Después de que el perro Coffee mordiera a una joven en el municipio de Santa Catarina y de que las autoridades estatales y municipales de Control Canino dictaminaran su sacrificio, el can logró salvarse gracias a la serie de anomalías y falta de pruebas presentadas, con lo que se convirtió en el primer perro de Nuevo León, incluso del país, en ser amparado por la vía legal.