Estaba un día El Apuntador haciendo un recuento de cuántos proyectos editoriales impresos de Multimedios huelen a difunto, toda vez que hace semanas cerró su matutino popular Express en Monterrey, cuando llegó a sus manos una edición especial de La Afición dedicada al Súper Bowl donde, literalmente, ¡le hicieron “el fuchi” a sus propios empleados!
Primero hay que contextualizar para que mejor se entienda. La Afición se llama a las páginas deportivas de Milenio con ediciones en Torreón, Tampico, Toluca, Puebla y la Sultana del Norte que pertenece a Multimedios, la empresa de mi carnal Francisco “Pancho’ González.
Como los deportes siempre han sido prioridad para Multimedios, La Afición tiene su propio programa diario, de media hora de duración, producido en la Ciudad de México y que puede verse en Milenio Televisión.
Entonces los jefes de jefes destinan un buen de sueldos en pagar la nómina a tanto talento editorial como son reporteros, editores, correctores y diseñadores. Sólo en Monterrey hay como diez personas que se dedican exclusivamente a los deportes.
Pues bien, sabrá Dios qué directivo de Multimedios hizo un análisis muy sesudo (de sesos, de materia gris dentro de la cabeza), llegando a la conclusión de que los empleados son “unos buenos para nada” y contrataron una empresa externa para hacer un suplemento especial.
¿Qué? ¿Cómo? ¿De parte de quién?, se preguntó más de uno que ya siente la lumbre cerca para ser despedido por “inútil”, así tal cual, porque ningún reportero, diseñador, editor y corrector fue requerido para participar en la elaboración del producto especial que circuló el primero de febrero previo al Súper Bowl.
Resulta que algún directivo de Multimedios propuso al señor González y sus cachorros que para tan brillante idea debían contratar a la compañía Cyan Media Lab, propiedad de Ramón Alberto Garza, ex director de El Norte en sus mejores épocas y director actual de Magenta, además de socio de Reporte Índigo.
¿Pero por qué esa extraña decisión si en el brazo empresarial de Multimedios que se dedica a los periódicos hay un montón de empleados con amplia experiencia y hacen ediciones especiales a dependencias de gobierno, al club Tigres y a su nuevo juguete los Sultanes?
Uno de ellos es Jaime Luna, editor de La Afición y responsable de hacer productos editoriales en papel couché, pastas finas y diseños vanguardistas, presentado como una eminencia en el ramo, pero que esta vez fue marginado con todo y su sabiduría en el suplemento de futbol americano.
Pero no es el primer producto que Cyan Media Lab hace para los González. El Apuntador anduvo como sabueso y se enteró que se firmó una sinergia entre los González y Garza para elaborar suplementos o revistas mensuales. Y la pregunta es la misma: ¿y el talento local no merece trabajar más y, obviamente, ganar más, en vez de que otros externos sean los ‘ganones’?
El suplemento del Súper Bowl que llegó -en sobre cerrado- al penthouse de El Apuntador en el piso 20 del Pabellón M no es nada del otro mundo, pues cualquier diseñador de Milenio con experiencia lo hubiera hecho igual, o mejor.
Es un atentado a la inteligencia de los que trabajan diario y con cada vez menos sueldo en la empresa ubicada en la Colonia Roma en Monterrey, ya que en la portada aparecen los cascos de los Carneros y los Patriotas con una cabeza y un sumario. ¡Ohhhhhh, cuánto seso chamuscado! ¡Cuánta creatividad y brillantez!
En la página dos está la lista de los directivos del Grupo Milenio; siguen los tres de La Afición México (obvio Luna no aparece), así como los encargados de las publicaciones de Milenio en Monterrey y la provincia.
Y en un espacio pequeño se puede leer: Realización CYANMEDIALAB en mayúsculas. Hay un domicilio en la Colonia Cetro de la Ciudad de México que se desconoce si es de la empresa de los González, o la de Garza.
Para no sacar totalmente de la jugada a los empleados de Milenio, en la página 5 se le dio un espacio editorial a Carlos Contreras Legaspi, coordinador de Deportes/Milenio, porque todos los demás textos pertenece a plumas de la compañía contrata como Carlos Ledesma, César Vargas y Juan Reyna Loa, entre otros.
El producto es de 50 páginas con la mitad de publicidad, portada couché brillante y las interiores en papel periódico. Y su contenido editorial de análisis, comentarios y estadísticas cualquier empleado de Milenio lo hubiera hecho sacado de Google, de la NFL y sitios de los equipos.
Aunque usted no lo crea, la única entrevista que hizo el equipo editorial de Cyan Media Lab fue a Rafael Septién, pateador mexicano que jugó un Súper Bowl con los Vaqueros de Dallas pero no se colocó el anillo de ganador, y que está firmada por Michel Cruz.
Tampoco se trata de decir que todo esta mal en el suplemento. Hay algunas páginas en interiores que se ven atractivas, especialmente porque se le nota el trabajo que aplicaron para el diseño.
El Apuntador desconoce a cuántas decenas, centenass o millares de pesos, o quizá millones, asciende la sinergia que firmaron las dos compañías de los González y Garza, lo único cierto es que en el contrato se excluye toda relación con el personal de Milenio Monterrey. La línea directa es con la Ciudad de México.
RETAZOS
Un merecido homenaje recibió el pasado 14 de febrero el decano del periodismo deportivo de Nuevo León, José Ángel Chávez Córdova, en el Club Primavera ubicado por la carretera Miguel Alemán, al cual acudieron amigos y familiares.
En el mismo evento fue presentado un libro que dedicó a Chávez Córdova y al escultor Cuauhtémoc Zamudio, escrito por Jesús Amaro, quien trabajó en El Regio y El Porvenir en la década de los años setenta.
Muchas felicidades por estos logros.
Quien se llevó el oso de la quincena por no prepararse ante de hacer una pregunta, más cuando se la vas a hacer al presidente de la República, fue Uriel Vélez, del periódico ABC, quien fue corregido ni más ni menos que ¡por Andrés Manuel López Obrador!
Resulta que en la conferencia mañanera que se llevó a cabo en Monterrey, Uriel se pasó por el arco del triunfo las reglas básicas de urbanidad reporteril y a gritos demandó la atención del presidente. Cuando finalmente la obtuvo, le hizo dos preguntas sobre las tarifas del transporte y el Seguro Popular.
El graaaaan problema es que ninguno de esos dos temas son de competencia del presidente de la República, o sea del gobierno federal, sino del gobernador del Estado. Dicho sea de otra forma AMLO se quedó con cara de “¿Y yo por qué?”.
Obviamente el presidente aclaró al despistado reportero que ninguno de esos dos temas le competían, que eso se lo tenían que preguntar a “El Bronco”, quien de inmediato tomó la palabra para echarse un rollo al respecto.
Y ahí se quedó el pobre Uriel, con cara de “yo no sabía que ese no era tema presidencial”. De hecho en honor a la verdad, quien también intentó -sin éxito- montar a López Obrador (pero esta vez no por ignorancia, sino como una forma de fastidiar a “El Bronco”) fue Sandra González de Multimedios, quien quiso insistirle en el tema a AMLO con los mismos resultados.
No se puede dejar a un lado el hecho de que el tema de las acreditaciones para la gira presidencial fueron un verdadero relajo, pues la SEDENA tenía a sus acreditados, presidencia a otros y una empresa privada encargada de la organización del evento del Salón de la Fama a otros más.
El tema fue que hubo un momento en que estas tres instancias no se pusieron de acuerdo, no compartieron sus listas y los reporteros tuvieron que estar con la incertidumbre de no saber si iban a entrar a los eventos del presidente de la República en Nuevo León.
Todo parece indicar que la estructura de medios de la presidencia apenas está aprendiendo los detalles de la chamba, por eso hay que esperar que en próximas giras la cosa esté más organizada.
Volviendo con Multimedios, resulta que el Telediario de María Julia “Sinfuente” se amplió media hora y la pregunta es obligada: ¿qué sentirá Willy González, el jefe de Deportes, porque su programa Futbol Al Día fue recortado de la noche a la mañana?
Basta recordar los tiempos cuando Roberto Hernández Jr. (QEPD), hacía el berrinche de su vida cuando la señora se robaba ¡un minuto! de ese segmento y despotricaba al aire contra ella por esa situación que se repetía un día sí y el otro también.
Pues esta vez no fueron 60 segundos los que perdió Futbol Al Día, un programa deportivo venido a menos tras la muerte de “Don Robert”, sino que lo movieron media hora en su horario habitual, para poder regalarle este tiempo a uno de los íconos femeninos de la televisión de Nuevo León que se tiene bien ganado el apodo de “Sinfuente”.
Para quienes se preguntan por qué los cambios, pues resulta que Multimedios decidió dejar de transmitir el Futbol al Día nacional, un remedo del Futbol al Día de Monterrey con la única diferencia que en lugar de echarle flores a los Tigres, lo hacían a las Chivas y el América.
No es tan complicado explicar esta decisión: a nadie le importaba Futbol al Día Nacional.
En otros asuntos, donde hubo un cambio tan esperado como inesperado fue en la Facultad de Ciencias de la Comunicación de la UANL, con la llegada de la nueva coordinadora Moncerrat Arango en sustitución de Francisco Valdez Rincón, quien estuvo dos años al frente de la institución.
Sin decir “¡agua va!” llegó a la Unidad Mederos el viernes por la tarde el secretario general de la Máxima Casa de Estudios, Santos Guzmán López, para dar posesión a Arango, misma que deberá culminar el proceso para elegir al director de una terna que será enviada a la Junta de Gobierno. ¿Cuándo? Sabrá Dios.
Valdez Rincón tenía la esperanza de continuar en el cargo como director después de presentar trabajo y haber apaciguado las aguas internas, pero no contaba con la astucia del rector Rogelio Garza Rivera, quien tomó la decisión después de partir el pastel por los 40 años de la FCC donde hubo hartas sonrisas.
Se dice que en la UANL “trabajo mata grilla”, pero esta vez fue lo contrario: “grilla mató trabajo”, según los allegados al maestro en ciencias. Pero si algo tiene la institución con más de 200 mil estudiantes, es que una vez pasadas las tormentas en las facultades y preparatorias todos los soldados se cuadran al general.
Prueba de ello es que las actividades en la FCC continúan, como lo fue la conferencia magistral que dicto el conductor del noticiero Hechos de la Mañana, Jorge Zarza, el pasado 19 de febrero.
El evento contó con una muy buena participación tanto de estudiantes como catedráticos, quienes tenían mucho interés en escuchar las experiencias del conductor de uno de los espacios informativos estrella de TV Azteca.
Y ahora un tema que vale la pena comentar pues ha sacudido violentamente los medios de comunicación europeos y mundiales.
Se trata del escándalo que estalló en el prestigiado periódico alemán Der Spiegel, cuando se comprobó que uno de sus mejores reporteros, Claas Relotius, había inventado datos, personas y hasta lugares para sus reportajes.
Esta increíble historia surgió después de que Juan Moreno, un periodista freelance que hace trabajos para Der Spiegel, comenzó a sospechar de la veracidad de las entregas de su compañero cuando le asignaron elaborar a cuatro manos un reportaje que se publicó con el encabezado: La frontera de Jeager, que hablaba sobre la caravana migrante y los milicianos norteamericanos que buscaban impedir su ingreso a los Estados Unidos.
Cuando vio la información que envió su compañero, muchas dudas comenzaron a asaltar a Moreno, quien detectó cosas que nadie en el periódico había querido ver.
El problema era que en la redacción nadie quiso creer en sus sospechas, después de todo estaba dudando de la veracidad de uno de los mejores reporteros del periódico, ganador en cuatro ocasiones el gran premio de periodismo alemán, además de que había sido designado Periodista del año por la CNN.
Y aunque inicialmente le ordenaron que hiciera a un lado sus dudas, Moreno siguió investigando hasta que fue encontrando evidencias de que su compañero no había entrevistado a las personas que citaba en su reportaje y que, incluso, ni siquiera había viajado a Arizona.
Poco a poco los encargados del periódico quedaron abrumados por las evidencias de que su reportero estrella no había hecho las cosas con honestidad y tras una profunda investigación detectaron, horrorizados, que los trabajos de Relotius eran pura ficción.
Obviamente el escándalo ha sacudido a la sociedad alemana y europea, al grado que Der Spiegel se vio obligado a insertar una leyenda en todos los trabajos firmados por Relotius que advierte a los lectores que esa obra podría haber sido un invento.
Este tema invita a la reflexión pues, explicaron los editores de Der Spiegel, uno de los motivos por lo que Relotius era considerado uno de sus mejores reporteros era porque siempre entregaba reportajes perfectos, con el testimonio de personas que ningún otro periodista había podido entrevistar.
Curiosamente lo relatos de este vergonzoso hecho levantan el testimonio de Relotius, quien reconoce que primero inventó una cita textual, luego algún hecho para, poco a poco, ir elevando el nivel del engaño hasta fabricar por completo un reportaje.
Es un hecho que el periodismo alemán no es el único que tiene reporteros que pasan ficciones como reportajes reales… sin irse tan lejos en Nuevo León hay “corresponsales” que mandan trabajos firmados en Tamaulipas pero escritos en la tierra del cabrito y la carne asada.
Lo interesante sería saber cuál será la reacción de estos medios mexicanos cuando sus “corresponsales aviadores” sean exhibidos por alguna fuente o persona afectada por sus datos inventados.
¿Se disculparán? ¿despedirán al “volador”? ¿harán como que “la virgen les habla”?
Quizás no se tendrá que esperar tanto tiempo para conocer la respuesta a esta duda.
Y ahora la pregunta tan esperada de la quincena: ¿cuántos días faltan para que en Milenio haya una nueva rasurada de personal toda vez que se dieron cuenta de que La Afición la pueden hacer manos externas?
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