Para las familias de los llamados “narcosatánicos”, como se les conoce a los integrantes de una banda de narcotraficantes quienes hace 25 años asesinaban y desmembraban a sus rivales para sus rituales de magia negra, la vida ha sido un verdadero infierno. Prueba viviente de ello es Israel Aldrete, el padre de Sara, la única mujer condenada por los infames hechos sucedidos en el rancho Santa Elena de Matamoros.