El “deja vú“ de violencia

El 4 de octubre sujetos armados irrumpieron en una fiesta infantil en la colonia Ferrocarrilera de Monterrey y abrieron fuego contra los asistentes dejando el saldo de una mujer muerta y tres niños heridos de bala.
Apenas dos semanas atrás una escena similar se registró en la colonia Buenos Aires, en donde un grupo de encapuchados disparó más de 50 veces contra los invitados a otro festejo infantil dejando a seis personas sin vida, entre ellos al ex director de la Policía de Santa Catarina, Omar Ortiz Alvarado.
Durante los últimos meses, las noticias en la entidad se han teñido de rojo. Lamentablemente no son nuevas. De hecho, son encabezados similares a los escritos de 2006 a 2010, años previos al estallido de la más grande ola de violencia en Nuevo León.
“Atentado contra policías”, “ataque a balazos en fiesta”, “asesinatos múltiples”, “muertes dolosas”, “cuerpos sin vida en la vía pública”, “desaparecidos”, “funcionario de gobierno acribillado”, eran algunos de los encabezados más frecuentes en aquella época y que ahora se repiten.
Pero más allá de replicarse, la recrudecida violencia en la entidad ha provocado que algunos recuerdos se coloquen en el imaginario colectivo regiomontano, pues se asemejan a los vividos en la primera década de los 2000.
El miedo de que los recientes actos sean el anticipo de una nueva espiral de inseguridad preocupa principalmente a la ciudadanía, aunque debería también de llamar la atención de los tres órdenes de gobierno.

 

MEMORIAS VIGENTES

 

André González llegó a Monterrey en agosto de 2006 para estudiar la licenciatura en Ciencias de la Comunicación la Universidad Autónoma de Nuevo León (UANL). Durante toda su niñez y adolescencia había escuchado del empuje de la capital regia y las múltiples oportunidades que ofrecía para el desarrollo personal y profesional.
Ya en tierras sultanas las expectativas se volvieron realidad, aunque al poco tiempo el ambiente se tornó hostil por la desbordante inseguridad. Tras casi 15 años de haber “superado“ la mayor espiral de violencia, a partir de 2020 los incidentes regresaron como si se tratara de un reciclaje de eventos.
Y es que, cuando André tenía un mes de su arribo, el 5 de septiembre del mencionado año, a plena luz del día y con decenas de personas a su alrededor, el director de Agencia Estatal de Investigaciones (AEI), Marcelo Garza y Garza, fue asesinado de dos balazos en la nuca en plaza Fátima de San Pedro Garza García.
El asesinato del funcionario de primer nivel podría equipararse a la reciente ejecución (21 de octubre) del mando de Santa Catarina, que aunque solo duró 18 días en el cargo se trataba de una pieza pilar del gabinete municipal.
Así como estos hechos “aislados“ se tornaron cada vez más frecuentes en el pasado, de dos años a la fecha la incidencia delictiva ha ido al alza con hechos similares que podrían parecer un “deja vú“ de la década pasada y antepasada. Aquí unos ejemplos.
El 13 de septiembre de 2006 el entonces director de Seguridad Pública del municipio de Linares, Enrique Barrera Nevares, fue ultimado con 15 tiros cuando salía de su casa para abordar su vehículo con dirección a su trabajo.
El mismo modus operandi fue utilizado para acabar con la vida de dos funcionarios de rango similar en años recientes. El primero, en el municipio de Cadereyta, en donde el 1 de octubre de 2021, el reciente nombrado titular de la SSP municipal, Roberto Julián Sáenz Garza de 33 años, fue asesinado unas horas después de haber asumido el cargo.
Casi un año después, el 25 de octubre de 2022, el director de tránsito de Zuazua, Alejandro Galván Cavazos, fue aniquilado a tiros cuando circulaba en su auto por las calles del centro del municipio. El comandante tenía 48 años de edad fue trasladado de inmediato a un hospital de la localidad, pero murió a los pocos minutos de haber ingresado.
Hace más de una década, en enero de 2009, un atentado a las entonces instalaciones de Televisa Monterrey sacudió a la comunidad. Aquella fecha un grupo de sujetos armados atacó con armas de fuego y granada los estudios de la televisora ubicados en el centro de Monterrey, sin que se reportaran pérdidas humanas solo daños materiales.
Poco más de un año después, el 15 de agosto de 2010 la televisora volvió a ser blanco de la delincuencia, que lanzó nuevamente artefactos explosivos contra su fachada.
Los hechos anteriores pueden asemejarse a los registrado recientemente en otra televisora local (Multimedios) el pasado 24 de noviembre de 2021 cuando se una serie de detonaciones de arma de fuego al exterior del canal alarmaron a los trabajadores de la empresa y vecinos de la colonia Roma.
Previo a la peor época de violencia en Nuevo León el hallazgo de restos humanos en vías públicas fue “el pan de cada día“ como el 24 de junio de 2011 cuando elementos del Ejército localizaron restos humanos en 11 fosas clandestinas del municipio de Juárez.
Hoy, el panorama no es distinto. A diario se reportaron cuerpos esparcidos por la zona metropolitana y un ejemplo de ello fueron los cuerpos sin vida que fueron abandonados el pasado 24 de septiembre en bolsas negras y dentro de un vehículo que dejaron sobre la avenida Raúl Salinas de Escobedo, a la altura del Libramiento Noreste.
Meses atrás una escena similar se reportó en la colonia Hacienda Las Margaritas de Apodaca, en donde se localizaron restos humanos en un lote baldío, que aparentemente correspondería a una mujer.
Antes del estallido de la violencia el secuestro y posterior asesinato de alcaldes evidenció que nadie estaba a salvo en la entidad como lo acontecido en agosto de 2010 cuando el entonces edil de Santiago, el panista Edelmiro Cavazos, fue raptado de su domicilio por tres días y después localizado sin vida en un paraje rumbo a la Cola de Caballo.
El hecho, es similar al perpetrado el 18 de febrero de 2019 contra el ex munícipe de Los Ramones, Rosendo Galván Medina, quien fue baleado mientras regresaba a su domicilio en el municipio metropolitano de Guadalupe. El ex alcalde tenía apenas cuatro meses de haber dejado el cargo.
Para algunos el acontecimiento que demostró que la descomposición social ya había llegado a niveles críticos fue la muerte de los estudiantes del Tecnológico de Monterrey el 19 de marzo de 2010.
Aquella fatídica noche, por error, las fuerzas federales dispararon contra Jorge Mercado y Javier Arredondo, estudiantes de la institución a quienes confundieron con malhechores.
Aunque con sus diferencias el pasado 1 de agosto de 2022 un hecho de violencia se registró al exterior de un centro educativo de Nuevo León, específicamente en el municipio de Apodaca, en donde desconocidos interceptaron a un joven y le dispararon en la colonia Bosques de San Miguel.
El joven quedó tendido muerto en la calle, justo una cuadra antes de donde se ubicaba su domicilio.
Y es así como poco a poco suceso del pasado comienzan a replicarse en la mancha metropolitana como si se tratara de una “copia y pega“ de la década pasada..
André González libró la primera ola de inseguridad, pero no está seguro de querer lidiar con una segunda.
En aquel 2006 el ahora licenciado de 32 años recuerda el temor que le generaba estar cerca de unidades de policía y después hasta salir.
“Al principio me daba miedo estar cerca de cualquier patrulla. Ir a un Oxxo o a algún 7-Eleven y que ahí hubiera una patrulla me daba miedo, me producía ansiedad, sentía que en cualquier momento iba a disparar y las balas me iban a alcanzar.
“Hoy, otra vez vuelvo a sentir ese temor, pero ahora ya no con las patrullas sino de la ciudad en general. Siento que es lo que ya viví años atrás”, mencionó.
¿Se repetirá lo de 2010?, ¿la violencia nunca se fue? y ¿llegará una segunda ola con mayor fuerza? son tan solo algunas de las interrogantes que se realiza el vecino del sur de Monterrey.
De acuerdo con un artículo del periódico español El País, publicado el 27 de marzo de 2010, la violencia se vuelve intolerante cuando toca a las élites.
“En Guadalajara tuvo que caer un Cardenal, en Monterrey dos estudiantes del Tec. En Guadalajara nadie se acuerda de los otros seis muertos el aeropuerto aquel 24 de mayo de 1993, cuando murió el purpurado; en Monterrey nadie habla de los otros dos civiles que cayeron ese mismo fin de semana víctimas del fuego cruzado“, señala el texto.
De ahí la pregunta más intrigante para André: ¿Tendrán que ser sacudidos nuevamente los grupos de poder para que se tome en serio la violencia creciente en la entidad?.

 

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