La Encuesta Intercensal del INEGI 2016 encontró que de cada 100 matrimonios 60 opta por la separación. Ante la oleada de divorcios y uniones consensuales, hay quien asegura que la falta de compromiso, la irresponsabilidad y los matrimonios de adolescentes han devastado lo que llegó a ser el “sagrado sacramento del matrimonio”.
En Nuevo León el matrimonio va a la baja y el divorcio a la alta, indican datos del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI).
Un estudio presentado por el instituto reveló que cada vez son más las parejas que eligen vivir en unión libre y descartan por completo la unión matrimonial.
De acuerdo a los datos, en 1980 solo 3 de cada 100 parejas vivían en unión libre, mientras que en la actualizada este número se ha triplicado con 10 parejas por cada 100 matrimonios.
La cifras de divorcios también se han elevado, pues la Encuesta Intercensal del INEGI 2016 encontró que de cada 100 matrimonios 60 opta por la separación.
Ante la oleada de divorcios y uniones consensuales, el sacerdote Rolando Martínez, aseguró que la falta de compromiso, la irresponsabilidad y los matrimonios de adolescentes han devastado el “sagrado sacramento del matrimonio”.
“Hoy en día todo es desechable, incluso las parejas de enamorados. La sociedad está dejando de ver al matrimonio como un requisito para unirse y tener familia. Hoy solamente se van a vivir juntos pero no siempre lo hacen con un verdadero compromiso de permanecer juntos ante las adversidades.
“Hay un sinfín de adolescentes que sin meditarlo se unen con sus parejas y lamentablemente la mayoría termina mal. Porque su unión no fue basada en amor, ni en un compromiso”, señaló Rolando García.
Esta versión fue confirmada por el estudio, que indica que el 51.4 por ciento de las mujeres que viven o vivieron alguna vez en unión libre, lo hicieron antes de cumplir los 20 años.
Ante esto el sacerdote dijo que la sociedad ha dejado de ser tan severa con temas como la unión libre y los matrimonios igualitarios y que empieza a normalizar lo que antes parecía inmoral.
“Los valores no pasan de moda. No hay nada mejor que hacer las cosas bien y a esto me refiero a pensarlo dos veces antes de hacerlo, a tener una edad adecuada, a conocer bien a la persona.
“Es cierto que hay casos en los que no se puede seguir con una persona, ya sea cuando es tóxica, cuando es violenta o desleal. Hace años el divorcio no era una opción para las parejas, te inculcaban que tenías que estar con tu esposo o esposa para toda la vida sin importar que pasara en cambio ahora se ha sobrepasado la línea de dejar ir fácilmente sin antes haber luchado”, expresó.
Por su parte el INEGI también registró separaciones de matrimonios con más de una década de unión, aunque estos representan un porcentaje mínimo.
“Conozco a parejas con treinta años de casados que de un día para otro deciden separarse porque ya no se llevan bien. Y es raro ver este tipo de situaciones en personas mayores porque ellos fueron criados con otros principios. El nuevo pensamiento ha alcanzado hasta las mentes de antaño”, recalcó el padre de la capilla Sagrado Corazón de Jesús.
LOS TIEMPOS HAN CAMBIADO
Un censo que Hora Cero realizó a parejas que viven en unión consensual, demostró que el 80 por ciento de ellas evita el matrimonio por miedo a un divorcio lleno de procedimientos legales y separaciones“tormentosas”.
Coral y Fernando es una pareja regiomontana que piensa que casarse es una complicación.
“Es un papeleo innecesario que termina mal, cuando estas casado la separación es más difícil por los problemas legales a los que te tienes que enfrentar. Gastas dinero en abogados, en manutención; en cambio cuando vives en unión libre cada quien se va para su casa, fácil y sencillo”, dijo Fernando Paisano.
Otras parejas prefieren vivir juntos antes de dar el paso al matrimonio. Tal como lo hacen Luis y Cinthya de 21 años, quienes han preferido probar su compatibilidad viviendo juntos por un año.
“Nosotros nos amamos muchísimo pero somos jóvenes e inexpertos, nunca hemos pasado por este proceso de vivir con una pareja así que estamos calando si somos afines. Una vez que logremos permanecer juntos durante un año, nos casamos”, aseguró Cinthya.
Por su parte el 30 por ciento de los entrevistados han procreado un hijo con su pareja, mientras que el 40 por ciento señaló tener dos o más.
Mirtala y Adrián es una pareja escobedense que asegura que su unión fue forzada, tras enterarse de que se convertirían en padres adolescentes.
“Mi papá me corrió de la casa y no tenía a donde ir. Mi novio me recibió en su casa pero se veía que no estaba convencido de nuestra relación. Con el paso de los años fuimos aprendiendo a convivir y a querernos, así que seguimos juntos pero tampoco nos casamos.
“No tiene caso pisar el altar a estas alturas de mi vida. Mi pareja y yo ya tenemos cuatro hijos así que no podemos estar más comprometidos que eso”, aseguró Mirtala.
El 60 por ciento de las parejas coincidió en que su unión se dio tras un embarazo, y por esta razón decidieron formar una familia, pero sin las ataduras del matrimonio.
“Conozco a parejas que viven muy felices, luego deciden casarse y terminan divorciándose. Creo que el hecho de firmar un contrato es una atadura que no todos están dispuestos a seguir”, señaló uno de los entrevistados.
El censo arrojó también que el 40 por ciento ha vivido anteriormente con otras parejas en unión libre.
Un ejemplo claro es el caso de Valeria, quien en un lapso de 10 años ha tenido tres uniones y el matrimonio sigue sin ser una opción para ella.
“A los 17 años me fui a vivir con mi novio, tuve un hijo con él pero nuestra relación no funcionó, así que nos separamos. Al poco tiempo conocí a otro joven con quien inicié una relación, procreamos un hijo y me regresé con mis padres.
“Por tercera vez inicié una relación. Por mis fracasos amorosos decidí no casarme con él, tuve a un tercer hijo y actualmente seguimos juntos. Nunca me voy a casar porque la vida amorosa de las personas es muy inestable, un día estoy con alguien pero mañana quien sabe”, señaló la joven de 23 años.
LA IGLESIA CATOLICA LUCHA POR EL MATRIMONIO
Sin importar el motivo por el cual las parejas se hayan unido, la Iglesia Católica las llama para unirse en matrimonio y facilita los casamientos con ceremonias gratuitas y colectivas.
“El programa de los casamientos colectivos lleva años al servicio de los fieles. Es gratis, sencillo y además les ayudamos con preparación prematrimonial para que lleguen al altar con la madurez que se requiere. No hay excusa para decir no al matrimonio, es un sacramento que se debería de cumplir, además formar una familia bajo estos cimientos es indispensable”, dijo el eclesiástico.
Además la Arquidiócesis de Monterrey organiza retiros espirituales y encuentros matrimoniales, para aquellas parejas que se encuentran en crisis o procesos de divorcio.
“Luchamos por la unión familiar, lo menos que queremos es que se disuelvan los matrimonios. Nos encantaría que todos estuvieran juntos para siempre, así que durante el año hay retiros espirituales, entre semana, en fin de semana, a todas horas.
“Las segundas oportunidades sí existen para las familias. Los interesados se pueden acercar a la iglesia más cercana y pedir informes para vivir una experiencia en manos de Jesús. El divorcio debe ser la última de las opciones”, concluyó el sacerdote.








