Los ángeles de los migrantes

Les llaman “Las Patronas”, pero para cientos de migrantes centroamericanos y del sur de México son como las madres que abandonaron en sus lugares de origen para buscar el “sueño americano”.

Desde hace 21 años, este grupo de 14 mujeres se dedica a dar alimento y asistencia a los viajeros ilegales que transitan a bordo de “La Bestia”, el ferrocarril que recorre sobre rieles de acero la costa mexicana desde la frontera de Guatemala a la de Estados Unidos.

Al pasar por el municipio de Amatlán de los Reyes, Veracruz, ahí saben que un grupo de mujeres les darán agua y alimentos.

Cada día, las voluntarias se dirigen a las vías de ferrocarril para lanzarles víveres y botellas con a los “pasajeros” del tren en marcha.

Con apenas 15 minutos para maniobrar, diariamente las mujeres reparten cerca de 15 kilos de frijoles, 15 de arroz y más de 300 almuerzos.

Para los migrantes “Las Patronas” son los ángeles en una ruta lleno de demonios como el crimen organizado, las autoridades mexicanas, la patrulla fronteriza estadounidense y la indiferencia social internacional.

DE LA CONMOCIÓN A LA ACCIÓN

Norma Romero Vázquez es la coordinadora del grupo de voluntarias “Las Patronas”.

De visita en Monterrey, la activista detalló que en la década de los 90 fue testigo de la ola de migración centroamericana hacia Estados Unidos, pero su ingenuidad le dictaba que eran jóvenes mexicanos que por aventura se subían al tren para conocer el país.

Fue en febrero de 1995 cuando por casualidad sus dos hermanas descubrieron que no eran connacionales y que la aventura era en realidad una apuesta con la muerte para buscar una mejor vida en Estados Unidos.

“En 1995 mis dos hermanas salieron a comprar el pan y la leche. Cuando ya regresaban a la casa el tren no las dejó pasar entonces se quedaron del otro lado de las vías y de repente vieron que empezó a acercarse gente que estaba cerca de las vías para pedirles de comer.

“A ellas les llamó atención el acento, se dieron cuenta que no tenían acento mexicano y también que la gente que viajaba en el tren tenía hambre y fue cuando mi mamá decidió apoyarlos con algo de comida”, señaló Romero Vázquez.

El primer apoyo que se dio fue de apenas 30 porciones, una cantidad que rápidamente fue rebasada por el número de viajeros clandestinos.

“Empezamos a ver que esas 30 porciones no nos alcanzaron. Al siguiente día aumentamos el número de lonches y fuimos aumentando conforme íbamos viendo.

“Ya después vimos que eran más y empezamos a ir a los campos y a los mercados y tuvimos más acercamiento con ellos”, señaló la activista.

Conforme creció la demanda y los apoyos “Las Patronas” llegaron a repartir hasta 40 kilos de frijoles y la misma cantidad de arroz.

Sin embargo, desde 2014 cuando México endureció su política migratoria, asesorada por Estados Unidos, el número de pasajeros en “La Bestia” descendió.

A lo largo de 21 años, la falta de empleo fue el motor que impulsó a los centroamericanos y connacionales del sur a dejar sus hogares, pero en los últimos años, la violencia ha acentuado los desplazamientos.

Con el paso del tiempo, incluso la migración ha sufrido transformaciones. De acuerdo a Romero Vázquez, al inicio se veían sólo hombres en los vagones del tren, después se sumaron mujeres y ahora se observan familias enteras huyendo del hambre y la inseguridad.

Lamentablemente, acusa la activista, en México los viajeros intermitentes son acosados por la inseguridad: los hombres sufren secuestro y las mujeres abuso sexual.

“Después se empezó a generar la violencia contra los migrantes que lamentablemente los vieron como mercancía porque hoy en día les están sacando todo lo que puedan y eso hace que los migrantes pierdan la vida por no tener lo que algunos quieren que es dinero.

“Lamentablemente tiene un precio su vida cuando son secuestrados o cuando son arrojados del tren. No es justo que una persona que viene a luchar tenga que perder la vida sólo por no tener dinero para darle a esa gente”, enfatizó la coordinadora de las voluntarias.

Cada día, en la comunidad de La Patrona también llegan cientos de migrantes mutilados, heridos y abusados a pedir refugio en el albergue que montaron las voluntarias.

“A muchos de ellos los avientan del tren. Los que caen en las orillas sufren fracturas pero a los que caen entre los vagones el tren los mutila o los mata”, dijo Romero Vázquez ante cientos de universitarios en el evento “Motor de México” el martes 19 de abril.

Antes de 2014, al lugar arribaban hasta 800 indocumentados. Ahora, se atiende a cerca de 200.

“No somos ricas, pero juntas tenemos proyectos e ideas y sabemos abrir puertas”, indicó la activista.

“Las Patronas” también trabajan en colaboración con otros luchadores sociales y albergues para amortiguar el lastimoso transitar de los migrantes por México, uno de ellos: Casanicolás en Guadalupe, Nuevo León.

BUENAS INTENCIONES

La labor de “Las Patronas” no estaría completa sin la ayuda desinteresada de universidades, empresas y particulares que apoyan a la organización, a pesar de no estar constituida como asociación civil (A.C.)

Como fieles católicas, las voluntarias sienten que su misión está guiada por un ser superior, el mismo que sensibiliza hasta los más grandes corporativos empresariales que las apoyan como Maseca y Chedraui.

“Hay gente que nos ha querido conformar como una asociación civil, pero hasta ahorita Dios nos ha ayudado y no es necesario que esto se convierta en un negocio porque la ayuda ya no sería de corazón.

“El empresario o la gente que nos ayuda lo haría para deducir impuestos y no de corazón, nosotros queremos recibir ayuda de corazón y hasta ahorita se ha logrado”, manifestó la veracruzana.

Y es que, antes que indocumentado es un ser humano que tiene derechos y ese es precisamente el mensaje que “Las Patronas” buscan difundir en la sociedad.

“No puedes juzgar si no tienes el antecedente de lo que han vivido las personas. Yo no juzgo, más bien yo escucho. Yo no soy nadie para juzgar ni para condenar”, expresó la activista.

Romero Vázquez asegura que en ocasiones se estigmatiza a los migrantes como delincuentes sin conocer su historia.

Uno de ellos es el magnate inmobiliario y pre candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, Donald Trump, quien ha dejado en claro su postura antinmigrante.

Ante su potencial candidatura a la Casa Blanca, la veracruzana catalogó como lamentables sus declaraciones y avizora un futuro desastroso para los habitantes de la región si el neoyorquino se convirtiera en el presidente del vecino país.

Han pasado poco más de dos décadas desde que “Las Patronas” aparecieron en la ruta de los indocumentados, un camino que se torna mortal en ciertos puntos, pero que también regala muestras de apoyo como en Amatlán de Reyes, Veracruz.

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