Un embrujolo llevó al desierto

Ha hecho de todo, pero si tuviera que elegir entre ser el presidente de la República o un narcotraficante, se decidiría por esto último, por una simple razón: para darle vida a un personaje que sea más fuerte y poderoso a nivel interpretativo.
Tras 20 años de carrera y a unos meses de haber obtenido el Ariel como mejor actor por la película Desierto Adentro, Mario Zaragoza todavía saborea ese triunfo, pues para él, tiene un significado muy especial.
“Soy afecto a los reconocimientos. A mí me gusta estar en la mente de los compañeros y como este es un reconocimiento que nos otorgamos los integrantes de la industria cinematográfica en México, me interesaba obtenerlo porque es la máxima distinción a la labor que yo emprendo, que es la actuación y, en este caso, es el de protagonista, justo el que me faltaba.
“Ya había obtenido el actor de cuadro y había ganado el de co-actuación, pero me faltaba el mero bueno que es el Ariel al mejor actor y ya lo tenemos. Estoy muy contento por esto, satisfecho y también orgulloso. Ahora hay que gozar este momento que todavía está durando y esperar al año que entra a ver qué pasa”, subrayó el actor nacido hace 49 años en Guadalajara, Jalisco.
Con la seguridad que le dan los años y el empeño que ha puesto en su trabajo, Zaragoza confiaba en que en esta última edición del galardón otorgado por la Academia Mexicana de Ciencias y Artes Cinematográficas, él sería el elegido.
“Yo había estado revisando el trabajo de los compañeros, porque estaba asegurándome de ganar y pensaba en mi interior: ´sí me lo dan, si me lo dan´ y todas las personas cercanas a mí me apoyaban y me lo repetían constantemente.
“Entonces estaba analizando las probabilidades de que el premio fuera para mí, porque también influye mucho la película, pero yo iba muy seguro de que iba a ganar. En la misma terna estaba Diego Luna y otro muchacho que no recuerdo su nombre (Juan Pablo Hernández) y cuando me nombraron, me quedé sentado y pensé: ´sí, fue a mí´”, recordó quien además participó en la producción de El Hombre en Llamas al lado de Denzel Washington.

POLICHAMBISTA
Antes de probar las mieles del éxito, Zaragoza tuvo que esperar años porque su camino al medio de la farándula fue a paso lento, pero seguro. Cuando estaba por concluir la década de los 80 decidió cambiar de vida y emprender una nueva ruta.
“Yo tenía un trabajo en la Tesorería del Distrito Federal, tenía mi taxi, era DJ, vendía cuadros, vendía ropa, hacía lo que quieras, cualquier cosa que te imagines, pero al mismo tiempo consideraba que no hacía nada.
“Fue cuando tenía 27 años, en 1988, cuando entré a la escuela de actuación. Me acuerdo que mi hermano me dijo que se iba a inscribir a un curso y yo también dije:´ voy a probar y así empecé a estudiar en una escuela que se llama Doble Espacio, de Morris Zabariego, pero me salí porque tuve problemas con una de las compañeras”, dijo.
Este suceso no detuvo las aspiraciones del jalisciense, pues ya había sembrado la semilla de la vocación y entró a una compañía de teatro, donde empezó a trabajar ya en forma profesional.
“Como no quería dejar la actuación me conseguí un grupo de teatro que se llama Laboratorio de Patafísica y ahí empecé con ellos. Como no había espacio para estar en escena, me dieron oportunidad de colaborar en la iluminación.
“Al poco tiempo el protagonista no asistió y me dieron el personaje, que era un rey; era muy bonita obra… Filosofías de la imaginación, de Luis Cárdenas, quien es homónimo de un famoso director, y nos fue muy bien en esa breve temporada en un teatro pequeño”, compartió el villano de la telenovela Eternamente Tuya.
Posterior a esa primera experiencia sobre un escenario, el entrevistado fue a solicitar empleo al Hijo del Cuervo, un teatro bar, dirigido en ese entonces por Alejandro Aura, que fue un importante punto de reunión al que asistían muchos artistas, comediantes e intelectuales.
“Al Hijo del Cuervo llegaban compañeros como el Güiri, Güiri (Andrés Bustamante), Eugenia León, Jesusa Rodríguez, Pita Amor. Había un cartel impresionante de actores, cantantes, poetas, había gente que acompañó alguna vez a Agustín Lara, en fin, estaba plagado de gente talentosa y yo era el jefe de foro. Ayudaba a poner las luces, el sonido , etcétera y regresé a la escuela”, destacó.

CON EL PIE DERECHO
Al terminar sus estudios de actuación en 1992, el actor realizó una obra de teatro que fue como su amuleto de la suerte, porque de ahí inició una productiva carrera en cine, teatro y televisión.
“Ya como egresado hice mi primera obra titulada Cura y Locura, homenaje a Artaud, de Juan Tovar, dirigida por nuestro maestro Morris Zabariego y también obtuvimos el reconocimiento Manolo Fábregas como mejor actor. Así empezamos con el pie derecho y fue como haber recibido mi diploma”, señaló.
Explicó que ese premio surgió a raíz de un concurso de teatro independiente que se realiza en el teatro Virginia Fábregas, por lo que se inscribieron y ganaron en la categoría de mejor actor y mejor director por la obra.
Un par de años más tarde, Zaragoza se presentó con el monólogo Icano del Mex Mex , cuya interpretación llamó la atención del director Javier Patrón Fox, socio de Carlos Carrera.
“Javier Patrón Fox fue mi vecino allá por Villa Coapa en México y es director de cine. Entre otras cosas ha hecho Capadocia y es socio de Carlos Carrera, porque juntos tienen Cucamonga, una empresa que hace publicidad para televisión. Un día Javier llevó a Carrera a ver el espectáculo, y luego él me invitó a participar en una película.
“Me llevó a hacer el casting y cuando me dijo que la trama era sobre un muchacho que se enamora de su maestra y tiene relaciones con ella, me interesó mucho. Después supe que yo haría el papel del niño cunando estuviera grande, es decir, el protagónico”, aseveró.
Sin embargo, Zaragoza no quedó conforme con su actuación en esa primera película que fue bien aceptada por la crítica y por el público, por lo que decidió mejorar su técnica y buscar la perfección como histrión.
“Es un golpe de suerte, que te den un protagónico y es un golpe de suerte que te toque un personaje interesante, pero a mí no se me hacía que era lo que yo necesitaba en mi carrera.
“Yo necesitaba demostrar que lo sé hacer cuantas veces me lo pidan como un profesional y entonces me dediqué a hacer cortos y más cortos y participé en cuantas películas me invitaran y con los personajes que fueran. Me tardé como ocho años en entender que era lo que tenía que hacer y otros dos en aplicarlo”, argumentó.
Esta perseverancia lo condujo a trabajar con los directores más representativos de la Industria del Cine en México, pues inició con Carrera, pero entre todas sus intervenciones estuvo bajo la dirección de Fernando Sariñana en “Todo el Poder”, de Gerardo Tort en “De la Calle”, formó parte del elenco de el “El Coronel no tiene quien le escriba “ de Arturo Ripstein y finalmente con Rodrigo Plá en “La Zona” y “Desierto Adentro”.

ILUMINARÁ A ESTUDIANTES
En todos estos años, tanto en teatro, televisión y en cine, ha tenido la oportunidad de interpretar a una infinidad de personajes, pero al cuestionársele si en un momento dado tendría que elegir entre ser presidente de la República o un narcotraficante, optó por esto último.
“El guión es la estrella principal de un película. El mejor guión te puede dar una gama de posibilidades para interpretar esos sucesos emocionales para un actor. Podrías ser el presidente de la República, pero lo que le va a pasar al él, no tiene la fuerza y el poder que puede tener el personaje de narco, pues vas a preferir el de narco.
“Hay una historia que se llama El Amante de Janis Joplin, es un chavo que en un momento dado fue narco y es una historia divertidísima, poderosa y muy profunda de lo que les sucede a las personas que están en este rubro de la vía que no es legal, pero si me ofrecen esa y una en la que tenga que personificar al presidente, tal vez me vaya por El Amante de Janis Joplin, un texto del dramatugo de Elmer Mendoza que recomiendo ampliamente”, reiteró.
Zaragoza experimenta también otra faceta, que es la de maestro, pues está por iniciar un taller de actuación en la escuela Ilumina, junto a la directora Leticia Vargas, quien es egresada de la escuela de cine de Gabriel García Márquez y también realizó estudios con Francis Ford Coppola.
“Primero di una plática, después un taller de cuatro sesiones, pero ahora ya vamos a extender las clases por cuatro meses y nos estamos preparando para que los alumnos puedan ejercitar más sobre las emociones y el manejo de energía del cuerpo”, precisó.
Las clases inician el 15 de agosto y los interesados pueden acudir a Abasolo 916-A, en el corazón del Barrio Antiguo y también pueden ingresar a la página www.comosehaceunapelicula.com

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