El Corredor Interoceánico Mazatlán-Matamoros se está convirtiendo en uno de los caminos más importantes para el trasiego de mercancías y el flujo turístico del norte de México, gracias a la conexión de portentosos puentes (como El Baluarte), túneles al estilo futurista y modernas autopistas que atraviesan las cadenas montañosas del país, reduciendo sustancialmente los tiempos del trayecto.