Por su adicción a la cocaína, Carmen Julia Hurtado Solís pasó de ser una ejemplar ama de casa a perder su familia, intentar suicidarse y terminar como prostituta en el sector de la Ribereña. Hoy es la encargada del primer centro de rehabilitación femenil en Reynosa y -con su testimonio- buscar ayudar a rescatar a prostitutas de la calle y mujeres en drogadicción.