En el Penal del Topo Chico existen miles de historias de superación; sin embargo, una que sobresale es la de Máquina del Mal, un equipo de futbol americano conformado exclusivamente por reclusos, quienes no han dudado en pagar el precio de sangre, sudor y lágrimas para cumplir su anhelo de competir dentro de una liga. La recompensa es muy simple: en el campo se sienten libres.
Un equipo de fútbol americano poco convencional ha nacido en las entrañas del Penal del Topo Chico; son 28 hombres que, mientras cumplen su condena, viven la pasión del deporte y escapan de la realidad al competir en la liga amateur Unidad de Futbol Americano del Norte (UFAN).
Inspirados en la película Golpe Bajo, protagonizada por Adam Sandler, estos convictos llamaron a su equipo Máquina del Mal. El largometraje, dirigido por Peter Segal en el 2005, cuenta la historia de unos reos de la imaginaria Prisión Federal de Texas, Estados Unidos, quienes forman un equipo de futbol americano con el mismo nombre.
Máquina del Mal se ha preparado arduamente durante meses. La propuesta de formar un equipo de futbol americano fue hecha por los mismos reclusos en el mes de enero, pues algunos de ellos ya habían practicado este deporte en su infancia y adolescencia.
Mateo Zambrano Ruelas, uno de los cuatro entrenadores del equipo, expresó su admiración por la agrupación, ya que los considera una muestra de superación personal.
“En enero, a dos de los reclusos les nace la cosquillita de hacer jugar futbol americano y comenzaron a practicar tochito. En ese entonces el equipo era entrenado por otra persona, que por motivos que desconozco abandonó y olvidó el proyecto.
“En junio visité a un amigo que tengo en el penal, él me dijo que ya había un equipo formado y se me ocurrió la idea de armar un partido amistoso contra ellos y los Montañeses Arena, una agrupación a la cual dirijo. Llegamos a jugar al penal y me encontré con algo muy diferente a lo que había imaginado”, dijo.
Y es que Mateo encontró a un equipo abandonado, débil, escaso de utilería y uniformes, pero con una gran voluntad de trascender en el deporte.
Cuando el coach pisó el campo de la penitenciaría, supo que tenía que darle una nueva esperanza a los reclusos. El regiomontano de 34 años dejó de ser un entrenador común y corriente y se convirtió en el maestro de un grupo de convictos.
“Sin necesidad de pensar en lo que iba a sacrificar por ellos, decidí intentarlo. Sabía que tarde o temprano cambiaría sus vidas a través del deporte”, confesó.
Iniciar de cero con un proyecto de tal magnitud requería de los esfuerzos de más de una persona, por lo que Zambrano Ruelas invitó a dos colegas más a unirse a la causa.
“Así fue como llegaron los entrenadores Carlos Treviño y César Atahualpa al penal. El caso del entrenador Julio Oliva fue diferente, él llegó a apoyar por su propia cuenta con la invitación de la subdirectora del penal, Alma Joyce”, apuntó.
Inicialmente Máquina del Mal estaba conformado por 17 jugadores, pero poco después el número fue creciendo.
“Ahorita son 28 reos de entre 20 y 40 años. Esperemos que al paso de los meses se vaya agrandando el equipo. Muchas veces los jóvenes no se acercan por miedo o porque desconocen del deporte. Al inicio, sólo tres de los jugadores tenían experiencia en futbol americano, entre ellos “El Pintor”, “Pepe” y Miguel”, señaló el coach.
En junio del presente año se empezó la prueba con cuatro partidos amistosos. El primero fue contra Águilas Verdes del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), luego contra los Old Bulls y Puercos Salvajes.
“Todo marchó excelente con la conducta de los muchachos, se desempeñaron bien y no hubo ningún problema con ellos”, expresó su encargado.
¿Y EL EQUIPAMIENTO?
Máquina del Mal tenía el talento y las ganas de destacar, pero lo que no poseían era el equipamiento adecuado para salir al campo a jugar. Mateo recuerda el que considera es uno de los momentos más emotivos de su vida, mismo que vivió durante el juego contra los Old Bulls y que le hace pensar que aún existe gente buena.
“Un joven del equipo contrario se da cuenta que los tachones de uno de mis jugadores, apodado ‘Pilas’, estaban muy desgastados. El chavo de los Old Bulls se quitó sus tachones y atravesó el campo descalzo, pisando el pasto caliente, llegó hasta donde estábamos nosotros y le regaló los tachones a “Pilas”.
“En ese momento se me puso la piel chinita de ver como alguien que ni siquiera nos conocía había tenido ese gesto tan especial con nosotros”, recordó.
Poco antes de empezar la temporada, la empresa TICSA les donó los uniformes, mientras que la utilería fue un regalo de los Auténticos Tigres de la UANL y otros equipos de la ciudad.
“Las agrupaciones que fueron a los partidos de preparación nos donaron cascos, hombreras y balones, lo que agradecemos mucho. Con Auténticos Tigres pasó lo mismo, al material regalado le estamos sacando el mejor provecho posible.
“Para conseguir los uniformes toqué muchas puertas de empresas privadas que dijeron no. Hasta que TICSA, sin pensarlo dos veces, nos dio el apoyo”, dijo el también entrenador de Montañeses Arena.
Por su parte, la empresa VIDUSA ya les prometió que les donará tachones, rodilleras y uniformes a los que se vayan integrando a Máquina del Mal.
A JUGAR
El objetivo era claro: Máquina del Mal necesitaba entrar a una liga. Este era su mayor anhelo; sin embargo, la mayoría de los organizadores deportivos les cerraron las puertas por tratarse de convictos.
“Estuvimos tocando muchas puertas para ver en qué liga cabíamos. Fueron puras negativas hasta que la Unidad de Fútbol Americano del Norte (UFAN) nos aceptó”, mencionó.
Hace poco más de un mes, el presidente de la UFAN, José Francisco García, les dio la oportunidad de ser parte de la organización.
“Pepe y yo platicamos acerca de la posibilidad de que Máquina del Mal estuviera en la competencia, y él nos apoyó. Dijo que hablaría con los demás equipos para pedir su aprobación y no hubo ningún problema, porque todos dijeron que si”, recordó el coach.
El momento más feliz para los jugadores fue cuando les dieron la noticia de que habían sido aceptados para competir dentro de una liga.
“Fue al final de un partido cuando a los muchachos les dimos la buena nueva. Empezaron a festejar y uno de ellos, apodado “Ojos”, aplaudió, cerró los puños, miro a cielo y dijo: ‘Por fin después de ocho años voy a poder jugar en una liga’”, contó Mateo.
El sábado 29 de septiembre el equipo del Penal del Topo Chico debutó y ganó en su partido contra los Bull Dogs del municipio de Escobedo. El marcador final fue de 14 puntos a 6.
Ese día el equipo, quienes estrenaron sus nuevos colores rojo y blanco, recibieron una inesperada visita de un grupo de reclusas, quienes con el permiso de las autoridades penitenciarias asistieron al juego para apoyarlos. Las muchachas llegaron al campo vistiendo su uniforme naranja, pero a los pocos minutos reaparecieron con jeans y una camiseta blanca con la imagen del equipo.
El pequeño grupo de mujeres que vieron a sus compañeros triunfar son muy cercanas a ellos, aseguró Zambrano Ruelas.
“Algunas eran novias de los muchachos, otras esposas o miembros de su familia, quienes curiosamente también están pagando una condena en el Penal del Topo Chico”, señaló.
Las gradas del campo en el patio de la cárcel -que, sorprendentemente, estaba en excelentes condiciones-, lucían llenas de espectadores entre reclusos, niños, adultos y guardias. Los aplausos, la música y las porras se oían cada vez más fuertes, y el unísono se gritaba: “¡Máquina del Mal, Máquina del Mal!”.
“El Güero”, un jugador de ojos verdes, fue visitado ese día por su madre, quien lo miraba con emoción correr por todo el campo. Y aunque reconoce que “no le entiende nada al juego”, no pudo evitar llorar mientras lo observaba competir.
Al terminar el último cuarto, la victoria era real. “El Güero” corrió a brazos de su madre y la sujetó fuertemente, dejando ver su cara enrojecida y agitada. El abrazo duró más de cinco minutos. Los demás jugadores hicieron lo mismo con sus familias.
Escondidas entre el sudor corrían las lágrimas de los jugadores, quienes hincados en el centro del campo y tomados de la mano rezaron el Padre Nuestro.
La victoria obtenida en su debut les dio la esperanza y aliento para seguir adelante, aseguró su entrenador.
“Estamos muy contentos, muy motivados en seguir adelante. Estamos preparados para recibir las cosas como vengan, tanto buenas como malas experiencias”, comentó Zambrano Ruelas.
Cuando terminó el encuentro, uno de los jugadores, apodado “El Pintor”, tomó la palabra y resumió el sentimiento que había entre todos sus compañeros en ese momento.
“Al salir de aquí yo quiero seguir jugando en algún equipo, le dije al coach Mateo que me diera la oportunidad allá afuera de seguir con este sueño”, comentó el quarterback de 25 años.
SON ESTUDIANTES Y TRABAJADORES
El futbol americano ha transformado positivamente a Máquina del Mal, aseguran las autoridades del penal y los entrenadores.
“Este deporte es formativo, los muchachos son cada vez más responsables, han formado una hermandad y su actitud ha cambiado mucho, no lo digo solamente yo, lo dicen hasta los guardias.
“A veces se me acercan y me dicen: ‘Ya estoy mejorando coach, ya terminé la prepa y quiero cambiar’. Sin duda el mejor pago que puedo tener es pensar que el día de mañana me los voy a encontrar afuera en otras condiciones y verlos transformados en hombres de bien”, dijo Mateo con voz entrecortada.
El requisito principal para ser parte del equipo es estudiar y trabajar.
“Algunos de ellos ya terminaron el bachillerato y otros apenas lo están cursando. Los que solamente trabajan se arreglan con sus patrones para poder salirse dos horas a entrenar. Son ellos los que hacen posible tener un espacio entre sus responsabilidades.
“Los entrenamientos son cuatro veces por semana. Martes y jueves por la mañana el coach Julio realiza un entrenamiento defensivo, mientras que Carlo, César y yo atendemos los miércoles y viernes la ofensiva”, indicó.
Lamentó que desde que el equipo se ha convertido en noticia, han recibido comentarios negativos y hasta insultos por usuarios de las redes sociales.
“En Facebook nos han bombardeado con críticas, nos dicen que apoyamos a delincuentes, violadores y rateros. Yo creo que por la gente buena que sí nos apoya y nos felicita es por quien debemos dar todo. Los comentarios positivos son los que llegan a tocar fibras muy sensibles y me dan la fuerza para seguir adelante y no claudicar”, aseguró el regiomontano.
Por su parte, el director del Penal del Topo Chico, David Ramírez Martínez, dijo que los beneficios para los jugadores del equipo son varios, entre ellos una posible reducción a su condena.
“Ser parte de la agrupación les ayuda mucho porque se les da una segunda revisión a su caso, una posible reducción de condena y además les beneficia a su historial de conducta”, apuntó Ramírez Martínez.
La autoridad también explicó que planteará ante el Poder Judicial la posibilidad de que Máquina del Mal dispute algunos partidos fuera de la penitenciaría.
“Esperemos que en un futuro no muy lejano nos den la oportunidad de que los muchachos salgan a los partidos en diferentes municipios de Nuevo León y, ¿por qué no?, en diferentes estados de la República Mexicana. Claro está que acompañados por toda la vigilancia que se necesita”, precisó.
El próximo partido de liga se llevará a cabo el sábado 13 de octubre contra el equipo Templarios de Saltillo, quienes tendrán que visitar la ciudad. Una semana después, Máquina del Mal se enfrentará a Jaguares del municipio de Monterrey.
Ganen o no la Copa UFAN, los convictos desean seguir practicando el futbol americano como parte de su rutina, pues es una actividad que los hace sentir libres.
“Cuando estoy jugando es como si no estuviera encerrado, como si fuera libre, como si no existieran las cuatro paredes. Soy muy feliz”, resumió “El Pintor”.



















