la primera lleva las de ganar, por muchas razones que no se pueden detallar todavía en esta tan leída columna.
Cuando Cerón dejó el cargo hace ya varios años, precisamente Ramírez y Pauli se disputaron la jefatura que, al final, recayó en el segundo. Y, para ser sinceros, en el plano laboral los zapatos no le quedaron grandes. Pero como dijo El Cochiloco: “Una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa”.
El domingo 14 de abril, antes del partido Rayados contra Santos, Pauli acudió como fotógrafo al estadio BVVA a nivel de cancha -pero con una acreditación especial, nunca más con la de El Norte-.
Ahí compartió con sus colegas detalles, nada avergonzado, sobre la relación laboral que tuvo con su excompañera sin abordar el tema del supuesto acoso sexual, y cómo obtuvo su liquidación al cien por ciento, cuando la empresa sólo quería darle 60 mil pesos por 21 años de antigüedad.
Y quienes lo vieron, obviamente con morbo después de todo el escándalo, dicen que caminaba por el césped con el pecho inflado. Victorioso.
ABC… DANDO DE QUÉ HABLAR
Cambiando de tema drásticamente, en el portal del periódico ABC se permite “volar” a los reporteros jóvenes cuando se trata de “vender” una nota a sus jefes, exagerando las declaraciones de un entrevistado cuando son “off the record”, es decir, para no publicarse.
“Alvarado aseguró que se rompería una relación laboral con los profesores, siempre y cuando el acto del CRIMEN fuera de índole más grave, pero no se hará por una recolección de firmas”, publicó la reportera Berenice Rojas en el portal de la empresa de la familia Estrada.
Esa supuesta declaración no se oye en la grabación de una entrevista que se hizo a Héctor Alvarado Lumbreras, director de Relaciones Institucionales de la Universidad Autónoma de Nuevo León, en relación a las acusaciones anónimas sobre acoso sexual contra un maestro de la Facultad de Artes Visuales.
Para quienes no estén familiarizados con el lenguaje periodístico, “volar” es sinónimo de inventar, en este caso una declaración. Y “vender” es como echarle más crema a los tacos, es decir, que un reportero(a) quiere hacer más atractiva una nota para ocupar un mejor espacio, aunque mienta. Eso pasó en el ABC.
Claro que cuando se pidió el derecho de réplica por parte del funcionario de rectoría, Eduardo González y Juan Antonio Martínez, director de Relaciones Institucionales del Grupo Radio Alegría (GRA) y director editorial, respectivamente, tuvieron que recular, desconociéndose la sanción a la reporterita.
Y oooooootra baja más hubo en el ABC con la reciente renuncia de Adrián Navarro como editor en la página web y redes sociales, pues solamente duró un suspiro, tiró el arpa por segunda ocasión en menos de dos años y medio, emigrando a Vanguardia de Saltillo por un mejor salario.
De inmediato se notó la ausencia de un editor web, pues en el perfil de Facebook del ABC un miércoles publicaron una nota que, se supone, ¡debió de haber salido un día antes!
La citada información era sobre la fecha límite para que la gente adquiriera los boletos para la final de la Concachampions entre Tigres y Rayados.
Pero volvieron al tema de las renuncias en el ABC, hace pocos meses Mario Alberto “mil cachuchas” Palacios le aventó el arpa a Juan Antonio Martínez, siendo la segunda vez que también lo hacía, como Navarro, la primera porque no aguantó las poses de jefe de Erick Muñiz.
Por cierto, y ya que se está mencionando a Muñiz, hay que decir que ya no forma parte de las filas de ese periódico, pues hace unos días acaba de presentar su renuncia al cargo.
Muñiz acaba de agarrar un empleo muy choncho en Notimex. Lo que va a suceder es que le va a heredar la corresponsalía de La Jornada a su amigo del dedo chiquito Juan Alberto Cedillo, quien sigue enviando a Proceso notas de Coahuila y Tamaulipas aunque su residencia está en Monterrey.
HASTA LUEGO AGUSTÍN
Hablando de bajas, después de muchos años como corresponsal en Matamoros, editor del diario popular Media Hora, y desde hace casi un año como subdirector editorial de Hora Cero Tamaulipas-Valle de Texas y del periódico mensual Doctors, quien volará muy alto es Agustín Carlos “Tin” Lozano.
El egresado de la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL recibió una oferta que no podía rechazar de su amiga Sanjuana Martínez para ser subdirector de Información Nacional de la agencia de Notimex, por lo cual agarrará su perrito, una dotación de empalmes de Zuazua y se irá a radicar a la CDMX a partir del próximo mes.
Lozano se inició como reportero policiaco a mediados de los ochenta en El Diario de Monterrey y fue editor del Extra de la mañana, ya desaparecido; a comienzos del nuevo siglo emigró a Matamoros, Tamaulipas, donde fue director editorial de El Mañana y El Bravo, antes de trasladarse a Reynosa.
Quienes lo conocen saben que es un excelente periodista, director y editor, además de que no se raja como encuestador; se le reconoce como una persona de gran corazón que sabe hacer amigos; es buen anfitrión en la casa de su mamá en Zuazua en tiempos de vacaciones, y excelente cocinero que no permite que nadie meta mano a la parrilla cuando está en ese rol.
Lozano tiene una añeja amistad con la nueva directora general de Notimex, la cual está haciendo su equipo dentro del edificio de la calle Morena 110 de la colonia Del Valle en la capital del país. Y tiene claro que va a un proyecto editorial sexenal, mismo que culminará cuando cumpla con la edad para pensionarse.
¡Mucha suerte gran amigo Tin! Y gracias por toda tu entrega a Hora Cero.
RETAZOS
En otros asuntos, vaya paliza la que le dieron a los encargados de la columna futbolera San Cadilla que se publica diariamente en el suplemento Cancha de El Norte.
Todos los que conocen este espacio saben de sobra la soberbia con la que se maneja este espacio editorial donde se ventilan los chismes, rumores y trascendidos del futbol regiomontano.
Y conste que no se está hablando del exacerbante regionalismo de la columna, donde los equipos locales son el Alfa y Omega del futbol profesional en México, sino del tono tan sobrado con el que se redacta el espacio, que se cree infalible y perfecto.
Pero ¿adivinen qué? Nadie es perfecto, ni El Apuntador, y mucho menos San Cadilla, que hace unos días fue exhibido de fea manera por un trascendido que publicó donde relacionaba al delantero de Tigres, Julián Quiñones, con un incidente de violencia en una casa del municipio de San Pedro, donde una persona resultó lesionada con un tenedor.
El problema es que Quiñones no tenía absolutamente nada que ver con el citado problema, pero a diferencia de lo que sucede en Monterrey, donde jugadores y hasta directivos le tienen pavor a lo que publica San Cadilla, en esta ocasión el colombiano no se quiso quedar callado ante la injuria y publicó un fuerte tuit de reclamo.
“Con razón les dicen que son pésimos periodistas o reporteros o chismosos como sea que les llamen a ustedes yo solo sé que estoy fuera de todo ese problema que me están montando y hasta donde yo sé yo vivo en un departamento no en una casa saludos chismosos”, hasta aquí el tuit del jugador que se transcribe textual, no vayan a andar pensando que el columnista no sabe usar las comas.
El asunto es que al final Quiñones tenía razón, pues él no tuvo absolutamente nada que ver con el citado incidente y San Cadilla había publicado un dato falso, así de simple y así de sencillo. Tan seguro estaba de su verdad, que hasta le dedicó al espacio una celebración irónica cuando días después metió un gol.
Sin embargo, ¿qué creen que hizo la columna deportiva de Cancha ante la exhibida y la paliza en las redes sociales? ¿Se disculpó? o ¿aclaró el dato? ¡Para nada! decidieron montarse en su consabida soberbia y arremetieron contra el jugador.
En una columna que, la verdad, raya en la locura, San Cadilla se montó en su macho diciendo que ellos no mintieron, que todo el asunto surgió después de que un elemento de la Policía de San Pedro les filtró un reporte donde se daba a conocer que un Julián Quiñones estaba relacionado con el hecho de sangre… algo que evidentemente no fue cierto, pues el informe oficial estaba equivocado con el nombre.
Rasgándose las vestiduras, San Cadilla gritaba (bueno escribía) una y otra vez que ellos no mintieron, que en todo caso los que faltaron a la verdad fueron los elementos de la Policía de San Pedro, a quienes Quiñones debería reclamarles.
Aquí el asunto es que son tan soberbios que no pueden reconocer que se equivocaron, que publicaron algo que al final no fue verdad y que su récord infalible estaba manchado de fea manera.
Estarán de acuerdo, lectores, que San Cadilla tiene la capacidad de confirmar con una, dos o tres fuentes distintas un asunto tan delicado como un hecho de sangre donde se ve involucrado un jugador profesional de futbol, sin embargo, en este caso decidieron irse como gato al bofe pensando que nadie les iba a decir nada.
Hay golpes que duelen mucho y uno de ellos es el que va directo al ego.
Lo malo para Quiñones es que no sabe el alacrán que se acaba de echar a la espalda y si no le creen al columnista, nomás estén al pendiente de San Cadilla en los próximos días, donde van a ver, traerán de bajada al jugador.
En temas más ligeros, el que dejó al auditorio del Telediario matutino con cara de ¿what? es el joven reportero Erik Solheim Rocha, quien tiene una forma bastante particular de usar los llamados EarPods, como se le conoce a los audífonos inalámbricos que vienen con los nuevos modelos de iPhone.
Quienes usen estos audífonos, bastante incómodos por cierto, pueden testificar que hay una forma de ponérselos, que es colocando la parte donde está el micrófono hacia abajo, buscando con ello mayor claridad en las llamadas.
Sin embargo, para sorpresa del auditorio, Solheim apareció en un enlace del Telediario con los EarPods ¡al revés!, lo que dejó extrañados a más de dos.
Quién sabe, a lo mejor el joven reportero acaba de encontrar una mejor manera de usar estos aparatitos o a lo mejor al ponérselos de esta forma evita interferencias en su enlace. La verdad quizás nunca se sepa.
Y después de este apunte técnico va la gustada pregunta de la quincena: ¿quién es el segundo fotógrafo de El Norte que será despedido por el escándalo del supuesto acoso sexual?
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