Nadie se muere por tomarse una coca cola, dirá usted. No, una no. Pero el daño que provoca a los consumidores regulares de esos azúcares los lleva a la muerte lenta, quitándoles primero las extremidades y postrándolos en una silla de ruedas. Y la diabetes sí es mortal. Del cáncer pulmonar y la cirrosis, ni hablar.
Aunque la raza nuevoleonesa está bastante dolida por cómo le ha ido con las recientes administraciones gubernamentales, sean municipales o estatales, esperan que pronto...