Aunque no existe un manual para ser padres, están a la mano las recomendaciones que expertos proponen en pro del desarrollo integral de las generaciones más pequeñas, pues un niño adicto a la tecnología representa un problema no solamente para los padres, sino también para los maestros.
La tecnología ha cambiado la forma en la que los niños juegan. Hace veinte años los infantes se entretenían con caballos de palo, muñecas y la matatena; ahora tienen una amplia gama de aparatos electrónicos que los mantienen pegados a un mundo virtual que sus padres no conocieron sino hasta hace pocos años.
“Mi hija Andrea de cinco años pidió de obsequio de Navidad una tableta electrónica para poder descargar juegos y ver películas en Netflix. Mi esposo y yo pensamos que sería bueno porque así podríamos mantenerla tranquila, pero ahora vemos que ya no quiere salir a jugar con los niños de la cuadra, carga con la tableta hasta para ir al baño y eso no nos gusta, a veces ya no come bien con tal de estar pegada a la pantalla”, confesó Rocío, madre de la pequeña.
La psicóloga Mirna Liliana Treviño, especialista en niños, comentó que la inseguridad es la razón principal por la que el uso de los aparatos electrónicos es la actividad de entretenimiento más usada con los infantes.
“Entiendo que es complicada la parte de la seguridad, no podemos negar que la situación es cada vez más difícil y no se puede dejar a los niños que salgan solos a la calle como se hacía hace años; sin embargo, sería importante que como papás se den un tiempo para acompañarlos, si no diariamente si unas dos o tres veces por semana al parque, o si hay oportunidad a la calle y a andar en bici. También deben dejar que jueguen solos en casa y si tienen que aburrirse que lo hagan, ya que esto traerá beneficios posteriores”, aseveró.
Beatriz, una madre de familia, habló del uso del teléfono inteligente que mantiene “quieto” a su hijo Oscar dentro del hogar.
“Él tiene cuatro años y ya le sabe mover al teléfono, incluso le mueve más que yo, pone videos en YouTube y se queda tranquilo un buen rato. Me da gusto que sea así porque yo puedo hacer otras cosas en la casa y lo mantengo seguro para que no salga a los peligros de la calle”, comentó.
El uso excesivo de los juegos de video, el teléfono y la computadora, crean una adicción que resulta perjudicial en la conducta tanto de niños y adultos.
“Es alarmante cuando es la única opción para divertirse y esto manipula la conducta del niño. Pues al ser el único estímulo cercano, limita el potencial intelectual porque ya no se exploran otros medios para conseguir información y generalmente copian en vez de investigar”, recalcó la terapeuta.
Y es que es tanto el daño que la pantalla puede causar en los pequeños de etapa preescolar, quienes están aprendiendo a interpretar el mundo que los rodea, por lo que cortar de tajo los vínculos que han creado sería como un retroceso en su desarrollo.
“Hay niños que olvidan cómo leer la emociones, no saben cuando alguien está triste, cuando siente dolor o confusión. Los que padecen el Síndrome de Asperger, por ejemplo, pasan por este problema, a ellos se les tiene que decir literalmente: estoy triste o estoy feliz, porque no pueden por sí mismos entenderlo. Pero que esto le pase a un niño sano es algo muy serio”, comentó.
Los responsables de la supervisión de los menores son los padres, quienes llevan el rol principal al poner a la mano los aparatos y las oportunidades para usarlos.
“Simplemente se tiene que limitar el acceso y el tiempo que se le da a cada una de las actividades que realizan nuestros hijos, tales como jugar en la calle, hacer tarea, leer, dormir y usar el Internet”, dijo.
Aunque no existe un manual para ser padres, están a la mano las recomendaciones que expertos proponen en pro del desarrollo integral de las generaciones más pequeñas.
“Es importante que los papás les den la oportunidad de usarla en ocasiones como una herramienta de trabajo y menos como diversión. Hay una página que se llama “árbol ABC” de contenido para niños que les puede ser beneficioso si se quieren distraer un rato, pero es importante que se usen como una alternativa y no como la vía de escape a la realidad”, aseveró.
Un adicto a la tecnología representa un problema no solamente para los padres, también para los maestros que día con día tienen que lidiar con un grupo de alumnos con diferentes necesidades y deficiencias.
El profesor Edson Gallegos Cruz, quien trabaja en la Escuela Primaria Ingeniero Esteban Rock, imparte clases a un total de 32 alumnos que cursan el segundo año.
“Los niños me cuentan que sus papás les compran tabletas electrónicas para que se entretengan. La mayoría de mis alumnos están jugando Clash Royale y hablan sobre eso en mi clase, incluso me preguntan: ¿Maestro, en que arena va?, refiriéndose a los niveles del juego.
“En cuanto a su desenvolvimiento académico, hay dos niños a los que no les miden el tiempo con la tableta, ellos me lo han dicho y eso les afecta mucho porque no hacen bien la tarea y están desvelados. Afortunadamente los demás padres de familia condicionan el uso de los aparatos electrónicos a sus hijos. Pero en general puedo decir que los 32 saben usar y tienen acceso a Internet”, comentó.
La pantalla daña la salud
La deficiencia visual es un problema real en niños menores de 12 años, lo confirman datos oficiales de la Fundación Ver Bien Para Aprender Mejor de México, que fue creada para dotar de lentes gratuitos a niños de primarias públicas que no tienen los recursos necesarios para atenderse con un especialista.
“A través de un estudio concluimos que el 12.7 por ciento de los alumnos en un salón de clases de una primaria pública necesita lentes, lo que significa que aproximadamente 1.6 millones de menores de edad padecen algún problema de visión que se corregiría con el uso de anteojos”, publicó la fundación en su página oficial.
“Actualmente, atravesamos una epidemia de miopía en niños debido al sedentarismo y las largas horas frente a la pantalla del celular, la televisión y la computadora. ¿Cómo no va a dolernos que los niños se quejen?, ellos piensan que ver borroso es normal”, comentó Jorge Machado, director general de la fundación.
Otros daños que se pueden presentar paulatinamente en la conducta del menor son: trastornos de comportamiento, dificultades de atención, retención, comprensión y concentración.
“Muchos podrán alegar que se concentran o ponen atención en juegos del celular; sin embargo, está científicamente comprobado que no es lo mismo mantener tu atención en una pantalla que en un libro o actividad vivencial”, recalcó la psicóloga.
¿Qué ven los niños
en Internet?
La caótica regulación de Internet representa una amenaza para ellos, quienes no son capaces de discernir qué contenidos no son aptos. En YouTube existen canales con videos de entretenimiento en los que aparecen personajes de famosas películas y programas infantiles como Frozen, Peppa Pig, Blanca Nieves, Moana, Cenicienta y más.
“Sin embargo, existen otros tantos videos que fueron creados por usuarios que no les importa en lo más mínimo proteger la mente de los niños, hay gente mal intencionada que hace contenido engañoso, que pareciera ser inofensivo y no lo es porque está lleno de violencia”, aseveró la terapeuta.
El canal de YouTube llamado “Surprise692”, publicó el 22 de junio del 2015 un video titulado “Peppa Pig descubre el Tocino”. El metraje que tiene más de 25 mil reproducciones muestra cómo la protagonista devora a sus padres.
“Infancia arruinada”, “El video es macabro”, “Este video tiene que estar prohibido”, “Dá muchísimo miedo”, fueron algunos de los comentarios que los usuarios de Internet escribieron acerca de lo que acababan de ver.
La industria de los videojuegos es un negocio redondo para los creadores de aplicaciones que año tras año atiborran las tiendas virtuales con juegos para niños.
Las aplicaciones más descargadas en Play Store en 2017, según la página web Tecnología Internet y Marketing fueron: Super Mario Run, FIFA Futbol, Angry Birds 2, Clash Royale y Subway Surfers.
El Internet no es la mejor herramienta para educar a los hijos y usarlo diariamente para evadir las responsabilidades de los padres resulta sólo un remedio temporal, que soluciona el aburrimiento al instante, pero que trae consigo una larga lista de daños en la conducta de los que apenas empiezan a vivir.







