En lugar de convertirse en un lugar que ayude a las personas a salir de sus problemas económicos de manera rápida, las casas de empeño se han convertido en empresas que abusan de la necesidad, por lo que hay quienes desde el gobierno han comenzado una lucha para intentar regularlas.
“Los bienes son para remediar los males”, es la frase que con frecuencia citan las personas cuando necesitan de dinero urgentemente y utilizan sus pertenencias para salir del apuro.
Las casas de empeño son negocios que pueden llegar a ser una fácil solución, pero en la mayoría de los casos abusan de la necesidad y pagan poco.
Además, carecen de una regulación por parte de las autoridades y por esta razón, muchos de los artículos que llegan son de dudosa procedencia.
Laura, una habitante del sur de Monterrey, acudió a uno de estos negocios, ubicado en la colonia San Ángel para intentar empeñar su teléfono inteligente que originalmente tenía un costo de 5 mil pesos, pero una empleada del establecimiento le ofreció solamente mil 600. Lo preocupante no fue el poco dinero que le daban, sino que nadie le pidió la factura de compra, que supuestamente es uno de los requisitos indispensables para que la empresa acepte aparatos electrónicos.
“En exhibición había otros celulares de menor gama, todos de pantalla touch pero más austeros, con menos megapixeles en la cámara, menos capacidad de memoria e incluso más pequeños, que se vendían a un precio mayor a los 2 mil 200 pesos. Es un abuso que den tan poco y vendan tan caro.
“Y cuando les pregunté si era necesario traer la factura de compra para empeñar el teléfono me dijeron que no, que solo se necesitaba el equipo con batería y su respectivo cargador. Ahí mismo también vendían pantallas de televisión, refrigeradores, abanicos, entre otros artículos”, aseveró.
En el municipio de General Escobedo, según datos del Foro México, la cifra de negocios prendarios que funcionan actualmente es de 38, las cuales se ubican en colonias como Alianza Real, Fomerrey 9, Felipe Carrillo Puerto, Lomas de Escobedo, La Unidad, Pedregal del Topo Chico, entre otras.
En la colonia La Unidad, donde impera la inseguridad, robos y asaltos, las casas de empeño son un negocio redondo para los amantes de lo ajeno, aseguran habitantes del sector.
“Aquí se roban de todo, celulares, las laptops de los muchachos que vienen de la escuela, también he sabido de muchos vecinos que se les metieron a robar a sus casas y se llevaron televisiones, microondas, etcétera. A mi hija, en plena luz del día, un hombre en bicicleta le arrebató su teléfono.
“Es imposible pensar que lo robado no va a dar a las casas de empeño que para empezar ni comprobante piden. Ya ni confianza da comprar algún celular en esos lugares, capaz y uno se meta en problemas por adquirir algo de estos lugares. Aquí cerca hay dos empeños y siempre tienen mucha mercancía”, indicó María de la Luz, vecina del sector.
Por su parte, la Asociación Mexicana de Empresas de Servicios Prendarios (AMESPRE), es un organismo conformado por 2 mil 699 negocios de dicha índole de todo el país, que tienen el compromiso de mejorar la percepción que la sociedad tiene con respecto a las prácticas de las casas de empeño.
“Tenemos la finalidad de ayudar al desarrollo de la actividad prendaria a través del impulso de la cultura de autorregulación y transparencia. Asimismo, proporcionamos las herramientas para la toma de decisiones de los propietarios de las empresas asociadas para contribuir en su rentabilidad”, escribió la organización en su página oficial de Internet.
Lo cierto es que a pesar de los esfuerzos de AMESPRE, en el país el 35 por ciento de la actividad prendaria es informal, reveló un estudio publicado por “El Préstamo Prendario en México” en el 2017.
El universo de las casas de empeño asciende a casi 7 mil en toda la República, conforme a cifras oficiales de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), esto quiere decir que más del 35 por ciento de los locales operan fuera de la ley.
Existe un convenio de colaboración pactado por la Procuraduría General de Justicia de Nuevo León y AMESPRE, donde se establece, en el artículo V, que las casas de empeño deben informar a las autoridades sobre cualquier procedimiento inusual de forma mensual: clientes que empeñen tres o más artículos similares y cuando un sujeto presente comportamiento atípico y sospechoso durante el proceso.
Esta medida tiene la finalidad de erradicar la presencia de objetos robados en los establecimientos.
La crisis económica que atraviesan los neoloneses, es una de las razones por la que los negocios como First Cash, Préstamo Seguro, Nacional Monte de Piedad, Préstamo Exprés y otros, siguen en funcionamiento.
“Es que a veces los padres de familia ya no completamos con nuestro salario y tenemos que empeñar cosas. En una ocasión llegué a vender hasta un teclado y una guitarra de mi hija porque no nos quedó de otra.
“No digo que no, sí te saca de apuros, pero no pagan lo justo y los intereses son muy caros cuando quieres recuperar lo que empeñaste”, confesó Raúl, del municipio de Escobedo.
Ante esta problemática, el exalcalde de San Nicolás de los Garza, Víctor Fuentes Solís, dijo durante una entrevista que es de suma importancia regular la operación de dichos negocios porque perjudican a las personas más necesitadas, aprovechándose de que nadie los “mete en cintura”.
El hoy candidato del PAN al Senado de la República, tiene historial de lucha en contra de los prendarios, tras haber clausurado 24 de las 62 casas de empeño del municipio de San Nicolás durante su alcaldía en el 2015. Entre las empresas que no cumplieron con la reglamentación adecuada y fueron cerradas en ese periodo, se encontraron First Cash y Préstamo Exprés.
En abril del 2018 Fuentes Solís firmó un compromiso de campaña, en el que se pretende impulsar la regulación de casas de empeño, para así evitar abusos en contra de la población.
Y en lo que se resuelve el problema de las prácticas ilícitas de los establecimientos prendarios, las personas pueden recurrir a otro tipo de alternativas para vender o comprar sus bienes. Ya sea ofreciéndolos en sitios de ventas por Internet, de manera gratuita, y principalmente denunciando ante la Profeco a casas de empeño que orquesten acciones ilícitas.






