Menos fuerza, mismo corazón


Más allá de machismos o un intento por desechar la igualdad entre los sexos, la realidad es que el hombre cuenta con una superioridad física sobre la mujer especialmente en la práctica de un deporte como un futbol. Expertos explican estas diferencias.

¿Alguna vez se han preguntado porque las mujeres se ven diferente a los hombres cada vez que corren detrás de un balón de futbol si prácticamente realizan las mismas tácticas.
No se trata de discriminación y mucho menos de machismo, es un tema que tiene que ver con la anatomía del cuerpo humano, en donde cada uno de los géneros tiene diferencias importantes que les impide desarrollarse igual en una cancha.
El jefe del Departamento de Medicina del Deporte y Rehabilitación del Hospital Universitario, Oscar Salas Fraire, explicó que existe una diferencia anatómica, fisiológica y antropométrica entre el hombre y la mujer.
La antropometría se refiere a las proporciones y medidas del cuerpo humano, mientras que la fisiología al funcionamiento de los órganos y la anatomía, a la estructura del mismo.
Mientras que en la adolescencia la mujer se desarrolla en base a los estrógenos, el hombre utiliza andrógenos para el crecimiento de su cuerpo.
Es ahí donde radica la gran diferencia, pues los primeros tienen sus receptores en células grasas y es por eso que se moldea la forma femenina junto a otras cuestiones como un hueso liviano.
Los hombres están regidos por los andrógenos y por ese motivo desarrollan más musculatura, mayor densidad ósea y algunos órganos son más grandes.
Sin duda esos son los principales factores que marcan la diferencia entre la intensidad del juego varonil y femenil, pues debido a que el hombre tiene mayor proporción de masa, se vuelve más fuerte.
Salas Fraire explicó que los dos géneros tienen cinco capacidades motoras que son fundamentales para la práctica de algún deporte o actividad: resistencia, velocidad, fuerza, flexibilidad y coordinación.
La capacidad aeróbica o de resistencia se refiere a esfuerzos de larga duración pero de baja intensidad y que normalmente son esfuerzos cíclicos.
Las diferencias fisiológicas influyen para que la mujer pueda consumir menos oxígeno en las pruebas de esfuerzo, por eso las rutinas de entrenamiento son de menos carga.
“Nosotros tenemos un valor en capacidad aeróbica que es una de las capacidades importantísimas para el desarrollo de un jugador de futbol.
“Tenemos un indicador que es el consumo máximo de oxígeno que se obtiene mediante una prueba de esfuerzo, a mayor consumo de oxígeno, mayor nivel de condición física cardiovascular”, explicó.
El especialista explicó que para que un jugador desarrolle un buen partido de futbol, debe consumir arriba de 60 mililitros de oxígeno por kilogramo de peso.
Mientras que una mujer difícilmente consume unos 55 mililitros en promedio, por lo que su rendimiento físico es menor que el de un varón.
Y aunque a los jugadores no se les contrata tanto por la resistencia, sino por la calidad futbolística, en los entrenamientos se les lleva a que alcancen los niveles adecuados para evitar lesiones como desgarres.
La capacidad anaeróbica, que hace referencia a la velocidad y explosividad, también se ve mayormente favorecida por las cuestiones anatómicas y antropométricas del hombre.
“Aquí se obtiene energía a través de sistemas en donde no se requiere oxígeno, la capacidad anaeróbica o velocidad se refiere a esfuerzos de alta intensidad y corta duración”, señaló.
La fuerza, en donde también juega un rol importante la masa muscular, comúnmente favorecerá a los hombres, pues la fuerza deriva por cada centímetro cuadrado de masa en el cuerpo.
Esas tres capacidades están determinadas por la masa muscular, los sistemas cardiorrespiratorios, músculo esqueléticos, endocrinos y metabólicos, para la obtención de energía.
Dado que en la adolescencia, el desarrollo hormonal “favorece” a los varones en cuanto a musculatura y crecimiento, la fortaleza de los caballeros es un 30 por ciento mayor que el de la mujer.
Esa diferencia corporal se refleja en que los varones tienen mayor resistencia, fuerza y velocidad, cuestiones que son determinantes para exponer un estilo de juego más intenso y explosivo.
“Precisamente después de la adolescencia se empiezan a desarrollar todos los caracteres sexuales masculinos y femeninos donde la cuestión hormonal de unos y otros, hacen la diferencia en cuanto a la estructura anatómica.
“Esto es la testosterona para el hombre, el desarrollo de la masa muscular”, expresó el especialista.
Dijo que la masa muscular juega un rol bastante importante para el desarrollo de actividades deportivas, al igual que el tamaño de otros órganos como el corazón.
“Todos los órganos, la estructura anatómica, los huesos, la calcificación ósea, el corazón, van desarrollando una mayor fortaleza en el hombre que en la mujer.
“De ahí nace que las cargas físicas que pueda soportar un hombre y una mujer en entrenamiento sean diferentes, de tal manera que vemos que la fuerza, velocidad y resistencia son mucho mayores en el hombre”, precisó.
Sin embargo en cuanto a coordinación y flexibilidad, las damas pueden desarrollar una mayor destreza que el hombre, es decir, tiene mayor capacidad de movilidad y sincronización de sus movimientos.
“En estas dos capacidades vemos que el hombre y la mujer pudieran tener una similitud.
“Por eso en situaciones de modalidades artísticas, la mujer puede tener mayor solvencia en flexibilidad y coordinación, más solvencia que el hombre para actividades rítmicas”, apuntó.
Aunque el futbol involucra muchas piruetas, movimientos de flexibilidad y coordinación, el esfuerzo de los jugadores recae en la fuerza, velocidad y resistencia, por lo que siempre será más vistoso en los caballeros.
Pese a todo lo anterior, la intensidad y la garra con la que se juega en la cancha es parecido, o incluso en algunas ocasiones, mayor que en el juego de hombres.

LO TÁCTICO
Aunque el director técnico de Rayadas, Héctor Becerra, dijo que los entrenamientos son los mismos para hombres y mujeres, reconoció que las chicas carecen de técnica, no por falta de habilidad, sino por proceso de formación.
“Los pases, el golpeo, la conducción si es diferente y eso tiene que ver con la anatomía de su cuerpo.
“Sin generalizar, siento que en lo técnico, las mujeres están por debajo del nivel de los hombres, en lo táctico no”, apuntó.
Explicó que esa situación se debe a la falta de formación en las canchas desde temprana edad, pues comúnmente los hombres comienzan con el juego de la pelota desde pequeños.
“Lo que veo diferente, es que en los grupos varoniles tienen un proceso distinto de trabajo y están un poco más avanzados, por tanto en la parte futbolística las mujeres están un poco más atrás”, dijo.
Sin embargo, resaltó que las damas -a su manera- siempre tratan hacer el trabajo lo mejor posible en el aspecto físico, táctico y técnico.
“Les ponemos trabajos que hacen los jóvenes, y las muchachas lo realizan a su intensidad, a su forma mecánica de correr, toda esa parte ellas la elaboran de la mejor manera.
“En la cuestión fisiológica, vemos que el físico y la resistencia si implica en el tema del género, pero siento que las muchachas se adaptan bien al trabajo, son muy receptivas y lo hacen con una disposición y una entrega al cien por ciento”, enfatizó.
Resaltó que la única diferencia que él emplea hacia el grupo femenil, es la forma en la que se dirige a las mujeres, pues aunque con los hombres tampoco es irrespetuoso, con las chicas hay una diferente personalidad.
“En esa parte trato de ser muy respetuoso y hacerles ver las cosas de la mejor manera, sin llegar a cosas que entre los hombres es más tolerante”, apuntó.
De ahí en adelante, la dinámica y la exigencia es la misma para los dos géneros.
“Hay trabajos específicos, según lo que marca el programa, pero ellas también van al gimnasio, tienen repeticiones de algunos ejercicios, tienen rutinas de campo todo es de la misma manera.
“Ellas buscan hacerlo al máximo, con sus distintas capacidades coordinativas, pero todo lo hacen a su nivel”, aseveró.
En resumen, aunque no generalizó en el tema, reconoció que si tienen fallas técnicas que poco a poco van mejorando con trabajo, mismo que es similar al de los masculinos.
“Tendrán sus fallas técnicas pero el trabajo en general es el mismo y siento que nos da buenos resultados.
“Me ha gustado mucho trabajar con las mujeres, remarco mucho esa parte de la mujer, que no se raja, siempre están dispuestas a aprender y que no andan con sus cosas”, expresó.
Finalmente terminó por considerar que no hay diferencias significativas en el proceso de entrenamiento y que la única distinción real es en cuanto al tema anatómico.

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