Muy débil y extremadamente demacrada Berenice accedió a contar la historia del por qué ella y su pequeña Tifanny están enfermas con el virus del VIH. Desea retratar cómo es la vida cuando existe una sentencia de muerte tan avasalladora, que arrasó con sus fuerzas, anhelos y acabó robándole la felicidad. En medio del sufrimiento alza la voz para que la gente reaccione y ya entienda que debe cuidarse.